domingo, 5 de julio de 2015

LA LEGALIZACIÓN DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

I Timoteo 1:9,10
¨Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina¨

La noticia apareció en los principales diarios del mundo: ¨WASHINGTON.- La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la legalización del casamiento entre personas del mismo sexo, una decisión histórica que anula la potestad de los estados para prohibir las uniones entre homosexuales. De esa manera, el matrimonio gay es un derecho constitucional en el país, lo que obliga a que sea permitido por los catorce estados que aún lo impedían¨.

Esta es una decisión fatal para los Estados Unidos y para el mundo, pero está claro que estamos asistiendo al cumplimiento de las profecías bíblicas. Sin duda alguna creo que esta civilización ha llegado al clímax de la decadencia. 

Esta es una decisión que afectará a todos los países del mundo, que por lo general copian de la nación americana todo lo malo. Ya en nuestro país, República Dominicana, algunos legisladores han planteado la posibilidad de un referéndum para modificar la constitución, a fin de permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo. 

Lo veo y no dejo de asombrarme. Quisiera pensar que el mundo está loco, pero no, no es que esté loco, es que se ha llegado al colmo de la degeneración humana, tal como pasó en Sodoma y Gomorra (Génesis 19), tal como pasó en Gabaa de Benjamín (Jueces 19 y 20). En ambos casos en la Biblia esto provocó muerte y destrucción. Sodoma y Gomorra fueron exterminados por Dios con fuego y azufre, estos dos pueblos dejaron de existir.  La sodomía en Gabaa de Benjamín en Israel, motivó una guerra que casi provoca la extinción de esa tribu. ¿Qué piensan que va a pasar a los Estados Unidos de América, una nación nacida sobre la base de la fe cristiana? Por aquello que dice la Biblia de que ¨el juicio comienza por casa¨ (I Pedro 4:17), me parece que un castigo inminente aguarda a la nación más poderosa de la tierra. La palabra de Dios dice: ¨No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segarᨠ(Gálatas 6:7). También encontramos en 1 Corintios 6:9,10, lo siguiente:  ¨¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios¨.

Cuando el hombre aprueba lo que Dios desaprueba, la ley se pervierte, y pierde su razón de ser, que es contrarrestar el mal que existe en el mundo. La ley existe para poner orden donde hay caos, para enderezar lo que está torcido, para reprimir la maldad, para imponer el bien donde el mal se quiere imponer. Pero cuando los magistrados que están puestos para castigar al que hace lo malo, se convierten ellos mismos en defensores de lo que está desordenado, de lo que está torcido, de lo que atenta contra el bien y las buenas costumbres, entonces es claro que se avecina una catástrofe. 

Veamos algunas cuestiones de la legalización del matrimonio homosexual:

1.-  Es la Demostración de la Decadencia Total de la Civilización.

¡Qué Cosa más descabellada! Mientras la Corte Suprema de los Estados Unidos pierde miserablemente el tiempo y los recursos, aprobando una ley tan desastrosa como el matrimonio entre personas del mismo sexo, los yihadistas están entrenando niños para el terrorismo.

La historia se encarga de corroborar que las civilizaciones, cuando llegan a su nivel máximo de decadencia moral, están a punto de desaparecer. Parece ser que los pecados típicos que indican el más alto grado de podredumbre moral de una sociedad están íntimamente ligados a los pecados sexuales, y entre ellos se destacan la homosexualidad y el bestialismo. Esto fue así en cada uno de los imperios que existieron en la antigüedad, y lo es en este tiempo también.  

Por considerarlo de gran valor, quiero compartir un fragmento del siguiente estudio acerca de la decadencia de los Estados Unidos, titulado ¨Cuando Mueren las Naciones¨, de la autoría de Kerby Anderson, publicado por Ministerio Probe, que he encontrado en  su página de internet, el cual nos brinda una panorámica general de los efectos de la descomposición moral en la sociedad:

¨-Hay tres importantes tendencias que demuestran la descomposición moral. Son el "crecimiento de la inmoralidad", la "descomposición de la creencia religiosa" y la "devaluación de la vida humana".
El clásico estudio de la civilización romana, The Decline and Fall of the Roman Empire (La declinación y caída del Imperio Romano), escrito por el historiador inglés Edward Gibbon. Él "observó que los líderes del imperio se entregaron a los vicios de los extranjeros, la moral colapsó, las leyes se volvieron opresivas y el abuso de poder hizo que la nación fuera vulnerable a las hordas bárbaras".
La historiadora británica Catherine Edwards demostró que nuestros actuales ejemplos de inmoralidad no son un fenómeno moderno. En su estudio de la "política de inmoralidad" de la antigua Roma, dice que la anticoncepción, el aborto y la exposición eran formas comunes de impedir el nacimiento de niños en Roma. Los esposos se negaban a reconocer a todo hijo que no creyeran que fuera propio. "Hasta ser aceptado por su padre, un bebé romano no existía, hablando legalmente".
La vida se volvió barata en los últimos días del Imperio Romano. Las regulaciones pesadas y los impuestos hicieron que la fabricación y el comercio fueran poco lucrativos. Las familias se veían trabadas en oficios y vocaciones hereditarios, lo que permitía poca o ninguna elección vocacional. Con el tiempo, los niños fueron vistos como una carga innecesaria, y el aborto y el infanticidio se volvieron habituales. En algunos casos, los hijos fueron vendidos como esclavos.
Las costumbres y la vida social cayeron en el desenfreno. Bajo Justiniano, el entretenimiento se volvió más subido de tono y más estrafalario. Las orgías y banquetes eran comunes. La homosexualidad y el bestialismo se practicaban abiertamente. Bajo Nerón, los cristianos fueron culpados del gran incendio de Roma y fueron perseguidos horriblemente.
Pueden encontrarse patrones similares en otras civilizaciones. En Grecia, la música de los jóvenes se volvió desenfrenada y grosera. El entretenimiento popular era brutal y vulgar. La promiscuidad, el homosexualismo y la borrachera se volvieron parte de la vida cotidiana. Y todos los frenos morales y sociales se perdieron, llevando a una mayor decadencia.
En Cartago, el culto pasó de Baal a la diosa de la tierra Tania. "Se consideraba que los sacrificios a la diosa de la fertilidad aseguraban productividad, larga vida y aún mayores ganancias". Hoy pueden verse monumentos funerales decorados elaboradamente que muestran sacrificios de bebés, junto con miles de pequeños ataúdes de piedra para bebés sacrificados a la diosa pagana.
Los paralelos con nuestra propia nación son llamativos. No, nosotros no sacrificamos bebés a una diosa pagana, pero hemos abortado casi 40 millones de bebés ante el altar de la conveniencia. Y varias prácticas sexuales son aceptadas abiertamente como un estilo de vida alternativo. Con razón muchos creen que nuestro país es una nación en declinación¨. 

Todo lo descrito anteriormente es un fenómeno mundial, no es particular de los Estados Unidos, sino que atañe a todas las naciones de la tierra, pues la influencia de Estados Unidos y de otras grandes sociedades, dicta las tendencias que se impondrán en las demás culturas de la tierra. Y hoy en día esa influencia negativa es poderosamente abarcadora al través de las redes sociales. De esta manera se aceleran los acontecimientos que darán al traste con el orden de este mundo pecador.

2.- Es Una Declaración de Guerra Contra Dios.

Desafiar a Dios siempre será una empresa suicida. La corte suprema de los Estados Unidos está desafiando a Dios. Podrá ser la nación más poderosa de la tierra, pero ningún poder en ninguna parte de este mundo, ni del otro, podrá jamás imponerse frente al poder soberano del Creador.

Esta corte suprema ha ignorado y ha pisoteado la sagrada declaración o lema nacional oficial de los Estados Unidos, que antes era el legado más significativo de este país:   ¨In God We Trust¨ (¨En Dios Confiamos¨). Este lema aparece acuñado en sus monedas. ¨In God We Trust¨ es el lema oficial de Florida y aparece en su bandera. También está en la bandera de Georgia, desde que fue adoptado en 2003.

Pero para los hombres y mujeres que dirigen la nación, esto no es más que palabras grabadas en la materia, letras muertas, pues en los hechos están demostrando todo lo contrario. Dios claramente condena la homosexualidad como un grave pecado que está en una lista de vicios y maldades que son fuertemente sancionadas. En Romanos 1: 18-32 encontramos la acusación más elocuente de la Palabra de Dios contra la corte suprema de los Estados Unidos y contra todo aquel que defienda cualquiera ley perversa que patentice la unión entre personas del mismo sexo: ¨La culpabilidad del hombre: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican¨.

Es evidente que la fe de la suprema corte de justicia de los Estados Unidos está puesta en otra persona y no en el Dios de la Biblia. Esta nación ha dado la espalda al Dios verdadero y por eso sus legisladores perdieron el sentido común y la sensatez.

La legalización del matrimonio homosexual  es una decisión  que se veía venir, y a los dominicanos no nos puede tomar por sorpresa esta asquerosa resolución, ya que nos han enviado a nuestro país un embajador gay que promueve el ¨derecho¨ de los homosexuales con mucho orgullo, una tremenda desfachatez venida del norte como una influencia maldita para nuestros niños y jóvenes. No soy antiimperialista per se, pero sí estoy en contra de toda cultura del diablo que el imperio del norte quiera imponer como bueno y válido.

3.- Es Una Ley Para el Mundo pecador, No Para la Iglesia de Dios.

La suprema corte de justicia de los Estados Unidos parece que no ha sopesado los riesgos que la imposición del matrimonio homosexual puede acarrear para la paz y la estabilidad de la nación. ¿O piensan que las iglesias cristianas van aceptar someterse a una ley a todas luces aberrante? Esto desatará un movimiento nacional e internacional que podría llevarla a un desequilibrio no deseado.

Los creyentes no estamos obligados a obedecer a un gobierno malo, corruptor y perverso. Recordemos  que el Señor Jesús dijo que no somos de este mudo: ¨Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece¨(Juan 15:19). El Señor en este sentido nos insta a no tener temor de lo que vamos a sufrir en este mundo por causa de su Palabra, pues en medio de nuestras luchas vamos a contar con su respaldo: ¨Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo¨ (Juan 16:33).

Nuestra lealtad primera está con el reino celestial, no con el reino terrenal. Nuestra lealtad es al Señor Jesús, no al presidente ni a la suprema corte de justicia de ningún país de este mundo. Nuestro accionar en este mundo está supeditado a los principios bíblicos, que son nuestra carta magna. Los creyentes solo obedecemos las leyes que concuerdan con las leyes que Dios ha establecido, para lo demás que no venga de esto, nos declaramos abiertamente en desobediencia civil.

Cuando Pedro y Juan fueron conminados a dejar de predicar en el nombre de Jesús, ellos no dudaron ni un instante en tomar la decisión correcta: ¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨ (Hechos 4:19,20).

Ningún creyente verdadero en la nación americana debe encontrar ninguna dificultad en saber cuál debe ser su decisión frente a la imposición de la corte suprema de los Estados Unidos, aunque esto sea perjudicial en cualquier término, la decisión correcta es no acatar esta ley y declararse con firmeza en desobediencia civil, cueste lo que cueste.

Las iglesias cristianas que creen, viven y predican la Palabra de Dios están siendo desafiadas a demostrar su integridad y sus convicciones de fe. Ninguna decisión de un tribunal humano que contradiga los sagrados preceptos divinos puede ser acatada por la iglesia de Cristo. Toda iglesia que se fundamente en los principios bíblicos en los Estados Unidos y en el mundo, debe declararse en desobediencia civil ante tal pretensión del enemigo.

No nos asombramos de esta decisión porque nos haya tomado desprevenidos, sino porque nos preocupa el destino eterno de las gentes de este mundo. Sabemos que las profecías bíblicas nos advierten de manera clara desde hace siglos, lo que ahora vemos con nuestros ojos: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (2 Timoteo 3:1-5).

Hermanos queridos, la venida del Señor se acerca, la plataforma para que aparezca el hombre de pecado, el anticristo, está perfectamente elaborada.

El anticristo encaja perfectamente en un mundo homosexual, pues la palabra de Dios dice acerca de él: ¨Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerᨠ(Daniel 11:37).  Y la aparición del anticristo será el detonante  claramente enseñado en la Palabra de Dios, para que nuestro Señor venga en las nubes con gran poder, para imponer a este mundo su gobierno verdadero de justicia, orden y paz.

Mientras el Señor se acerca en su viaje hacia nosotros, hagamos nuestras las palabras de los apóstoles del Señor Jesús en Hechos 14:22b: ¨Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios¨.

Leandro González
Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 5 de Julio de 2015.

lunes, 29 de junio de 2015

EL REY SALOMÓN

I Crónicas 28:9
¨Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre¨.

Hoy nos toca dentro de nuestra serie de Estudios de Personajes, ver la persona del rey Salomón. Toda la historia del rey Salomón la puede usted leer en la Biblia en I Reyes 1:1 – 11:43 y II Crónicas 1:1 – 9:31.

Las palabras que encontramos en I Crónicas 28:9, versículo que nos sirve de inspiración para este mensaje, son palabras de Betsabé, la madre de Salomón. Estas palabras están llenas de verdad y son en  sí una profecía acerca de lo que sería la vida de este famoso rey de Israel. La madre de Salomón le está enseñando a su hijo que Dios espera que los que lo adoran lo hagan de forma sincera y convincente, una convicción que dure para toda la vida. Esto concuerda perfectamente con lo que el Señor Jesús dijo a la mujer samaritana junto al pozo de Jacob: ¨Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren¨ (Juan 4:23). Esto no fue lo que pasó en la vida de Salomón, pues en la postrimería de su vida ignoró por completo los más sagrados principios de fe, entregándose a la idolatría.

La fama de sabio de Salomón ha recorrido el mundo entero. Salomón es un parámetro de sabiduría humana, por lo que es muy conocido el dicho ¨más sabio que Salomón¨. Es muy famoso el episodio en el que el rey Salomón decidió entre dos mujeres rameras que se disputaban ser la madre de un niño (I Reyes 3:16-28). La forma de descubrir la verdadera madre, está considerado como una decisión de gran sabiduría. El rey Salomón dijo que partieran al niño por la mitad y así dividieran al niño entre las dos. De inmediato, la verdadera madre salió a relucir, diciendo que no mataran al niño, sino que lo dieran a la otra mujer. Acto seguido el rey Salomón decidió que esta era la verdadera madre y que el niño debía ser entregado a ella.  

Veamos tres cosas importantes acerca de la vida del famoso rey Salomón:

1.- Los Antecedentes del Rey Salomón.

Ser el Hijo del rey más famoso, ha de haber representado un gran reto para Salomón. Salomón tuvo la mejor educación secular y religiosa que persona alguna pudiera tener. Natán el profeta fue su educador y guía, así que a pesar de asumir la monarquía a la corta edad de veinte años, él estaba preparado para hacer una buena labor al frente del trono.

Para poder llegar a ser coronado como rey de Israel, primeramente tuvo que vencer las aspiraciones de su hermanastro Adonías, quien tenía pretensiones, hasta cierto punto justificadas, de ser rey. Adonías se había agenciado muy bien las cosas para obtener lo que quería, pues tenía el apoyo de la oficialidad real, y nada más y nada menos que el apoyo de Abiatar, el sacerdote de Jerusalén. Con el poder militar y el poder religioso a su favor, pensaba que le iba a ser fácil hacerse con el trono. Pero Betsabé y el profeta Natán apelaron a David, quien a pesar de estar ya muy viejo, seguía siendo el rey de Israel, y estaba de acuerdo que Salomón su hijo fuera el que lo sustituyera en el trono.  Y Salomón era la persona elegida por Dios para ocupar el trono de Israel.

De esta manera Salomón se convirtió en el tercer y último rey del Israel unificado y el rey más famoso por su sabiduría, riqueza y poder. Salomón recibe como herencia un reino construido por su padre David, un gran imperio.

En su investidura como rey, Salomón le pidió sabiduría a Dios, pero su sabiduría más bien llegó a usarla en el desarrollo de su vida para las cosas terrenales, para el manejo del estado y para conducirse como un príncipe en el mundo, y en este sentido se convirtió lentamente en un déspota, usando su sabiduría de manera maquiavélica, pisoteando de esta manera los principios recibidos de su padre.

Salomón no usó la sabiduría para considerar la integridad espiritual con la que su padre David se condujo durante toda su vida. Los monarcas del mundo de entonces hicieron grandes viajes para conocer a Salomón, y es muy famosa la visita de la reina de Saba. Las alabanzas del mundo lo convirtieron en un hombre débil. Pero al mismo tiempo, estas alianzas con personas de otras latitudes, inclinaron el corazón de Salomón a la idolatría.

Los creyentes debemos tener cuidado en nuestro trato con los impíos. No debemos dejarnos influenciar del mundo, sino que somos nosotros los que debemos influenciar el mundo con la palabra de Dios y con nuestra conducta. Esta es la demanda bíblica para cada creyente: ¨No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta¨ (Romanos 12:1). La demanda del Señor Jesús es que cada creyente, por medio de su testimonio, sea un embajador del reino celestial en dondequiera que se encuentre, dando a conocer al Dios verdadero y motivando con esto a la glorificación del Padre Celestial: ¨ Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos¨ (Mateo 5: 14-16).

2.- Logros del Rey Salomón.

Su logro más importante fue la construcción del templo de Jerusalén (I Reyes 6). Su padre David le había dejado todos los preparativos para llevar a cabo esta grande empresa, que Salomón cumplió con gran esmero. Creo que esto lo hizo más que todo por la gran gloria que esta obra faraónica le dio a su gestión.  

Salomón era poseedor de una gran sabiduría, riqueza y esplendor, al respecto Jesús dijo: ¨ Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos¨ (Mateo 6:28b,29). A Salomón se le atribuye la autoría de tres libros de la Biblia: Proverbios, Cantar de los Cantares y Eclesiastés. Acerca de su sabiduría y de su prolífica labor científica y literaria, la Biblia nos dice: ¨Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría¨ (I Reyes 4:29-34).

Un hombre así hubiera sido de gran influencia para dar a conocer al Dios verdadero en sus múltiples encuentros con los poderosos de su tiempo, pero lamentablemente Salomón utilizó su poder para su gloria personal. A pesar de todo, con sus escritos, Salomón ha influenciado a más personas después de su muerte  para que busquen de Dios, que durante toda su vida. 

Un creyente debe aprovechar toda oportunidad que se le presente en una posición de eminencia para predicar con su vida y con sus palabras, a fin de alcanzar a los perdidos para Cristo.

3.- La Vida Espiritual de Salomón.

Salomón terminó mal, pues se inclinó a dioses falsos producto de su debilidad por las mujeres. Los matrimonios con las hijas de sus colegas reyes, lo apartaron de Dios. Por eso es que se dice que es más importante el día de la muerte que el día del nacimiento.
No se imaginó David que durante el reinado de su hijo Salomón, la nación de Israel habría de ser sacudida con la más grande apostasía, fruto de la vida hedonista y los múltiples matrimonios y uniones libres de Salomón con mujeres paganas. Podemos decir que todo el esplendor del Templo de Jerusalén, que le dio gloria a Salomón, se desvaneció con su conducta al final de su vida.

Es muy difícil acercarse a la porquería y no ensuciarse. 

La Biblia dice que tuvo mil mujeres, distribuidas de la siguiente manera: 700 esposas y 300 concubinas: ¨Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón¨ (1 Reyes 11:3). Las hijas de otros reyes de la época se casaron con Salomón en bodas estratégicas, pero Salomón llegó a vivir con estas mujeres cometiendo así poligamia, adulterio y fornicación . En la Biblia  ¨La Palabra de Dios Para Todos¨ podemos leer en un lenguaje sencillo esta situación lamentable de los últimos días de Salomón:  ¨Salomón y sus muchas esposas: Al rey Salomón le gustaban mucho las mujeres, especialmente las que venían de otras partes del mundo. Además de la hija del faraón, tenía mujeres hititas y mujeres de los moabitas, amonitas, edomitas y sidonios. El SEÑOR le había dicho al pueblo de Israel: ¨No debes casarte con mujeres de otras naciones. El hacer eso te llevará a seguir a los dioses de otras naciones». Sin embargo, Salomón se enamoró de esas mujeres.  Él tuvo setecientas esposas, hijas de otros jefes de estado, y trescientas concubinas. Ellas lo alejaron de Dios. Cuando Salomón era viejo, sus esposas lo convencieron de seguir a otros dioses y su corazón no estaba completamente entregado al SEÑOR, a diferencia de lo que había hecho su papá David. Salomón fue devoto de Astarté, diosa de los sidonios. También adoró a Moloc, el ídolo horrible de los amonitas. 6 Así que Salomón hizo mal ante los ojos del SEÑOR y no siguió de todo corazón al SEÑOR como sí había hecho su papá David. En una colina junto a Jerusalén, Salomón construyó un lugar para adorar a Quemós, el ídolo horrible de los moabitas. En la misma colina, Salomón construyó un lugar para adorar a Moloc, ídolo horrible de los amonitas.  Salomón hizo lo mismo para complacer a todas sus esposas extranjeras. Sus esposas quemaban incienso y hacían sacrificios a sus dioses. Salomón dejó de seguir al SEÑOR, Dios de Israel. El SEÑOR, quien se le había aparecido dos veces, se enojó mucho con Salomón.  Le dijo a Salomón que no debía seguir a otros dioses; sin embargo, Salomón no obedeció el mandato del SEÑOR.  Así que el SEÑOR le dijo a Salomón: «Tú elegiste no mantener el pacto conmigo ni obedecer mis decretos. Así que yo te prometo que te voy a quitar el reino y se lo daré a uno de tus siervos.  Sin embargo, como amé a tu papá David, no te lo quitaré mientras vivas. Esperaré hasta que tu hijo llegue a ser el rey y entonces se lo quitaré a él. De todos modos no le quitaré todo el reino; dejaré que gobierne una tribu. David era mi siervo; lo haré por él y por Jerusalén, la ciudad que yo elegí¨ (I Reyes 11:1-13).

Su libro de Eclesiastés es una muestra de su decepción de la vida, al probarlo todo y darse cuenta, que eso nada satisface la vida del hombre, sino sólo el temor a Dios.

Hay un fuerte contraste entre su libro de Proverbios y su vida. En el libro de Proverbios recoge una serie de consejos de un padre para su hijo que son excelentes, pero en su vida podemos ver todo lo contrario de lo que aconseja; la manera hedonista en que él vivió, entregándose a los más extravagantes lujos y placeres, es una demostración de su desvío espiritual.

Salomón, tristemente, era como alguien que sabe cuál es la forma correcta de vivir, pero no se decide a vivir lo que aconseja, es como alguien que da buenos consejos, pero no los aplica a su vida.

Pero es claro que en la postrimería de su vida se dio cuenta de sus grandes errores, y entonces decide aconsejar a sus hijos y a la juventud en general para que no cometan los mismos errores que él cometió, una muestra de ello es Eclesiastés 11: 9,10 y 12:1 ¨ Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento¨.  

Son elocuentes sus palabras recogidas en Eclesiastés 12: 13,14: ¨El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Indudablemente que son palabras de un hombre profundamente  convencido de la vida y arrepentido.

Leandro González

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 28 de junio de 2015.

domingo, 21 de junio de 2015

El REY DAVID


1 Samuel 13:14
¨Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó¨.

Continuando con nuestro estudio de personajes de la Biblia, ahora veamos una semblanza del rey David.

David es el más grande rey de Israel. Es nombrado en la Biblia como figura del Rey Universal, Jesús. Se dice que Jesucristo, como el rey de Israel o Mesías, recibirá de Dios el reino de David su Padre: ¨Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre¨ (Lucas 1:32).

El rey David está en el árbol genealógico de nuestro Señor Jesucristo, y al Señor Jesucristo se le llama en la Biblia el Hijo de David. Esto tiene una doble connotación. Por un lado David fue el primer rey de Israel elegido según los designios de Dios, y pasó así a ser una figura del verdadero Rey de Israel que es Jesús, así que cuando la gente llamaba a Jesús ¨Hijo de David¨ estaba proclamando su fe en él como el Mesías de Israel. Por el otro lado, Jesús es hijo de David por cuanto desciende de su familia por razón de su vinculación con su padre putativo José y su madre María, los cuales eran ambos descendientes del rey David, según las genealogías descritas en Mateo 1 y Lucas 3. Esta es la razón porqué ambos, José y maría, fueron a Belén para empadronarse (Lucas 2:1-7).

Quiero que veamos la vida de David sobre la base de la declaración de que él era un hombre conforme al corazón de Dios. Veremos cuáles son las implicaciones para una persona cuando es definida como alguien que es o está llamado a ser uno conforme al corazón de Dios.

1.-  El Rey David Fue Escogido Por Dios.

El pueblo de Israel, que vivía tiempos muy calamitosos producto de su desobediencia, estaba bajo el asedio de los filisteos, una nación enemiga dentro de su territorio, un pueblo al que ellos no echaron, como Dios les había dicho que hicieran. Los filisteos se habían atrevido a tanto, que se habían llevado el arca del pacto de Dios a su territorio, aunque luego tuvieron que regresarla, pues por causa de poseerla, se había desatado una serie de enfermedades y males en esa nación enemiga. Pero estas manifestaciones del poder de Dios sobre los filisteos no impidieron que ellos continuaran sus ataques contra la nación hebrea. No obstante, esta amenaza filistea estaba a punto de terminar con la llegada de David al trono de Israel.

Estando en esa situación, el pueblo pide a Samuel, quien hace las veces de juez en ese tiempo, que les constituya un rey, de la misma manera como tienen las demás naciones. Producto de esta decisión, Dios da instrucciones a Samuel para que les complazca, aclarándole que es a Él (a Dios) a quien están desechando como Rey de la nación. Cuando ellos pidieron un rey terrenal estaban despreciando a Dios, por esta causa Dios les castigó permitiéndoles probar el rigor de un rey humano conforme al modelo del mundo pecador.

Es de esta forma que aparece en el escenario la figura de Saúl, un hombre al que Dios pondrá como el monarca de Israel, pero no sin antes advertirles de las consecuencias que les vendrán por pedir un rey conforme a los reyes del mundo: ¨Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día¨ (I Samuel 8:10-18).

Como vemos, el pueblo de Israel pidió un rey similar a los reyes cananeos, y Dios les concedió ese deseo dándoles a Saúl. La Biblia nos dice que Saúl era un Ken: ¨Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo¨ (I Samuel 9:2) Pero no era el hombre que Dios quería, porque Dios  no ve la apariencia, sino que Dios ve lo que está en el corazón: ¨porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón¨ (I Samuel 16:7b). 

Ahora, Dios quería que la nación de Israel viera la diferencia entre un rey al estilo del mundo, y un rey al estilo celestial, y es por esto que decide escoger a David en sustitución de Saúl. David representa a un rey conforme al corazón de Dios, no que él era un hombre perfecto, sino que Dios lo está llamando para que él sea esa persona conforme a su corazón, algo que implica un gran peso sobre los hombros de este hombre. Cuando Dios llama a una persona para servirle, pone sobre esa persona una gran responsabilidad que no le será fácil llevar, ya que Dios estará siempre demandando fidelidad y compromiso por causa de ese llamado.

David estaba llamado a ser diferente de Saúl. Saúl representaba el modelo de un rey terrenal. Dios quería que David representara el modelo de un rey celestial, esta es la razón porqué David se vincula de una manera tan especial con el Mesías, una verdad tan importante que es confirmada en el Nuevo Testamento: ¨Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel¨ (Hechos 13:22,23).

Cuando Samuel fue a la casa de Isaí, el padre de David, para encontrar al elegido de Dios, vemos que, aun siendo un siervo de Dios, también estaba influenciado por la apariencia, pues lo impresionó la corpulencia de uno de los hermanos de David, y sin embargo Dios lo tiene que corregir diciéndole lo siguiente: ¨Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón¨ (I Samuel 16:7).

Siete hijos de Isaí pasaron ante Samuel, pero Dios no quería a ninguno de ellos, sino al que faltaba, al cual fueron a buscar al campo donde estaba cuidando las ovejas. La Biblia nos cuenta cómo era éste al que Dios quería: ¨Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramᨠ(I Samuel 16:12,13).

Luego el rey Saúl era atormentado con un espíritu malo, según nos cuenta la Biblia, y fue precisamente a David al que buscaron para que por medio de sus melodías, pues era un gran músico, aliviara los tormentos del rey: ¨ Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él¨ (I Samuel 16:23). De esta manera Dios estaba acercando a David al lugar que le correspondía.

Una de las hazañas más conocidas de David es su enfrentamiento con el gigante filisteo Goliat (I Samuel 17). Goliat se mofaba desafiando al ejército de Jehová, y los israelitas, incluyendo a su rey Saúl, temblaban de miedo ante la imponente figura de este gigante.

David era un guerrero natural a pesar de su corta edad, pero sobre todo, David era un hombre con un gran celo por el nombre de Dios. Fue por esto que David se atrevió a aceptar el desafío de Goliat, venciéndolo de una manera asombrosa: ¨ Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron (I Samuel 17:45-51).

David no hizo lo que hizo con Goliat para que la gente lo viera, sino que él hizo delante de la gente, lo que él estaba acostumbrado a hacer delante de Dios, cuando nadie lo veía, sino sólo Dios. Cuando sólo Dios lo veía en el campo, él defendía a sus ovejas de los leones y los vencía con el poder de Dios. De la misma manera él venció a Goliat con el poder de Dios.

El cristiano promedio se derrumba ante las burlas de los impíos contra la fe, por miedo a tener que salir al frente y dar la cara; no olvidemos que el que calla otorga. David, en su enfrentamiento contra Goliat, nos enseña la importancia de hacer valer nuestra fe y presentar defensa frente a aquellos que pretenden burlarse de las cosas santas sin ni siquiera ser reprendidos o confrontados. 

David tuvo que enfrentarse luego a la furia del rey Saúl quien estaba loco por los celos contra David, quien mostraba unas habilidades, una valentía y una fe que él de ninguna manera poseía. Esta persecución llegó a sus límites por lo que David tuvo que marcharse y convertirse en un fugitivo. Pero ocurrieron cosas extraordinarias en la vida de David, por causa de que Dios estaba con él, como el hecho de que Jonatán, el hijo del rey Saúl, su peor enemigo, se convirtiera en su mejor amigo. La furia de Saúl contra David se había convertido en una obsesión que lo llevó a la muerte, una muerte en la que David no tuvo nada que ver, pues a pesar de ese odio enfermizo, David siempre respetó su vida.

Después de grandes vicisitudes sufridas por la gran persecución de Saúl, finalmente David es ungido como Rey de todo Israel: ¨ Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judᨠ(2 Samuel 5:1-5).

David establece a Jerusalén como capital del reino (2 Samuel 5:17-19) y logra derrotar a los filisteos y lleva el arca del pacto de Dios a Jerusalén, denominada desde entonces, la ciudad de David. De esta manera David inaugura un gran período de conquistas y prosperidad para la nación de Israel, pues puso sus grandes dotes militares al servicio del Señor, logrando además mantener el reino de Israel totalmente unificado, dejando como herencia este legado a su hijo Salomón, quien habría de continuar la obra de su padre.

2.-  El Rey David Cometió Terribles Pecados.

Ser un rey le dio unos poderes extraordinarios a David, prácticamente su poder terrenal era ilimitado. En las manos de cualquier hombre esto es un gran peligro, pues el ser humano por naturaleza se corrompe cuando tiene en sus manos el poder político, el poder militar y el poder económico. En este sentido, lamentablemente David también fue víctima del envanecimiento humano que proporciona el poder.

Fue ese poder engañoso el que hizo que David cediera ante la tentación que le producía la belleza de una mujer. David cometió el pecado de adulterio con Betsabé, la mujer de Urías heteo, uno de sus más fieles militares. Este pecado de adulterio fue el inicio de una serie de pecados que lo llevó a cometer el pecado de homicidio.  En 2 Samuel capítulos 11 y 12 se narra este terrible episodio de la vida de este hombre de Dios, quien urdió un maléfico plan para procurar que mataran a Urías en una batalla, para que de esta manera no se enterara el finado del pecado que había cometido con la esposa de éste. La Biblia nos dice al respecto lo siguiente: ¨Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehovᨠ(2 Samuel 11:27).

Dios no perdonó a David ese crimen, aunque él fuera su niño mimado. Es por esto que sin demora viene la reprensión del profeta Natán (2 Samuel 12). La sentencia de Dios no se hizo esperar, el niño que nació como resultado de su adulterio, murió como castigo por su gran pecado. Aunque David rogó amargamente por la vida del niño, Dios no le concedió la vida. Aunque Dios nos perdone nuestros pecados, no podremos evitar las consecuencias que sobrevendrán.

Hubo ciertas costumbres en la vida de David que de ninguna manera Dios aprobó, como el hecho de tener más de una esposa. Este tipo de vida le trajo graves consecuencias en el seno familiar. Uno de sus hijos, el tristemente famoso Absalón, pretendió usurpar su trono, darle un golpe de estado, que fue impedido por los oficiales del rey, resultando en la muerte del mismo. Esta es una escena muy triste en la vida de David, pues este era un hijo al que él amaba entrañablemente. 

3.- El Rey David Se Arrepintió de Corazón.

Sabemos que David no era un dechado de virtudes, y por esto mismo algunos no logran asimilar que se diga en la Biblia que David era un hombre conforme al corazón de Dios. De entrada, el hecho de que se diga en la Biblia tal cosa, tiene que tener una explicación, y la tiene sin duda. A pesar de los pecados cometidos por el rey David, vemos que él se arrepintió de corazón de haberlos cometido, y que Dios le cobró con creces sus múltiples errores. A pesar de ser un rey, él admitió sus pecados públicamente, y declaró abiertamente su maldad delante de Dios y delante de los hombres, una actitud que difícilmente veríamos en los que gobiernan y han gobernado en el mundo. El salmo 51 debe ser razón suficiente para estar de acuerdo con lo que la Biblia dice acerca de que él era un hombre conforme al corazón de Dios. David asumió su castigo frente a sus pecados, y no se disculpó por ellos como hacen muchos hoy. Dios quiere que nunca pequemos, pero si pecamos, Dios quiere mucho más que estemos dispuestos a reconocer nuestras faltas y aceptemos nuestra reprensión y asumamos las consecuencias de nuestras transgresiones.

Lo mejor sería que nunca pecáramos, pero si pecamos, no hay nada que evidencie más nuestro alejamiento de Dios, nuestra falsedad y nuestra impiedad, que el tratar de justificar y ocultar nuestras maldades.  La Biblia dice en Proverbios 28:13,  ¨El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia¨. Creo que esta actitud de David frente a sus errores demuestra que él era un hombre conforme al corazón de Dios.

David demostró con su arrepentimiento que aunque él era el rey de Israel, él estaba bajo el poder del Rey de reyes y Señor de señores, el verdadero Rey de Israel y del Mundo, tal y como él mismo lo atestigua en el salmo 24:1 ¨De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan¨.

Es muy raro o casi imposible ver  que un gobernante admita que falló o pecó y que muestre arrepentimiento. En el peor de los casos, como ocurre en muchos de nuestros países latinoamericanos, los que gobiernan o tienen algún puesto de eminencia, se han blindado de tal manera que hasta se atreven a enrostrarnos a los ciudadanos su impunidad. Nuestras naciones necesitan gobernantes como el rey David, que admitan sus errores, y que no encubran sus faltas. Pero lo que vemos hoy es lo que el Señor Jesús dice, que los gobernantes se enseñorean vilmente de las naciones: ¨Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad¨ (Mateo 20:25).

Lo que más nos debe llamar la atención con respecto a la vida de David es que cuando Dios nos llama, él ve no lo que somos, sino lo que él quiere que seamos, lo que nosotros podemos llegar a ser. Cuando Dios nos llama, él necesita moldear nuestro carácter para hacernos las personas que él quiere que seamos. Dios pone su temor en nosotros y nos capacita con la suficiente sensibilidad espiritual para que respondamos a sus propósitos en obediencia.

Si nos ajustamos a los propósitos de Dios y somos obedientes a él, a la larga terminaremos haciendo su voluntad de la manera que él desea, y entonces nos irá bien y seremos de gran bendición para nuestra familia, para nuestra iglesia y para el mundo.  
Aunque David no pudo construir el  Primer Templo, Dios le permitió hacer todos los preparativos para que su hijo Salomón, quien habría de sucederle en el trono, llevara a cabo esta monumental obra. La gran influencia de este hombre se destaca cuando abrimos la Biblia en los Salmos, y vemos de qué manera Dios le usó para que nos legara los más hermosos cánticos para ser usados en la alabanza que el pueblo santo debe tributar cada día a Dios.

Leandro González

Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 21 de junio de 2015.

viernes, 27 de marzo de 2015

EL SISTEMA DE CONSECUENCIAS EN EL MINISTERIO


1 Timoteo 3:1-7

¨Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo¨.

Estos son los requisitos que se requieren para ser un pastor, según nos lo consigna la Biblia, la Palabra de Dios. Note como dice el apóstol siendo inspirado por el Espíritu Santo: ¨Si alguno anhela obispado, buena obra desea¨ (1Timoteo 3:1). Es un privilegio conferido por Dios el llegar a ser favorecido con la encomienda de ser un pastor. Como todos sabemos, todo privilegio entraña una gran responsabilidad. A quien se le confía mucho, mucho le será demandado: ¨Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirᨠ(Lucas 12:48). Desde el principio la demanda del Señor para uno que desea entrar al ministerio es una demanda fuerte. Si estos requisitos son requeridos antes de entrar en el ministerio, mucho más lo serán para los que ya han recorrido un largo trecho del camino en el ejercicio de su llamado.

Esta debe ser la razón por la que Pablo dice a su hijo espiritual Timoteo: ¨ Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren¨ (1 Timoteo 4:16). ¨Ten cuidado de ti mismo¨, esta es una advertencia que no puede ser tomada a la ligera, pues el ministerio pastoral es una cosa muy seria. Si se estropea por algún motivo la confianza que la congregación ha depositado en el pastor, este debe entender que ha llegado el momento de retirarse, pues quedándose, o pretendiendo quedarse, se hará más mal que bien.

La congregación tiene el deber, según la Palabra de Dios, de perdonar al pastor que se arrepiente de haber caído, pero es imposible que el pastor continúe ejerciendo el ministerio. Esta es una consecuencia que debe pagar por su falta, y que lo perseguirá hasta el día de su muerte. Esta consecuencia es compatible con la demanda que se hace en el principio del ministerio pastoral, tal y como la leemos en 1 Timoteo 3:2 donde dice que el pastor debe ser irreprensible. Este es el requisito número uno en la lista de exigencias para el puesto. El que no califica en este aspecto, no está apto de plano para ejercer el ministerio cristiano. No debe ni siquiera pedir concesiones ni consideraciones, sino que él mismo, si es un hombre consciente de su vida espiritual y del peso de la Palabra de Dios, debe tener la suficiente honradez para retirarse.

Si la demanda para cualquiera otra profesión en el mundo secular requiere de la observancia de ciertos principios éticos innegociables, con mucha más razón se deberá demandar del pastor una conducta intachable, pues su profesión tiene una trascendencia superlativa y un impacto mucho más abarcador. Si existen fuera de la Biblia escritos éticos que demandan a los seres humanos que ocupan o pretenden ocupar puestos de eminencia en la sociedad, una conducta intachable, como es el famoso código de ética de Confucio, para el pastor existe el más elevado código demandante que es la Biblia, donde leemos: ¨Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos¨ (Mateo 5:20).   

Leandro González
Pastor Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana.

Marzo 27 de 2015.

martes, 29 de enero de 2013

CRECIENDO AL TRAVÉS DEL LIBRO DE LOS HECHOS


Hechos 1:1-12

Estudiar el libro de los Hechos de los Apóstoles durante todo un año, y revalorizar nuestra razón de ser como iglesia, es nuestro propósito en este nuevo año 2013; consciente de que ¨hoy está más cerca nuestra salvación que cuando creímos¨, como dice el apóstol Pablo: ¨Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos¨ (Romanos 13:11).

A medida que vayamos estudiando y predicando acerca del libro de los Hechos, iremos poniendo en práctica los principios que nos sean útiles como iglesia, para continuar realizando la tarea que el Señor nos ha encomendado.

Se ha dicho que son varias las funciones de la iglesia, empezando por la tarea de adorar, de rendir culto al Señor en todos los actos de nuestra vida, tanto en nuestros actos cotidianos, como en las diferentes manifestaciones del culto cristiano: bautismo, cena conmemorativa, diezmos y ofrendas, alabanzas, oración y ayuno, etc., y siguiendo por la tarea suprema de evangelizar, de discipular, medios por los cuales los perdidos son alcanzados y son integrados en la iglesia del Señor. Todas estas funciones y muchas más, como es la de que la iglesia se identifique con la parte social de la comunidad donde se encuentra, ya sea a través de trabajos de beneficencia, o involucrándose en un programa de educación secular que procure inculcar los valores cristianos, a los que de esta manera sean alcanzados.

La cuestión es, que durante este año, nosotros como iglesia tenemos que dar un salto positivo de acción y de fe. Esto requerirá de cada uno, una mayor participación y apoyo en las diferentes actividades que se llevan a cabo cada semana en esta congregación, para cumplir con un programa que nos hemos propuesto.

Nos ocuparemos entonces en ir descubriendo en el libro de los Hechos aquellos aspectos relevantes que tienen que ser parte de nuestra iglesia, para cumplir con lo que hemos denominado ¨nuestra razón de ser como iglesia¨, porque una iglesia que no justifique su razón de existir, corre el riesgo de que el Señor quite ¨su candelero de su lugar¨(Apocalipsis 2:5).

Creo que no hay otro libro mejor que el libro de los Hechos para que nos podamos dar cuenta, qué fue lo que hizo que la primera iglesia tuviera éxito en el cumplimiento de su tarea.

Hay muchos libros que nos enseñan cómo tener éxito en la iglesia, pero nosotros creemos que yendo directamente a la fuente original, recibiremos del Señor las indicaciones y la inspiración que necesitamos para cumplir nuestra misión.

Lo primero es ver, qué es lo que nos dice el texto sagrado, y luego, darnos cuenta como iglesia, en qué punto estamos nosotros con relación a lo que encontramos en esos relatos. Al estudiar el libro de los Hechos, y al predicar cada domingo acerca de él, nos iremos percatando de cuáles son las cosas que nosotros necesitamos poner en práctica para permitirle al Señor operar en nuestras vidas, como individuos y como iglesia, de modo que lleguemos a cumplir la tarea de la iglesia de una forma correcta.

En esta introducción quiero que veamos los siguientes puntos:

1.- Aprendiendo del Carácter del Escritor del libro de Los Hechos.

El escritor de este evangelio es identificado como Lucas, un médico amigo y compañero de Pablo en sus viajes misioneros, que parece haber tenido el encargo de parte de algún dignatario cristiano o de alguna comunidad de creyentes no judíos, a los cuales les interesaba conocer en detalle los hechos concernientes a la vida de Jesús. Este libro constituye la segunda parte de dos tratados bien redactados por este insigne creyente, que además de ser médico, era sin duda un excelente historiador. Así lo consigna él mismo en sus propias palabras introductorias del libro: ¨En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios¨ (Hechos 1:1-3).

Lucas fue protagonista de muchos de los relatos que se encuentran en el libro de los Hechos, y él mismo participó del trabajo cristiano y sufrió en alguna ocasión, juntamente con muchos de los apóstoles del Señor el desprecio, la persecución, la cárcel y muy posiblemente también el martirio.

Tanto en este libro como en el anterior (el Evangelio Según San Lucas), se puede ver que la convicción de fe de este hombre era firme respecto de su creencia acerca de Jesús: ¨Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido¨ (Lucas 1:1-4). Ya vimos que en sus palabras introductorias en el libro de los Hechos reafirma su fe en la resurrección del Señor, cuando dice: ¨se presentó vivo con muchas pruebas indubitables¨(Hechos 1:3).

La firmeza de la fe es fundamental en el afianzamiento y consolidación de la iglesia. La iglesia está compuesta de personas que han confesado su fe en Cristo. Esa fe en Cristo tiene que ser genuina, tiene que ser personal y tiene que ser firme.

La fe en Cristo es genuina, cuando es el producto de una bien ponderada reflexión y de la investigación auténtica en la búsqueda de la verdad, no el producto de una emoción fanática o de una simple experiencia religiosa, que puede ser manipulada. Lucas era un hombre convencido de lo que creía. La iglesia tiene que estar compuesta de personas plenamente convencidas de que están en el camino correcto. No sirve de nada para la gloria de Dios que una congregación esté repleta de personas que responden sólo a lo que puedan sentir o experimentar, poniendo de lado las convicciones fundamentales de la fe, y obviando los principios éticos que hacen a la iglesia ser la luz del mundo y la sal de la tierra. Los individuos que Dios quiere ver comprometidos en la iglesia son aquellos que estén plenamente convencidos de su fe en él.

La fe en Cristo es personal, cuando cada individuo se confronta a sí mismo con su pecado y se da cuenta que necesita con urgencia ser salvado, cuando cada uno tiene un encuentro personal con Jesucristo. Si tu fe es el producto de una tradición familiar o cultural, esa no es la clase de fe que puede lograr un compromiso verdadero con la causa de Cristo. Si una persona no tiene esa clase de fe, necesita buscarla, porque la iglesia precisa de gente verdaderamente identificada con la causa de Cristo.

La fe en Cristo es firme, cuando uno ha decidido seguir a Cristo, cueste lo que cueste; cuando uno está dispuesto a pagar el precio por ser un discípulo del Señor. Si uno no está en la disposición de dar su tiempo, sus recursos y su vida para el servicio del Señor, entonces, en vez de ser una bendición para la iglesia, uno se convierte en un obstáculo para que la obra del Señor avance en la tierra.

Gente como Lucas es la que nos vamos a ir encontrando a lo largo de todo el libro de Hechos. Gente como Lucas es la gente que el Señor Jesucristo necesita para que la iglesia se levante y marche, gente que está dispuesta a dejar cualquiera cosa que esté haciendo, para hacer lo que tiene que hacerse.

2.- Aprendiendo de la Experiencia de los Apóstoles.

La tarea de los apóstoles fue una tarea titánica. No digo que la tarea de echar a andar una iglesia local no sea también una tarea titánica, pero nunca se podrá comparar el trabajo que podamos hacer en esta iglesia, con el trabajo realizado por esos hombres en el libro de los Hechos. Pero una cosa sí podemos hacer, y es hacer lo que nos toca hacer a nosotros aquí y ahora, en este tiempo.

Los apóstoles no sabían lo que les esperaba. Pero Dios sí lo sabía, y eso es lo más importante. Lo mejor de todo en lo que hacemos para el Señor es que él no nos deja solos en esta tarea. Note cómo el propio Señor Jesucristo encarga a los apóstoles y a la iglesia naciente que estuvieran atentos a la llegada del Espíritu Santo, que vendría a ellos prontamente: ¨ Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días¨ (Hechos 1:4,5).

La iglesia, igual que los apóstoles y los primeros discípulos, ha sido encargada de realizar la tarea de dar a conocer a Cristo al mundo, y no debe entretenerse en otra cosa que no sea esa. El Señor quiere que nos enfoquemos, que no perdamos de vista nuestra razón de existir. Y para facilitarnos el trabajo nos ha dado todo el poder que se necesita: ¨Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra¨ (Hechos 1:7,8).

Mientras el Señor regresa, debemos enfocarnos en la tarea de dar a conocer a Cristo al mundo. Esa es nuestra misión hasta que él decida regresar de nuevo a este mundo: ¨ Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo¨ (Hechos 1:9-11).

A medida que avancemos en nuestra presentación del libro de Los Hechos, nos iremos dando cuenta de qué manera podemos beneficiarnos como iglesia de la experiencia de vida de los primeros cristianos. Le animo a acompañarnos en este recorrido al través del libro de los Hechos durante todo este año.

Leandro González

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el domingo 13 de enero de 2013.

lunes, 3 de septiembre de 2012

EL CLAMOR DE LOS SANTOS

Apocalipsis 6: 9-11

        Después de ver escenas tan terribles como las de los cuatro jinetes del Apocalipsis, durante la apertura de los cuatro primeros sellos del libro que estaba en la mano derecha de Dios, nos encontramos con otra escena de la que podemos extraer grandes verdades bíblicas acerca del mundo espiritual, relacionada con la vida después de la muerte. ¿Qué sucede con las almas de las personas que mueren, y en sentido particular con las almas de los creyentes en Jesucristo? En este pasaje de Apocalipsis 6: 9-11 claramente se nos revelan varias verdades que en nuestra introducción quisiéramos enumerar:

     En primer lugar, vemos que el alma del que muere, es consciente en el mundo espiritual; o sea, que las personas cuando mueren, no dejan de ser personas. Lo que sucede cuando alguien muere es que se produce una separación,  el alma se separa del cuerpo. El cuerpo va a la tumba y el alma va al cielo o al infierno. Esto quiere decir que el mundo no se acaba para el que se muere (como muchas personas piensan), sino que las personas después de la muerte saben que han muerto y pueden darse cuenta del lugar donde están.
 
        Esta realidad de la existencia del alma más allá de la muerte es una garantía y una esperanza para los que han de dar su vida por el Señor, porque los hombres pueden matar el cuerpo, pero el alma no la pueden matar, así lo dice el Señor: ¨Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno¨ (Mateo  10:28).

    Por otro lado, si pensabas que después de tu muerte tus problemas se habrán terminado, estás muy equivocado, porque la Biblia dice en el mismo libro de Apocalipsis, lo siguiente: ¨Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.  Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen¨ (Apocalipsis 14:12,13). Entonces, definitivamente la vida no termina con la muerte, sino que la persona pasa a una dimensión superior de existencia y de conocimiento.

        En segundo lugar, los que mueren tienen expectativas respecto del espacio y del tiempo; de los hechos del pasado, del presente y del futuro, pues las almas que vemos aquí debajo del altar, en el trono celestial, están esperando el día de la venganza del Señor. Estos santos están pidiendo a Dios el castigo de sus verdugos, ruegan por la vindicación de sus asesinatos, ocurridos mientras estaban vivos en la tierra. El Señor Jesús, en la historia del rico y Lázaro, nos enseña acerca de esta realidad consciente del ser en el más allá. En este relato vemos que el rico tenía conciencia de lo que había dejado en la tierra y quería desde el infierno motivar, para que sus familiares no corrieran su misma suerte: ¨Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento¨ (Lucas 16:27,28).

     Y en tercer lugar, los que mueren parece que conservan las sensaciones de sus sentidos, pues el Señor les consuela otorgándoles indumentarias (¨vestiduras blancas¨), mediante las cuales les consuela y les anima a esperar con paciencia a que se complete el número de los que han de ser muertos de la misma forma que ellos (Apocalipsis 6:11).
     Ahora quiero que veamos el significado de este clamor de las almas de los santos debajo del altar, en el trono de Dios:

1.- El Clamor de los Santos Es Un Asunto Muy Antiguo.

     Aquí vemos una escena muy especial, ubicada bajo el altar : ¨las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían¨ (Apocalipsis 6:9). ¿Y qué es lo que hacen?: ¨Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?¨ (Apocalipsis 6:10). Estos santos tienen el privilegio de estar en el cielo en un  lugar cerca de Dios, y es allí precisamente donde él prefiere tenerlos, porque : ¨Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos¨ (Salmos 116:15). Entiéndase que es estimada por causa de que ya dejarán de sufrir las congojas de este mundo, para pasar a disfrutar del gozo celestial en la presencia de su amado Señor. Además, Dios ama la muerte de sus santos, en contraposición con el dolor que le produce la muerte del impío, quien al morir pierde toda esperanza de salvación y pasa a la perdición eterna del infierno, sin posibilidad alguna de librarse de allí.  El profeta Ezequiel recoge las palabras del Señor expresando su tristeza acerca de la condición del hombre pecador: ¨ Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva¨ (Ezequiel 33:11). Así que, los santos representados en esta escena, están en una posición privilegiada, aunque su estancia allí sea el producto de su martirio.

      A este grupo de santos reclamantes debajo del altar en el cielo, de seguro pertenece Abel, que desde el día en que su hermano Caín lo mató (entiéndase que por causa de su testimonio de fe en Dios y en su Palabra) su sangre clama a Dios desde la tierra: ¨Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra¨ (Génesis 4:10). Para los que piensan que existen crímenes que quedarán impunes, la Biblia nos dice que no, que cada uno recibirá su castigo por cometer injusticias contra sus semejantes.

    Aparte de las oraciones de los santos en la tierra pidiendo justicia, existe un clamor en el trono mismo de Dios por parte de los santos que han muerto por su fe, los cuales constantemente procuran justicia ante el trono celestial.

      Creemos que este clamor es un clamor muy antiguo, pues desde tiempos inmemoriales los creyentes han sufrido el escarnio, la persecución y la muerte por parte de este mundo impío. Recordemos los sufrimientos de Noé en la antigüedad, ya que la gente se burlaba de él cuando construía el arca, donde él y su familia se salvaron. También tenemos el testimonio de Enoc, el cual se hastió tanto de este mundo, que prefirió darse un paseo por el cielo, decidiendo Dios dejarle allá para librarle de la maldad de este mundo. Y qué diremos de los tormentos sufridos por Lot en Sodoma, un pueblo tan corrompido, que Dios decidió destruir a todos sus habitantes con fuego y azufre , (Génesis 19).

     Los mártires de la fe de todos los tiempos (los de Hebreos 11) están representados en ese grupo de santos que claman bajo el altar. En ese grupo podemos ver a Esteban, el primer mártir de la fe cristiana. Y a muchos otros, quizá muertos muy recientemente, los podemos visualizar en ese grupo de valientes que han sufrido la muerte por causa del evangelio. Muchos que aún estamos vivos, quizá un día estaremos en ese grupo, sólo Dios lo sabe. No todos sufriremos la muerte por causa del evangelio, y aunque morir por Cristo es considerado en la Biblia como un privilegio,  lo más importante es estar en el grupo de los salvados, aunque no suframos el martirio por nuestra fe.

2.- El Clamor de los Santos Es Un Asunto de Justicia Divina.

     El apóstol Pablo claramente revela, bajo la dirección del Espíritu Santo, cuales son los planes de Dios acerca del juicio que se realizará contra los que han hecho daño a los hijos de Dios y a su iglesia. En su segunda carta a los tesalonicenses su planteamiento es muy severo en este sentido: ¨Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros¨ (2Tesalonicenses 1:6-10).

     Muchos de los santos que se ven debajo del altar en Apocalipsis, todavía viven en el día de hoy. A estos el apóstol Pablo les dice en el día de hoy: ¨ Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis¨ (2Tesalonicenses 1:3-5). Los sufrimientos de los santos por causa del evangelio justificarán el rigor del juicio divino sobre los impíos, cuando sea manifestado.

3.- El Clamor de los Santos Es un Asunto Que Dios Atenderá Indefectiblemente.

      Dios tiene un interés particular por atender el clamor de los santos, pues él vela por la integridad de los suyos como un padre vela por sus hijos. Recordemos cómo la Biblia nos habla del celo de Dios por el pueblo de Israel, y sabemos que la iglesia es en última instancia, el verdadero Israel de Dios: ¨Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo¨ (Zacarías 2:8).

     Dios consuela y calma mientras tanto la sed de justicia de los santos: ¨Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos¨ (Apocalipsis 6:11).

     En la agenda de Dios está programado el día en que su mano poderosa caerá pesadamente sobre aquellos que han mortificado a su iglesia. Mientras el día del juicio llega, Dios proporciona a los mártires vestiduras blancas, símbolo de la pureza de sus almas, para que descansen tranquilos. Las almas de los santos están libres de culpa, pues ya han sido justificados por la obra redentora de Jesucristo. La dignidad de sus ropas blancas es por causa de haber manifestado fe en la Palabra de Dios, y haber sostenido hasta la muerte su fidelidad, como testigos de Cristo.

     Esta escena de Apocalipsis 6: 9-11 tiene un gran valor para los santos de la iglesia primitiva,  a los que estaba dirigido el libro de Apocalipsis, pues ellos estaban siendo víctimas del imperio romano, que los perseguía con saña malvada, sin darles tregua.

    Dios ha prometido que responderá al clamor de los santos: ¨Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces¨ (Jeremías 33:3).  El carácter de Dios garantiza que él actuará con justicia en el caso de los santos, así como en cualquier caso. El propio Jesucristo habló de la disposición de Dios para operar su justicia en el mundo, cuando narró la historia de la pobre viuda que reclamaba justicia al juez injusto: ¨También les refirió Jesús una parábola sobre la  necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:1-8).

     En Apocalipsis 8: 3-5 encontramos una escena que corrobora la disposición de Dios de cumplir el clamor de todos los santos y de atender a sus oraciones: ¨ Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto¨. Todo el mal que el mundo ha provocado contra los hijos de Dios en todos los tiempos, se volverá contra ellos mismos, en el día que sean vaciadas sobre el mundo las brasas encendidas mezcladas con el incienso que representa las súplicas que los santos vierten ante el altar de Dios, cumpliéndose así las palabras referidas por el apóstol Pablo en Romanos 12:19-21: ¨No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza¨.

     La justicia divina no se hará esperar; pero lo más importante es, que es segura, lo cual garantiza que tarde o temprano la justicia divina llegará. Así que los santos pueden descansar confiados y pacientes en la certidumbre que les brinda la promesa segura de que Dios les hará justicia. 

Leandro González.
Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 2 de Septiembre de 2012.