jueves, 30 de agosto de 2012

LA DIMENSIÓN DE LO QUE POSEEMOS

I Reyes 17: 8 -16

¨Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.  Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.  Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.  Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías¨ ( I Reyes 17: 8-16).
 
La nación de Israel se vio sometida bajo el rigor de Dios por causa de la idolatría. Una gran sequía había sido profetizada por Elías. El se había refugiado junto al arroyo de Querit, afluente del Jordán, mientras era sustentado milagrosamente por unos cuervos, pero el riachuelo se secó por falta de lluvia, y entonces recibió instrucciones de Dios de ir a Sidón, a un pueblito llamado Sarepta.

En ese paraje había una mujer viuda en circunstancias de espantosa pobreza, que sólo esperaba la muerte junto a su hijo. Lo único que ella tenía era "un puñado de harina y un poco de aceite" que sólo alcanzaba para matar el hambre del día y luego esperar que la calamitosa situación empeorase y que llegara lentamente el desenlace fatal. Pero llegó su salvador, y las cosas comenzaron a cambiar para ella. Elías, el varón de Dios, trajo esperanza al corazón atribulado de aquella madre.
 
Dios puede ampliar los horizontes en medio de nuestras crisis usando solamente lo que tenemos. En el mundo de hoy reina un ambiente de incertidumbre en el orden político, económico y social. Nosotros sabemos que esas manifestaciones y acciones de maldad, amenazas de guerras, terrorismo, desequilibrio económico, inequidad exorbitante en la distribución de las riquezas, violencia intrafamiliar y muchas otras calamidades, son el resultado de un problema espiritual.

Esta desgracia no es ajena a los hijos de Dios, puesto que somos parte del planeta. Aunque no somos de este mundo, vivimos aquí., pero podemos tener confianza en los portentos del Señor. Podemos ver grandes cosas ocurriendo en nuestras vidas, si nos aferramos a él con fe. Más que esperar estoicamente la muerte, podemos esperar mejores cosas para nosotros.
 
¿Qué es lo que nos da esa confianza? Para saberlo nos fijaremos en lo que le pasó a la viuda de Sarepta.
 
1.- Primero Consideremos Lo Que Tenemos.
 
¿Qué tenía la viuda? "Un puñado de harina y un poco de aceite". En el lenguaje de esta mujer aquello era una "miseria". ¿Qué podía hacer con lo que tenía? Sólo una miserable torta. Y aquella comida sería la última para ella y para su hijo según sus propias palabras. Lo que vendría después sería: ¨y nos dejemos morir¨ (I Reyes 17:12). La verdad es que hay que estar en el pellejo de esta angustiada señora para poder juzgarla con justicia. Sin embargo ella no manifestó una actitud ajena al promedio de los seres humanos que se ven en esas circunstancias.

Un punto a favor de esta mujer es que nuestro Señor Jesucristo resaltó en Lucas 4: 25, 26 el valor y la importancia de ella en contraposición con las viudas del Israel de aquel entonces: ¨Pero en verdad os digo que había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón¨. Por eso dice el apóstol Pablo: "y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia" (I Corintios 1: 28, 29). El Señor se maravilló muchas veces por las manifestaciones de fe en aquellos que no eran israelitas, recordemos el caso de la mujer cananea (Lea el relato en Mateo 15: 21-28).

Pero en sentido general, la verdad es que casi siempre que pasamos por situaciones parecidas adoptamos la misma posición. Es aquí donde pensamos que todos los caminos se han cerrado para nosotros, y hasta podemos llegar a dudar de Dios y tomar decisiones fatales. Estamos tan acostumbrados a depender de las cosas externas, que nos olvidamos que "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios" Lucas 4:4).

¿Cuán conscientes somos de lo que tenemos? La viuda de Sarepta pensaba que era poco o casi nada lo que tenía, pero la realidad es que no era así. ¿Qué tienes tú? A lo mejor tienes grandes posibilidades dentro de ti que no sabes. Lo cierto es que nos subestimamos con frecuencia. Es necesario que recordemos que somos hechura de Dios, y "Dios no hace porquerías". Yo creo que es tiempo de que comiences a hacer un inventario de lo que posees en realidad.

Te estoy invitando a revalorizar las potencialidades que te son inherentes, pero no a la luz de alguna filosofía oriental de las que tanto abundan hoy, y a las que muchos se aferran creyendo que han encontrado la panacea que resolverá todos sus problemas. ¡No! Sino a la luz del pensamiento evangélico. Tú debes ser consciente de que se nos ha asignado tanto valor, que Dios fue capaz de dar a su unigénito Hijo para rescatarte de la esclavitud, del secuestro al que estabas sometido por causa del pecado. Sí mi hermano, sí mi amigo, Jesucristo te ha evaluado con gran precio, de tal manera que dio su vida por ti para salvarte, para colocarte en la posición de hijo de Dios; y un hijo de Dios es poseedor de las más grandes posibilidades. Así que yo te invito a considerar seriamente el hecho de entregarle tu vida al que lo dio todo por ti.

Muchas veces limitamos a Dios al marco de lo que nosotros poseemos. Es más, lo que tenemos con frecuencia puede llegar a sustituir a Dios, o a la esperanza que debemos cifrar en él, y esta es una forma sutil de idolatría. Si es mucho lo que tenemos, eso se puede convertir en un enemigo mortal que nos aleje de Dios, pensando con gran arrogancia, que no lo necesitamos para nada. Pero si nos encontramos como la viuda, con una gran precariedad y pobreza, podemos llenarnos de autocompasión y sentirnos los seres más desdichados de la tierra, sumirnos en una depresión profunda y sucumbir abrumados por la autoconmiseración, echándole la culpa a Dios de toda nuestra desdicha.

Podemos hacer como pensaba hacer la viuda antes de su encuentro con Dios, sentarnos a esperar la muerte, llorar y lamentarnos, si nuestra esperanza está puesta en las cosas que tenemos. Cuando nuestra vida fija sus horizontes en las limitaciones humanas, no importa cuán abundantes o desprovistas de fortuna sean, no seremos capaces de ver más allá de lo que alcanzan nuestros ojos, estaremos desprovistos de sueños. Nuestra mirada se detendrá ante las murallas. Podemos desesperarnos y doblegarnos ante su imponencia como algo imposible de franquear, o podemos engañarnos sintiéndonos seguros dentro de ellas, para descubrir al final que somos prisioneros, perdidos en el valle de la muerte sin posibilidades de encontrar la salida.

Esto explica porqué gente rica y gente pobre caminan por sendas aparentemente paralelas, ajenos unos y otros a la vida de Dios, para darse cuenta en el último trecho de sus días que ambos marchaban por el mismo camino extraviado, aferrados a su mundo material. Nadie podrá evitar que se encuentren tarde o temprano en aquel sendero con el jinete de la muerte, y sean llevados a donde se piensa equivocadamente que termina todo orgullo y desaparecen las penas.

La verdad es, que la eternidad analizada a la luz del evangelio tiene rostros muy distintos a los que el hombre impío está acostumbrado a percibir en su mundo de tradiciones y creencias. La historia del rico y Lázaro narrada por Jesús en Lucas 16: 19-31, ilustra esta verdad de un modo interesante: El hombre rico, que en vida superaba monumentalmente a la condición de la viuda, después de su muerte continuaba con su manía de querer arreglarlo todo con sus dichosas influencias, pero estas no funcionaron en el mundo de lo espiritual, y sus incontables posesiones no lo pudieron salvar. De nada le sirvió lo que tenía en vida porque en su muerte no tenía nada.

Lázaro, por otro lado, que en vida tenía una posición material mucho más calamitosa que la de la viuda, pero conservando su fe, no tiene necesidad ahora ni de abrir su boca para recibir los favores sin cuento que le prodiga su Padre celestial. Recibe ahora la fortuna que acumuló en los cielos como resultado de su fe. ¿Cuánto es el valor de tus tesoros celestiales? ¿Tienes algo guardado en el banco de Dios?

Dios nos ha dotado de maravillosos talentos como para que sucumbamos sin luchar. Dios nos ha dado su Espíritu Santo, "que es las arras", la garantía "de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida" (Efesios 1:14). Con el poder de Dios podemos vencer el espíritu derrotista que se pasea por el mundo de hoy. No permitas que te invada la desesperanza pensando que se acaban tus fuerzas. Que tu ánimo y tu valor no dependan de ti, ni de tu yo positivo, porque eso se torna insuficiente en la guerra contra el enemigo. Di como el salmista: "El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado" (Salmos 16:5,6).
 
2.- Ahora Veamos Lo Que Dios Puede Hacer Con Lo Que Tenemos.
 
¿Qué podía hacer la viuda con lo que tenía? Sólo una torta para ella y su hijo. Esta sería su última comida. Es cierto que sus posibilidades eran demasiado limitadas. Pero ese es el punto de vista humano. ¿Qué tan real es lo que pensamos respecto de las cosas que poseemos? ¿Por qué opinamos de una o de otra manera? Hay ciertas influencias en nuestras vidas que nos empujan a pensar y actuar de una forma o de otra. Al observar un vaso de agua por la mitad, unos opinarán que está casi vacío, pero otros pueden decir que está casi lleno. No todas las personas tienen el mismo criterio para considerar los hechos. Hay gente que tiene una especial capacidad de darle una nueva dimensión a las circunstancias. Los hijos de Dios deben ser de esa clase de gentes.
 
Hasta que Elías apareció en la vida de aquella mujer pagana, su vida marchaba hacia un callejón sin salida. Estos benditos encuentros con mujeres en las Sagradas Escrituras son una luz de esperanza en la situación que hoy viven muchas madres, esposas e hijas abusadas en nuestra pobre América y en particular en nuestro sangrante país. La llegada del profeta de Dios transformó el panorama para la viuda de Sarepta. Los siervos de Dios debemos ser portadores de esperanza para un mundo herido y mutilado.

Cuando el Señor toma en sus manos lo que tenemos, ocurren asombrosas transformaciones. Veamos una muestra a menera de ilustración: Moisés tenía una vara. Un simple palo que llevaba en su mano. ¿Qué podía hacer con él? En su oficio de pastor le servía de cayado para guiar el rebaño. También podía proteger a los indefensos animales de las fieras salvajes y de los cuatreros. Todo el uso de este pedazo de astilla en las manos del simple Moisés se circunscribe a un uso cotidiano, vulgar y rutinario. Pero pongamos esa misma vara en las manos de Dios y entonces tendremos otras historias. Ahora vemos a Moisés convirtiendo esa vara en una temible serpiente que destruye los trucos de los magos de Egipto, ante los ojos atónitos del Faraón; vemos a Moisés dirigiendo una nación hacia la libertad después de cuatrocientos años de esclavitud. Pero mucho más asombroso aún, vemos a un Moisés boquiabierto abriendo un camino entre las aguas embravecidas del mar rojo, para que toda la multitud de los hijos de Israel fuera librada de sus perseguidores. Muchas otras hazañas pudieran ser contadas de lo que Dios hizo con el aparentemente insignificante recurso de Moisés. ¿Cuánto crees que Dios puede hacer con lo que tú tienes ahora mismo? Quizá tú puedes hacer muy poco o nada con ello, pero eso no es lo mismo con respecto a Dios. Entonces ha llegado la hora de poner lo que tenemos en las manos de Dios y descubrir sus ilimitadas potencialidades.

Te invito a ver este otro ejemplo: David tenía una honda. Con ella podía lanzar piedras a gran velocidad con una puntería envidiable. Así podía defender a sus ovejas de los lobos y de las demás fieras salvajes. Pero cuando David consagró lo que tenía al servicio del Señor, él fue capaz de derribar al gigante Goliat que desafiaba impíamente al ejército de Israel, que era lo mismo que desafiar a Dios. Un gran esfuerzo de un pequeño hombre, que puso sus probabilidades en las manos de Dios, pudo realizar una proeza heroica que todo un ejército no pudo llevar a cabo.

Cuando la viuda de Sarepta hizo como le había dicho Elías, acto por el cual demostró su inquebrantable fe, la Biblia nos refiere hechos de inigualable maravilla: "Entonces ella fue he hizo como le dijo Elías; y comió él, el niño, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías" (I Reyes 17: 15,16). Dios puede hacer que lo que tenemos sea suficiente y superabundante. Recordemos la Multiplicación de los panes y los peces, milagro obrado por nuestro Señor Jesucristo, Dios humanado, el mismo que hizo el universo y lo puso a funcionar basado en leyes y principios. Podemos confiar, porque él tiene dominio de las cosas, ¨él tiene el mundo en sus manos¨. Ni la casualidad, ni lo fortuito, ni lo fatalista tienen cabida en su ámbito. El siempre obra conforme a propósitos eternos que rigen su perfecta voluntad.

Una magnífica lección que aprendemos en el desprendimiento mostrado por la viuda de Sarepta es que debemos estar dispuestos a compartir lo que tenemos, porque Dios puede dirigirnos hacia extraordinarias victorias que llenarán de regocijo nuestros corazones. Sabe Dios de cuántas experiencias gratificantes y revitalizadoras nos hemos perdido en toda nuestra vida por causa de nuestro egoísmo y avaricia. Dios paga bien siempre nuestros favores. Recordemos las palabras del Señor respecto de los más pequeñitos de Mateo 25; pero también, y mucho más explícitamente, cuando dice en Mateo 10:41,42: "El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa". Fue extraordinaria la recompensa de aquella mujer que ahora había pasado a formar parte de la lista de los santos. Definitivamente tengo que concluir que los que confían en el Señor están por encima de las miserias humanas.
 
3.- Finalmente, Concentrémonos En Lo Que Tenemos en Verdad.
 
Ya te has dado cuenta de la magnitud de las cosas. Te has fijado cómo pueden ser transformadas tus posibilidades. Pero quiero que veas qué tan grandes son nuestras posesiones.

Generalmente pensamos en una dimensión temporal, terrenal, limitada. Esa es nuestra percepción natural producto de nuestra lógica mundana. Vivimos atrapados en un mundo de "cordura" donde los que son capaces de tener grandes sueños, grandes ideas, son considerados ilusos y locos. Pero tengo que decirte algo muy importante: ¿De dónde nos vienen los sueños? Si somos hechos a imagen y semejanza de Dios, nuestra capacidad de ver más allá del horizonte, de imaginarnos éxitos y logros, grandes proezas, nos viene de la voz intrínseca de Dios que nos grita desde lo más profundo de nuestro ser. Nuestro Dios es el gran soñador.

Ninguna persona puede lograr nada extraordinario a menos que lo haga parte de sus sueños. Me he imaginado muchas veces el Estudio de Dios. Allí está ese gran personaje con sus innumerables instrumentos, el Arquitecto del universo en su colosal taller diseñando galaxias e inventando mundos. ¡Si pudiéramos penetrar y ver los bocetos de Su Majestad, los croquis de sus proyectos! Pero lo más grande y maravilloso es que Dios, el Artista Supremo, es también su propio contratista, el que se proporciona los valiosos recursos para llevar a cabo sus magníficas obras. No tiene que depender de nadie para materializar sus ideas.

En su perfecta voluntad, él sabe qué conviene hacer, cuándo y cómo. No hay desperdicios en la mente de Dios, ni realizaciones innecesarias. El sabe cómo aprovechar los espacios y llenarlo todo de armonía y belleza. El mundo en que vivimos, nuestro ámbito planetario, nos sirve como botón de nuestra para extasiarnos ante la grandeza de nuestro Dios. Estoy hablando de nuestro Padre Celestial, el mismo del cual usted y yo somos sus hijos, por los méritos sacrosantos de su amado Hijo Jesucristo. Entonces, los hijos de Dio, tenemos derecho de soñar, de esperar grandes cosas. Sí, porque sus promesas a favor de nosotros nos hablan de lo que él está dispuesto a hacer en nuestro favor.
 
Nosotros, unidos a él, sintonizados con su voluntad, seremos capaces de llevar a cabo grandes cosas. Ya hemos visto ejemplos de lo que los grandes héroes de la fe fueron capaces de hacer por la confianza puesta en aquel que los hizo ver que todo lo que hacemos por él y para él, tarde o temprano, rinde sus frutos verdaderos. Eso es lo que nos debe impulsar a emprender nuestra labor con fe y decisión.

Lo que tenemos, no es lo que está en nuestras manos, lo que tenemos son cosas maravillosas que están en las manos de Dios. Como Padre amoroso y proveedor, él las tiene reservadas para dárnoslas en el momento más oportuno. Pero necesitamos ejercitar nuestra fe y extendernos en el camino hacia adelante, con la certeza de que él nos va guiando. Su Espíritu Santo va con nosotros dondequiera que vamos porque él, nuestro Señor Jesucristo, ha prometido estar con nosotros "todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Para que eso se haga realidad en la vida tuya, tú tienes que entregarle tu vida a Jesucristo, confesarle tus pecados y creer en él de todo corazón, sólo así podrás estar por encima de tus circunstancias.

martes, 28 de agosto de 2012

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

Apocalipsis 6:1-8
     
     El capítulo 6 de Apocalipsis inicia con la apertura de los sellos del rollo que estaba en la mano derecha de Dios.

     El Cordero, o sea Jesucristo, es el único digno de desatar los sellos para poder abrir el libro.

     Este libro había estado sellado desde que Dios reveló estas cosas al profeta Daniel y le dio la orden de sellarlo hasta que llegara el tiempo señalado, o sea, el tiempo del fin: ¨Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentarᨠ(Daniel 12:4). Así que esto nos dice que desde el día que se le dio a Juan el Apocalipsis, estamos en el tiempo del fin.

     Lo que se va a revelar a partir del capítulo 6 de Apocalipsis corresponde a los hechos que marcarán el fin de este orden mundano. La apertura de los primeros cuatro sellos del libro que estaba en la mano derecha de Dios en el trono, inicia con la aparición de cuatro raros jinetes a los que se les ha llamado Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Se refiere a los hechos de la historia de la humanidad, del pasado, del presente y del futuro, podríamos decir que representa el gobierno del hombre hasta que Cristo venga.

     Esto es algo que ocurre en la tierra. Cada uno de estos jinetes es presentado a Juan de parte de uno de los cuatro seres vivientes. Si pensáramos que estos cuatro seres representan los cuatro puntos cardinales, entonces podríamos decir que lo que nos están indicando es que todo el planeta estará sometido a estos monstruos que entrarán en escena.

     Esta escena de Apocalipsis está de acuerdo con lo que encontramos en Zacarías 1: 8-10, que dice: ¨Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos. Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos. Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta¨.

     Estas imágenes han sido motivo de inspiración para muchos artistas plásticos y para la creación de películas de terror. Un cuadro muy parecido a este de los cuatro jinetes lo vemos también en el mismo libro de Zacarías en el capítulo 6, donde aparecen cuatro carros tirados por caballos, y cada carro tiene caballos de diferentes colores, y que de alguna manera están asociados a estos cuatro jinetes de Apocalipsis.

     En verdad los jinetes del Apocalipsis presagian calamidades mayúsculas para el mundo, son mensajeros de muerte. Es cierto que los males que estos jinetes representan han estado presentes en el mundo desde que entró el pecado en el hombre, pero el hecho de que aparezcan aquí de manera especial indica una actividad como nunca antes se ha visto en la historia. Basta echar un vistazo a la historia universal para darse cuenta que las calamidades descritas en estas escenas dantescas, han ido arreciando su participación en el planeta con el paso de los años, creando nuevas y más sofisticadas maneras de infringir daño. A estos jinetes se unen el crimen de toda clase, como el narcotráfico, el terrorismo y todo tipo de intento del hombre por imponer su voluntad por encima de toda ley.

     Veamos el significado de cada uno de estos jinetes:

1.- El Jinete del Caballo Blanco.

     No se puede confundir este primer jinete con el jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que representa a Jesucristo en todo su poderío como rey. Ninguno de estos jinetes del capítulo 6 de Apocalipsis representa a Jesucristo. Este jinete del capítulo 6 es más bien una antítesis del jinete verdadero que aparece en el capítulo 19. Este jinete del caballo blanco de Apocalipsis 6 representa más bien a los conquistadores del mundo que han surgido al través del tiempo con la intención de someter al mundo bajo su dominio.

     Este jinete representa a los reyes, emperadores, dictadores y gobernantes del mundo que se pueden identificar en la historia. La corona en su cabeza implica el dominio que tienen sobre los demás. Este jinete representa a las grandes empresas invasoras, a las grandes batallas que se han librado para imponer el poder a los hombres. Es la lucha del hombre por el hombre, el dominio del hombre sobre sus semejantes, que ha dado origen a los grandes imperios de la tierra y   que ha forjado la civilización tal como la conocemos hoy.

     Este jinete del caballo blanco del capítulo 6 representa a los gobernantes de la tierra a los que Jesús se refirió de forma negativa: ¨Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad¨ (Mateo 20:25). Este tipo de gobierno no es del agrado del Señor, por lo que podemos ver. Así que este jinete no representa el ideal de Dios, aun cuando él se sirva de este tipo de gobernantes en muchos momentos de la historia, y hasta nos mande a respetar y obedecer a las autoridades establecidas: ¨Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas¨ (Romanos 13:1). Pero, aunque Dios no esté de acuerdo con el modo arbitrario como el hombre impone su poder en el mundo, sí está de acuerdo que debe haber algún tipo de gobierno en este mundo, hasta que él venga; ya que de lo contrario reinaría el caos y la anarquía.

     En la expresión ¨salío venciendo y para vencer¨ de Apocalipsis 6:2, podemos ver que este jinete del caballo blanco es un personaje que va a la conquista del poder, el arco representa su actitud guerrerista para lograr sus fines, y esto habla de las grandes conflagraciones bélicas que se han suscitado en el mundo.

     Ningún cristiano que esté de alguna manera involucrado en los procesos políticos del mundo debería ignorar el retrato que se hace aquí de un gobernante ávido de poder y gloria personal. Este personaje es una muestra de hasta dónde puede llegar la codicia humana en procura de ejercer autoridad sobre los demás. El jinete del caballo blanco de Apocalipsis 6 es un personaje envanecido en su lucha por lograr el poder, y va en busca de él a todo costo y con una saña diabólica.

     Este primer jinete es el que desata la aparición de los otros tres jinetes. Con esto queremos decir que este jinete es el principal causante de la mayoría de los males acaecidos en el mundo, como secuela de la guerra; nos referimos a las masacres, pestes, hambrunas y genocidios, que a grandes rasgos es lo que representan los demás jinetes. Este primer caballo blanco arrastra consigo a los otros tres jinetes que terminarán de completar la obra macabra que el primero ha iniciado.

2.- El Jinete del Caballo Rojo.

     La apertura del segundo sello da lugar al jinete del caballo bermejo o rojo. Este jinete es el emisario de muerte del primer jinete, este es el responsable de desatar las guerras en el mundo, de crear conflictos que darán al traste con el mundo, por medio de grandes derramamientos de sangre.

     Las guerras han sido un flagelo que ha provocado maldad sin cuento en la tierra. Según cifras que se manejan, solamente a partir del año 1700 DC, en el mundo ha habido más de 100 millones de muertos por causa de las guerras, y el 90% de estas víctimas han ocurrido sólo en el Siglo XX. Solamente en la primera y segunda guerra mundial hubo alrededor de 88 millones de víctimas.

     Este jinete que lleva la espada tiene la encomienda de provocar pleitos, contiendas y disensiones entre los hombres, a fin de que se maten unos a otros. Es como un demonio que incita a la humanidad a pelearse unos contra otros. Este jinete representa una fuerza del mal que está activa en el mundo con el propósito de hacerle la vida imposible al hombre sobre el planeta. Cuando miramos las noticias nos damos cuenta de qué manera este jinete se cumple en la vida de nuestro mundo hoy más que nunca.

     A este jinete lo vemos activo en todo tipo de desavenencia que termina de manera sangrienta. A esto se refirió Santiago en su carta, cuando dice: ¨¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís¨ (Santiago 4:1,2). Hay un poder maligno escondido muy cerca de nosotros que se nutre de nuestras bajas pasiones y que hace su aparición cuando permitimos que estos malos sentimientos se aniden en nuestro corazón.

3.- El Jinete del Caballo Negro.

     El jinete del caballo negro representa el hambre y la crisis económica que se manifiesta en el mundo después de la guerra. Como consecuencia de la guerra vienen las precariedades en el mundo. El mundo quedó devastado después de la segunda guerra mundial, y principalmente el continente europeo. Las consecuencias económicas de la segunda guerra mundial fueron cruciales para el deterioro del continente europeo. Sus ciudades y campos de cultivo quedaron destruidos, resultando todo esto en un gran caos, que de no haber sido por la intervención de los Estados Unidos, hubiera sido imposible sacar a este continente de la miseria. Precisamente, producto de su participación protagónica en la segunda guerra mundial, los Estados Unidos lograron consolidarse como potencia mundial.

     Además, como resultado de esta gran conflagración bélica, se creó una institución mundial con el propósito de evitar que el mundo volviera de nuevo a enfrentarse a una situación de tal magnitud, nos referimos a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Quiero resaltar un hecho importante con relación a la ONU, y es que, en los jardines de sus edificaciones en Nueva York, se puede ver una escultura que representa a un hombre martillando un arma de guerra para convertirla en instrumento de labranza. Esta es una obra del escultor ruso Yevgeny Viktorovich Vuchetich, y la Federación Rusa la regaló a este organismo internacional. Lo interesante de todo esto es que esta obra escultórica de grandes proporciones está inspirada en Miqueas 4:3: ¨Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra¨. Esta es una muestra de cómo el hombre está convencido de la triste realidad que representa el flagelo de la guerra.

     Si la humanidad se volviera a enfrascar en una tercera guerra mundial, las consecuencias resultarían en una aniquilación total. Por eso creemos que el intento de una tercera guerra mundial lo será la guerra de Armagedón, la cual será frustrada por la segunda venida de Cristo, quien vendrá para neutralizar las fuerzas del anticristo y dar paso a un nuevo orden mundial, donde el verdadero jinete del caballo blanco reinará en el mundo por mil años.

     Este jinete del caballo negro nos habla de un tiempo tan precario en el mundo, que todo será racionado para poder sobrevivir. En muchas películas que se han hecho podemos apreciar qué pasaría en el mundo si faltara el alimento en la proporción que es posible conseguirlo hoy. Podría llegar un tiempo en el que aún con el dinero no se encontraría comida a la manera como la conseguimos hoy. Yo diría que cada uno de estos jinetes representan situaciones extremas de calamidad en el mundo, que en un momento dado se ha presentado y se podría presentar aún.

4.- El Jinete del Caballo Amarillo.

     La más mortífera de las imágenes la tenemos en el jinete del caballo amarillo, el cual deja tras sí una estela de mortandad violenta, de peste mortífera y un salvajismo en todos los ámbitos de la tierra. Es como si en este jinete se juntaran los otros tres al mismo tiempo, asestando un último golpe a la humanidad: ¨Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra¨ (Apocalipsis 6:8).

     La aparición de este jinete es fatal para el mundo, pues provocará más muertes que todos los demás juntos.
  
En el Siglo VI d.C. se registró una de las epidemias más mortíferas conocidas por el hombre, específicamente en Constantinopla, provocando la muerte de más de la mitad de la población. Fue muy desastrosa también la llamada peste negra, que alcanzó a Europa desde China en 1348. Otras pestes mortíferas que han diezmado la población mundial son la peste bubónica y la peste neumónica; esta última una de las enfermedades más infecciosas y mortales, tanto que sus víctimas morían tres días después de la aparición de su brote. En el país de Haití, vecino de República Dominicana, hemos visto en los últimos años como el cólera ha sido el responsable de casi cinco mil muertos y decenas de miles hospitalizados.

     Más de 35 millones de personas han muerto por causa de la epidemia del Sida, y en toda la historia de esta enfermedad, alrededor de 77 millones de personas se han infectado. Y los datos serían interminables para hablar de lo que este jinete del caballo amarillo representa para el mundo.

     Frente a todo esto, uno pensaría que esto sería suficiente para que el hombre se volviera a Dios, pero no es así. Lamentablemente, en vez de la humanidad acercarse a Dios humillada, hoy vemos como abiertamente los hombres desafían todo lo que ha sido establecido por el Creador, y viven vidas réprobas en el mundo, sin ningún pudor. Por eso creemos que la actividad de estos jinetes se hará cada día más latente en el mundo, pues el hombre cada día se aparta más de Dios.

     Mi consejo para los creyentes es que cada día nos aferremos más a nuestra fe y nos apartemos de las cosas del mundo.

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 26 de Agosto de 2012.



VEA EL VÍDEO DE ESTE MENSAJE:


lunes, 12 de marzo de 2012

EL CARNAVAL


Si no fuera por mis convicciones, pensaría que verdaderamente nosotros los seres humanos venimos del mono. Cuando uno ve a la gente actuar como lo hacen muchos dominicanos, y en particular, muchos maeños, llenando de  porquería y asquerosidad todo a su paso, de tal manera que en un solo día y en una sola noche, son capaces de convertir una ciudad bonita en un vertedero insoportable y hediendo, aparte del desorden infernal que arman cuando de ¨carnaval¨ se trata, resultaría difícil pensar que eso lo hicieron gente civilizada y ¨cristiana¨.

En estas carnestolendas, el ¨rey momo¨ son las autoridades, y lo son no sólo en carnaval, sino todo el tiempo, cuando no sólo permiten este comportamiento indignante, sino que dan permiso para que se haga toda clase de inmundicia (aunque al otro día ellos tengan que recoger toda la suciedad). Eso hacen los miserables progenitores apoyadores, que luego salen a dar la cara por sus hijos malcriados e indisciplinados, diciéndoles con esto que tienen un padre que los respalda, no importa lo que sea que hagan.

A veces me asalta la creencia de que este es un país huérfano, pero no, no es que sea huérfano, es que los que lo gobiernan son peores que los que son gobernados. Los que nos gobiernan no respetan ellos mismos la ley, mucho menos la van a hacer cumplir. Este es un país, en el que para que un funcionario se motive a cumplir medianamente la ley, un grupo de vecinos tiene que ir a quejarse mil ochocientas veces, hasta dejar convencido al ¨incumbente¨ (aunque esta palabra no está en el diccionario creo que significa ¨al que le incumbe¨) de que la problemática es real.

Aquí la ley dice cosas maravillosas que en la práctica son soberanamente invisibles e inservibles. Si una persona que no sea de este país tuviera acceso a todo el legajo de leyes que norman nuestra conducta ciudadana, pensaría que este es un paraíso, pero se desengañaría, inmediatamente pisara nuestro suelo. Nuestras leyes prohíben en el papel los molestosos ruidos de los colmadones y de cualquier tipo, y también prohíben en la letra la exhibición de bebidas alcohólicas en plena vía pública. Pero eso no significa nada, eso no quiere decir nada, porque en la práctica, la norma es que las autoridades dan permiso para que se establezcan negocios indecentes y molestosos en cualquier lugar que le dé la gana a quien sea.

Antes teníamos las famosas ¨barras¨ (que eran un antro de corrupción), y eso estaba mal; a tal grado, que fueron erradicadas. Pero ahora los colmadones son peores que las barras, porque son ¨peores¨ y porque esa ¨cosa fatal¨ está por todas partes, como un monumento cotidiano a nuestra falta de prudencia, de cordura y de decoro.

Y lo más triste de todo esto es que los que permiten y propician todo esto se llaman a sí mismos ¨cristianos¨. ¨Cristianos¨ que hacen un culto al diablo, no son más ¨cristianos¨ que lo que se junta en cierta comida con el moro.

A pesar de todo este comportamiento tan irracional, todavía prefiero seguir creyendo que se puede hacer algo para superar la afición pecaminosa de querer dar la razón a los evolucionistas. Porque en definitiva, como somos criaturas de Dios, hechos a su imagen y semejanza, queda la esperanza de que algún día se llegue a recapacitar, y esta sociedad se vuelva a Dios.

Leandro González                                                                  
Pastor de la Primera Iglesia Bautista de Mao.

domingo, 5 de febrero de 2012

LA SOBERANIA DE DIOS Y EL DESIGNIO DE LA VIDA

 Hebreos 9:27

¨Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio¨. 

El concepto del destino no cuadra con la enseñanza bíblica. Y mucho menos en relación con aquellos que han nacido de nuevo y que han sido hechos hijos de Dios, los cuales son guiados por Dios en toda su vida.

Los hijos de Dios gozan de un cuidado especial departe de Dios, diferente de aquellos que no se han arrepentido. Por este motivo un creyente debe vivir confiado en este mundo, confiado en el poder de Dios y en su providencia, la cual no le faltará: ¨Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados¨ (Romanos 8:28).

La vida del cristiano es una vida con propósito. En la vida del cristiano no hay nada al azar. Dios ha establecido los parámetros por los cuales vivir, y si  en alguna parte del camino nos descuidamos, Dios siempre tiene la forma de hacernos volver en sí.

Aun cuando el cristiano, por su fe en Cristo, entra en un estado especial de gracia, y se convierte en alguien especial para Dios,  Pero sin embargo Dios tiene cuidado de todo el mundo en sentido general.

En el orden del cuidado de Dios en sentido general, el sol sale para todos, Dios hace llover sobre todos. Dios tiene cuidado del planeta a pesar de las imprudencias humanas, todo esto en sentido general y no especial.

Dios tiene dominio de todas las cosas, y todo se desarrolla conforme a sus designios. A Dios no se le escapa ningún detalle respecto de la vida y de la muerte.
    
1.- Dios Es el Dador de la Vida.

La vida no existe aparte de Dios, el autor de la vida es Dios y también él es quien la sostiene, quien la sustenta. Todo lo que vive lo hace por causa de Dios. En el planeta tierra existe la vida microscópica, la vida vegetal, la vida animal y la vida humana. El diseño de cada una de estas categorías es el producto del designio divino. Nada ocurre por casualidad, sino por causalidad, y la causa de todas las cosas es Dios.

Dios ha establecido en cada ser vivo el mecanismo para su reproducción y regeneración. Este proceso lo vemos en las plantas, en los animales y en los seres humanos. La ingeniería genética está descubriendo cómo es posible reconstruir partes del cuerpo humano, tanto internas como externas, por medio del ADN. Veía recientemente en un canal de televisión, cómo científicos estadounidenses pueden cultivar miembros del cuerpo, como orejas, por ejemplo, utilizando las mismas sustancias de que está compuesto el cuerpo humano, y utilizando los gens de los ADNs. Y sometidos estos elementos a condiciones similares a las que tiene el feto en el vientre de la madre, provocan que se forme el órgano, tal y como lo hace dentro del vientre materno.

Esta lectura genética en cada parte de nuestro cuerpo, nos habla de un Creador asombrosamente detallista y complejo, el cual nos ha dado la vida. Estos adelantos científicos cumplen una profecía bíblica  en Daniel 12:4: ¨Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará¨.
 
Al mismo tiempo que estos adelantos científicos sirven para ayudar a la humanidad en muchas formas, ponen de manifiesto las maravillas de la creación de Dios. Los científicos que ignoren la mano de Dios en todo esto, no tendrán excusa en el día del juicio, pues Dios les ha dado evidencias sobradas de su intervención en los procesos de la vida.

2.- Dios Ha Determinado la Muerte.

La muerte es el producto de un decreto divino. La muerte no surge sola. La muerte tiene su origen por causa de la desobediencia del hombre, quien había violado un principio de Dios, y esta ley l estaba acompañada de un decreto: ¨Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás¨ (Génesis 2: 16,17). Entonces el hombre muere por causa del pecado y también provoca la muerte de otros cuando mata por razones de odio o maldad, por venganza, por accidente o por razones de justicia.

Ahora bien, Dios ha regulado la muerte, así como ha regulado la vida. Dios le ha dado al hombre potestad para determinar la vida de los animales y de las plantas, pero no así para determinar de entre los hombres quién vive o quién muere. El designio de la vida humana es potestad sólo de Dios. Por este motivo Dios ha establecido leyes que rigen el comportamiento humano y hasta donde llegan los derechos del hombre sobre el hombre.

Algunas veces Dios le permite al hombre determinar, en ciertos casos, acerca de la vida humana; pero siempre, esta decisión humana tiene que obedecer a principios divinos previamente establecidos por Dios. El hombre que juzga al otro hombre fuera de estos principios de justicia, estará traspasando los límites que Dios ha establecido.

En el Antiguo Testamento Dios había dado instrucciones a Moisés para la implementación de la Ley del Talión. Según esta ley, una persona debía ser castigada en la misma medida o proporción de su falta o su crimen. O sea, que si una persona mataba a otra, a no ser en defensa propia, esta debía morir de la misma manera: ¨ Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él¨ (Levítico 24:19,20).

Y en el Nuevo Testamento, las Sagradas Escrituras ponen en las manos de los magistrados el deber de infringir en el que comete una falta, el castigo que sea necesario, de acuerdo a la falta cometida, lo cual implica hasta la privación de la vida, cosa esta que debe estar normada en códigos debidamente establecidos.

Usted puede leer en Romanos 13 para que se dé cuenta de cuánto es el poder que Dios ha puesto en las manos de la justicia humana, que hasta pudiera tener la prerrogativa de conceder o quitar la vida, según sea el tipo de delito cometido: ¨porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo¨ (Romanos 13:4).

Es bueno darse cuenta entonces, que aún esta autoridad del hombre sobre la vida humana, está normada por Dios, y siempre que se quite la vida a un ser humano fuera de estos estamentos legales establecidos por Dios, se habrá cometido un crimen, y Dios demandará al responsable de esto tarde o temprano, así como demandó de la mano de Caín la sangre de su hermano: ¨Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano¨ (Génesis 4: 9-11). Porque en este sentido no habrá nadie que se le escape a Dios, nadie quedará impune.

Vivimos especulando acerca de la muerte, así como especulamos de muchas cosas. Por ejemplo, pensamos que las personas se mueren el día que les toca, pero ¿dónde dejamos las tristes ocurrencias de fatalidades por la imprudencia en el estilo de vida? Cosas que son producto de acciones irreflexivas y de la violencia que impera en el mundo, no pueden ser catalogadas de manera categórica como productos del designio divino.

Eso de que nuestros días están contados, es un aforismo para hacernos saber cuán corta es nuestra vida. En la misma Biblia encontramos la idea de que así como podemos acortar nuestra existencia en este mundo con nuestro modo de vivir, también podemos extenderla. Una muestra es el quinto mandamiento: ¨Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da¨ (Exodo 20:12). El principio que podemos extraer de aquí, de acuerdo con el designio divino, es que mientras más apegados vivamos a los preceptos divinos, mayor posibilidad de vida durable y saludable tendremos. El que hace mal uso del tiempo y de los recursos, tendrá menos posibilidades de ver largura de días y menos posibilidades de plenitud de vida.

Pero lo cierto es que nadie podrá escapar a la muerte. Ni siquiera los que hemos creído estamos exentos de pasar por el dolor de la muerte, aunque la Biblia dice que Dios ama la muerte de sus santos: ¨Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos¨ (Salmos 116:15).  Así que, por mucho que el hombre pueda lograr prolongar la vida, jamás podrá escapar de la muerte decretada por Dios: ¨Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio¨ (Hebreos 9:27).

Solamente no verán la muerte los creyentes que estemos vivos cuando el Señor Jesucristo venga otra vez. Note usted lo que dice la Biblia acerca de los que estemos vivos cuando el Señor venga, los cuales sufriremos una transformación: ¨He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados¨ (I Corintios 15:51,52).

Dios tiene potestad sobre la muerte así como tiene potestad sobre la vida. Así que lo mejor que podemos hacer es estarnos sujetos a él para poder experimentar una vida plena. El deseo de Dios es que el hombre viva tantos años como sean posibles para que reflexione acerca de su destino eterno y se arrepienta: ¨Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?¨ (Ezequiel 33:11).

3.- Dios Es Quien Nos Devolverá la Vida.

El mundo no se acaba para el que se muere, como muchos equivocadamente piensan, sino que seremos retornados a la vida para comparecer ante el tribunal de Cristo. El creer que podemos vivir a nuestro antojo y que no seremos llamados a cuenta, está provocando las atrocidades que vemos en la conducta humana. Todos los días vemos con asombro, dolor y tristeza los horrendos crímenes que se cometen en el seno de las familias. Satanás encuentra terreno fértil en aquellos que no manifiestan ningún temor de Dios. Esto es así porque lo que creemos determina nuestra forma de vivir.    

Es necesario que entendamos de una vez por todas que así como Dios nos da la vida cuando nacemos, y permite que vivamos los años que vivimos en la tierra, asimismo él nos devolverá la vida en la resurrección.

Los milagros de resurrecciones obrados en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, fueron el producto de  milagros operados por Dios para mostrar su poder obrando en favor de la vida de su pueblo, sin embargo, estas personas resucitadas volvieron a morir más tarde. Pero la resurrección a la que nos referimos aquí es del tipo de la que se producirá en el final de los tiempos, para vida eterna.

La primera resurrección ocurrirá inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo, y la experimentarán solamente los muertos en Cristo: ¨Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero¨ (I Tesalonicenses 4:16). La Biblia dice que son bienaventurados los de la primera resurrección: ¨Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años¨ (Apocalipsis 20:6).

La segunda resurrección ocurrirá después del milenio, cuando todas las cosas hayan sido concluidas, y los resucitados en esa ocasión resucitarán para condenación perpetua: ¨Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua¨ (Daniel 12:2).

Esa será la hora de la verdad. ¿A cuál grupo pertenece usted?

Leandro González

Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 5 de febrero de 2012.

EL PORQUE DE LOS TERREMOTOS

Mateo 24:7

¨Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares¨.

Ante la ocurrencia de terremotos en todos los lugares de la tierra, y en particular, de los registrados en nuestro país en las últimas semanas de este principio de año, la gente tiene muchas inquietudes y se hace muchas preguntas.

El planeta ha sufrido muchos cataclismos en toda su historia que han producido grandes transformaciones en su forma y estructura. La geología, que es la ciencia que estudia la composición y estructura de la tierra, se ha encargado de proporcionarnos el conocimiento posible y necesario para comprender los diferentes fenómenos que se han sucedido a lo largo del tiempo en esta materia.

Muchas de estas explicaciones están basadas en hechos comprobables, pero otras sólo cuentan con el aval de las probabilidades. Pero lo cierto es que el hombre se ha preocupado en indagar y conocer los diferentes acontecimientos geólicos que nos han afectado y ha tratado de dar respuestas a las múltiples preguntas que las evidencias provocan.

Sin embargo a la mayoría de la gente lo que más les preocupa es lo que tiene que ver con su seguridad frente a los diferentes desastres naturales que están ocurriendo en el mundo. La gente se asusta ante lo que no puede controlar, como son los terremotos. Este miedo es normal por causa de nuestro instinto de auto preservación. Pero el miedo se agiganta en los seres vivos pensantes, cosa esta que nos diferencia de los animales, puesto que nuestra preocupación es consciente y nos impulsa a buscar más que un escape momentáneo, como hacen los animales, una solución definitiva y cómo librarnos de posibles riesgos.

Hay muchos fenómenos de la naturaleza que podemos predecir y de los que podemos protegernos de cierta manera, pero cuando se trata de terremotos todavía el hombre no tiene la capacidad de predecirlos, y son muy pocos los aprestos que se pueden hacer para evitarlos o para protegerse de los mismos.

Ante esta realidad, nos encontramos en un estado de impotencia que provoca nerviosismo colectivo, y muchas veces genera daños innecesarios.

Estamos ante una realidad inminente de ocurrencias periódicas de terremotos en todos los lugares de la tierra, y tal parece que sin excepción. Vamos a exponer en esta ocasión dos explicaciones pertinentes al porqué de los terremotos. 

1.- Una Explicación Científica.

La ciencia verdadera no rivaliza con Dios, no rivaliza con la Biblia. La Biblia llama falsa ciencia a aquella que argumenta contra la Palabra de Dios: ¨Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén¨ (I Timoteo 6:20,21). Los cimientos de la ciencia actual no han sido establecidos por científicos ateos, sino por hombres y mujeres creyentes llenos de sabiduría, a los cuales Dios les ha permitido hacer los más notables descubrimientos en beneficio de la humanidad.

Por ese motivo podemos confiar en los datos de la verdadera ciencia, la que está desprovista de prejuicios contra la religión, la que nos ofrece los datos confiables acerca del porqué de los terremotos y de otros fenómenos con los que tenemos que enfrentarnos en este mundo.

La ciencia define un terremoto o temblor de tierra como ¨una sacudida del terreno, que ocurre por choque de placas tectónicas y reorganización de energía de materiales de la corteza terrestre, al superar el estado de equilibrio mecánico¨.

La ocurrencia de los terremotos es tan antigua como la humanidad misma. Hay evidencia de terremotos de hasta 3000 años de antigüedad. La famosa escultura del Coloso de Rodas, fue destruida por un terremoto en el 226 antes de Cristo. De la misma manera el Faro de Alejandría, fue destruido por un terremoto más o menos en el año 800 de nuestra era. Estas eran dos construcciones  del mundo antiguo hechas por el hombre, que fueron consideradas como dos de las ocho maravillas del mundo, y ambas fueron destruidas por terremotos.

Grandes terremotos han arrasado con ciudades enteras, las cuales han quedado sepultadas bajo los escombros. Recordemos el terremoto de Haití que en el 2010 destruyó casi completamente su capital.

En la República Dominicana existe una decena de fallas geológicas que amenazan nuestro suelo. Se dice que fue en la falla de Enriquillo que se originó el sismo que devastó Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití.

El conocimiento de estos datos obliga al gobierno a prestar atención al tipo de edificaciones que se están construyendo en nuestro país, y a que las mismas cumplan con las reglamentaciones adecuadas para ser sometidas a las sacudidas que nos esperan.

La ciencia nos ayuda a darnos cuenta de qué manera podemos hacer frente a este fenómeno con el menor riesgo posible. Pero los científicos saben que la ocurrencia de terremotos en todos los lugares es algo inminente. Y los científicos saben del gran peligro que acecha al planeta.

Ante esta realidad, los seres humanos no estamos solos, tenemos una escapatoria segura. Jesucristo está preparando un lugar donde habremos de vivir confiadamente, sin las amenazas de los terremotos: ¨No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis¨ (Juan 14:1-3).
 
Estas palabras de Jesús corroboran las del salmista en el salmo 46:1-3, que dicen:

¨Dios es nuestro amparo y fortaleza,/Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones./ Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,/ Y se traspasen los montes al corazón del mar;/ Aunque bramen y se turben sus aguas,/ Y tiemblen los montes a causa de su braveza¨.

Podemos estar confiados aún en medio de cualquier cataclismo, porque nuestra esperanza no está en este mundo, ni en las explicaciones o intervenciones de los hombres, sino en Dios.

 2.- Una Explicación Bíblica.

Los creyentes sabemos, que aunque cada fenómeno tiene su explicación científica, Dios es quien dirige este mundo. Es bueno que sepamos que lo que ocurre aquí en la tierra tiene su origen en el comportamiento de los seres creados por Dios. El desequilibrio existente en el mundo es el producto de nuestra mala conducta, porque así nos lo dice la Biblia, aunque muchos sociólogos materialistas nos den otra explicación.

Cuando Dios colocó al hombre en el planeta, le estableció principios bajo los cuales vivir, y le advirtió de los peligros a los que se exponía si desobedecía esas leyes: ¨Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
 
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás¨ (Génesis 2:15-17). Desde entonces, las consecuencias de sus malas decisiones persiguen al hombre, y los terremotos son una de esas consecuencias, por el desorden ecológico producido por una mala administración de nuestros suelos, una mala administración que es producto de no hacer caso a lo que Dios nos dice.

Pero la sociología, como una ciencia humanista, trata de dar explicaciones más bien filosóficas de las cosas, y por lo general lo hace desde el punto de vista del hombre. Aunque necesariamente no descarta la fuente bíblica, pero no la considera como verdad absoluta. El sociólogo serio considerará la Biblia como una fuente de información que le permita conocer aspectos de la vida antigua en los hechos que se narran allí, sin aceptar necesariamente como verdad, especialmente los aspectos que no tiene explicación humana. Pero la sociología materialista descarta de plano la Biblia y se abraza de un modo fanático a toda conceptualización que descarte a Dios. Rechaza todo lo que dé razones espirituales para la ocurrencia de los acontecimientos en el mundo. 

Pero ocurre que la vinculación de nuestra vida física con nuestra vida espiritual es vital según el contexto bíblico, y debería serlo también en el contexto de cualquier estudio serio de este mundo, pues como la Biblia nos dice: ¨lo que se ve fue hecho de lo que no se veía¨ (Hebreos 11:3). Todos los fenómenos de la vida natural están entrelazados de una u otra manera con el mundo espiritual, del que no nos podemos abstraer.

Las desgracias humanas tienen su origen en el descuido y desprecio de las leyes espirituales. Los seres humanos somos una entidad tripartita, es decir, estamos compuestos de alma, cuerpo y espíritu: ¨ Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo¨ (I Tesalonicenses 5:23).

Esta alma nuestra es nuestra mente, que es el raciocinio que nos inscribe dentro de los seres responsables de la creación, a los que Dios un día les pedirá cuentas. Dios no le pedirá cuentas a un vegetal, ni siquiera a un animal. No le pedirá cuentas a una piedra, pero sí nos pedirá cuentas a nosotros, a los que él colocó en el planeta como mayordomos del mundo hecho por él.

Así que, somos nosotros los únicos responsables por lo que pasa en este planeta que Dios nos dio. Entonces somos nosotros los responsables de los terremotos.

Aparte de las consecuencias desastrosas del pecado en la humanidad, es por causa de una mala administración de los recursos naturales de este mundo que estamos sufriendo las consecuencias que vemos hoy. Dios nos revela en su palabra que por causa del hombre, por causa de su pecado, el hermoso y perfecto planeta en el que vivimos, está sometido bajo maldición, y que está condenado al exterminio total: ¨Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida¨ (Génesis 3:17).

El cumplimiento de las profecías acerca de los terremotos predichos por nuestro Señor Jesús, aparte de ser una gran señal que nos asegura que su venida está cerca, son una evidencia del estado de calamidad al que hemos llevado este mundo por nuestra desobediencia y malas acciones. Bien se ha dicho que nosotros podemos elegir pecar, pero no podemos elegir las consecuencias.

Atendamos la voz de Dios, y preparémonos para lo que nos espera. El que no se ha arrepentido aún, lo mejor que puede hacer es arrepentirse ahora mismo.
                  
Leandro González

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 29 de enero de 2012.