domingo, 12 de septiembre de 2010

LA PROSPERIDAD DESDE LA OPTICA BIBLICA

I Timoteo 6:9-11


¨Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre¨.

Dios desea que toda persona prospere, él no nos hizo para el fracaso, sino que fuimos nosotros los que nos buscamos todos estos problemas y situaciones con las que tenemos que lidiar mientras estemos en este mundo. Pero no podemos decir que los beneficiarios de fortuna material y los exitosos de este mundo, tienen todos una buena relación con Dios; como tampoco podemos decir que los desafortunados y pobres estén exentos de la gracia de Dios y que son unos desdichados pecadores. Si así fuera, entonces ni el propio Jesús podría salvarse ni mucho menos nos podría salvar a nosotros, pues él no venía de una familia adinerada, sino todo lo contrario, él fue criado en el seno de una familia muy humilde, y tenía tan poca influencia en la sociedad de su época que su familia no pudo hacer nada para impedir que fuera tratado tan injustamente durante su juicio.

No tenemos en la Biblia departe de nuestro Señor Jesucristo ninguna palabra que nos garantice riqueza en este tiempo, ni influencia política o social en este mundo. Entonces no es de la Biblia que salen estas ideas tan absurdas de la teología de la prosperidad. Más bien Jesús criticó acremente a los que ponen su corazón en las riquezas de este mundo. Recordemos la lastimosa historia del joven rico, que pese a reconocer que Jesucristo era el único camino, se negó a seguirle por causa de su apego a las riquezas (Marcos 10:17-22). Y aquí de seguro alguno argumentará, sí pero Jesús estaba aquí criticando solamente el amor al dinero, pero sucede que ese es precisamente el problema de los ricos, de la mayoría de ellos, de los que no son creyentes, y también de los que son creyentes: El dinero llega a ser un obstáculo para acercarse a Dios y para hacer su voluntad. Aún existen muchos cristianos ricos que necesitan reconocer su avaricia y arrepentirse de su tacañería para con la obra del Señor. No son los creyentes más pobres los que se niegan a diezmar en la iglesia, sino los que más tienen.

El problema de una perspectiva equivocada acerca del dinero es algo con lo que los primeros cristianos tuvieron que luchar. Santiago hace una crítica fuerte a los ricos de la iglesia de su tiempo: ¨ ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.

Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros¨ (Santiago 5:1).

Santiago también se queja de la diferencia de clases ya tan temprano existente en el seno de la iglesia naciente, donde el pobre es menospreciado y el rico es alabado y enaltecido: ¨Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores¨ (Santiago 2:1-9).

Santiago habla además de la engañosa autosuficiencia que exhibe el que se siente seguro de su fortuna material, pues su confianza está en sí mismo y en su dinero: ¨¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado¨ (Santiago 4:13-17).

Acerca de la vanidad de poner la esperanza en el dinero, el Señor Jesucristo advierte acerca de los peligros de hacer tienda fija en esta tierra que será deshecha: ¨No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón¨ (Mateo 6:19-21). Este no es precisamente un pasaje adecuado para aquellos que proponen que el cristiano tiene que ser rico, y que es pecado ser pobre. Fue Jesús quien dijo: ¨Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis¨ (Mateo 26:11).

Atendiendo a todas estas consideraciones, veamos los siguientes tres puntos:

1.- Ser Cristiano No Garantiza Una Vida de Riqueza Material.

Esta es una mentira del diablo y de los falsos predicadores. Y ser pobre no significa que una persona está mal delante de Dios. Si ser rico fuera una muestra de salud espiritual, si fuera así, entonces hombres como Bill Gates serían los más consagrados de la historia. Pero resulta que los hombres más consagrados de la historia de la iglesia no han sido precisamente ricos, sino todo lo contrario. No podemos encontrar en ninguna parte de la Biblia que una persona por el hecho de arrepentirse, ya está destinado a una vida de prosperidad en esta tierra.

Los gobiernos de la tierra hacen reuniones y cónclaves con el anhelo de buscarle una solución al problema de la pobreza y de la inequidad actual en este mundo, donde muchos no tienen nada y unos poco tienen demasiado. Ese es el desequilibrio que se aprecia en todo el planeta, algo muy malo, pero que pese a todo empeño y campaña para erradicarlo, este mal se agiganta cada día más. Así que por lo que vemos, la gran diferencia que existe entre ricos y pobres será una constante en este mundo malo.

Esta brecha entre ricos y pobres no será superada por causa de la avaricia de los hombres sin Dios. Pero sí podemos estar confiados en que en el mundo maravilloso que nos espera, el que el Señor Jesucristo fue a preparar para los suyos, no habrá pobres ni ricos, sino que viviremos en un estado de equidad inigualable que sólo Dios puede establecer.

Pero la igualdad de vida a la que el hombre aspira está condicionada aquí en al tierra, pues el principio de la recompensa por el esfuerzo y la dedicación en el trabajo invalida la prédica de la igualdad sin condiciones. Con esto estamos queriendo decir que la situación económica de cada persona depende mucho del interés personal por el trabajo y de su laboriosidad. A menos que una persona herede una fortuna o se la robe, nadie puede hacerse rico de la noche a la mañana. La Palabra de Dios establece cuál ha de ser la forma como habremos de adquirir riqueza material: ¨Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás¨ (Génesis 3:19). Cualquiera otra manera de adquirir dinero no será aprobada por el Señor. Aquellos creyentes que justifican los juegos de azar con el pretexto de hacerse ricos están entrando en terreno peligroso donde serán atrapados por las redes del enemigo.

Los creyentes debemos alegrarnos por la prosperidad de los demás creyentes, y debemos desear a cada uno que Dios le conceda la prosperidad que anhela, así como el apóstol Juan lo deseaba para su amigo Gayo: ¨ Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma¨ (3 Juan 1:2). Pero es bueno que sepamos que toda prosperidad material aquí en la tierra debe ser usada para la causa de Cristo, y que esta no debe convertirse en obstáculo para servirle, pues toda riqueza aquí es temporal y pasajera. Por eso decimos que La prosperidad que Dios anhela para cada creyente es la de una vida consagrada y fiel a él, una vida centrada en él y despojada de todo egocentrismo.

El cristiano está llamado a ser una persona laboriosa y diligente en el trabajo, y de esta manera ganar su propio sustento y el de su familia, pues en la Biblia encontramos el siguiente consejo: ¨ Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan¨ (2 Tesalonicenses 3:10-12).

Pero el mismo Pablo que da este consejo también declara su conformidad frente a circunstancias difíciles en su vida, y esta declaración del apóstol derrumba cualquiera pretensión equivocada de creerse que el cristiano no puede experimentar privaciones: ¨ No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad¨ (Filipenses 4:11,12). Lo más extraordinario de esta declaración es que está seguida de otra declaración aún más chocante para aquellos que se creen autosuficientes: ¨ Todo lo puedo en Cristo que me fortalece¨ (Filipenses 4:13). Este es el mismo hombre que se gloriaba no en su fuerza, sino en su debilidad: ¨ Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte¨ (2 Corintios 12: 9,10).

Sigamos con Pablo, él es el que declara como todo lo que el mundo considera como ganancia, él lo desprecia por amor a Cristo, lo contrario de lo que muchos seudo cristianos hacen en el día de hoy: ¨ Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo¨ (Filipenses 3:7,8).

Como vemos entonces, la prosperidad material era lo que menos estaba en la mente de los siervos de Dios, sino más bien una dependencia absoluta de él, como debe ser.

2.- Ser Pobre No Implica Un Problema Espiritual.

Por el hecho de que un cristiano sea pobre no podemos decir que su pobreza es producto de algún pecado. Esto es similar al que piensa que el cristiano no se puede enfermar, que la enfermedad implica que la persona está en pecado.

De la misma manera que es una exageración decir que la prosperidad material es sinónimo de riqueza espiritual, así mismo es una mentira muy grande pensar que ser pobre es sinónimo de piedad o de ser bueno. Pero una cosa sí es cierta, no fue acerca de los pobres que Jesús expresó sentencia tan dura como esta: ¨Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios¨ (Mateo 19:23,24). Acerca de los pobres el Señor más bien ha dicho lo siguiente: ¨Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: ¨Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios¨ (Lucas 6:20).

No piensen que estamos alabando la pobreza ni tipificándola necesariamente como una bendición, pero sí estamos diciendo que el hombre en su condición de pobreza está en mejor posición para buscar a Dios, ya que ante la pérdida de toda esperanza terrenal, su corazón se vuelve a Dios en busca de socorro, mientras que el rico es traicionado por su necedad de poner su fe en las riquezas. El peligro del creyente que es pobre está descrito en el salmo 73 donde el escritor confiesa como por poco resbalan sus pasos al ver la prosperidad de los impíos: ¨ En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos¨ (Salmos 73: 2,3).Por eso, la óptica par juzgar el desequilibrio social en el mundo para el cristiano no está en las corrientes políticas de los hombres, sino en la Palabra de Dios, pues fíjese a la conclusión que llega nuestro hombre del salmo en cuestión: ¨Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores¨ (Salmos 73: 16-19).

Asombrosamente en la contraparte de este salmo que es el Salmo 37 encontramos el siguiente consuelo para los creyentes carentes de fortuna material: ¨Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores¨ (Salmo 37:16).

Pero es bueno que se entienda que es por la fe en Jesús que somos salvos, no por ser pobres; y no es por ser rica que una persona irá al infierno, sino por ser incrédula e indolente. Si nos fijamos en la historia del rico y Lázaro narrada por Jesús en Lucas 16:19-31 nos daremos cuenta de esto. El rico con toda su espléndida riqueza fue a parar al infierno, sin embargo Lázaro, pese a su profunda pobreza terrenal, fue llevado al cielo. De seguro los proponentes de la dichosa prosperidad objetarán esta acción divina, catalogándola de ¨injustificada¨. La historia del rico y Lázaro, como muchas otras narradas en la Biblia, no cuadran con la teología de la prosperidad.

El cristiano que se afana en la búsqueda de la riqueza debería mirarse en el espejo de lo que le dice el apóstol Pablo a Timoteo acerca de esto: ¨Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre¨ (I Timoteo 6:9-11). Estas solas palabras deberían bastar para que nos demos cuenta de cuán divorciados de la verdad están aquellos que creen que la vida de prosperidad debe ser la señal que identifique el pueblo de Dios. Si hay un estigma que sí identifica a los seguidores de Jesús, es la cruz, y de esto es de lo que no hablan los que viven pintando pajaritos en el aire y predicando un evangelio sin sufrimiento.

3.- Dios Nos Ha Llamado a Ser Fieles Antes Que Exitosos.

Al pensar en esto, no puedo obviar las siguientes palabras de la Biblia que están relacionada con mayordomía: ¨Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel¨ (1 Corintios 4:1,2).

Es cierto que el cristiano debe buscar la excelencia en todo lo que hace, pero esa excelencia o éxito no se mide a la manera del mundo, sino a la manera de Dios. La iglesia más exitosa no es la que más ha crecido en cantidad de miembros o la que tiene mayores recursos económicos, sino la que se mantiene fiel al Señor no importando las circunstancias por la que esté pasando.

En el mensaje a las siete iglesias en Apocalipsis, a la iglesia de Esrmirna el Señor la alienta con estas palabras (y aquí me gustaría ver la cara de los que se crecen con la idea de la prosperidad): ¨Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás¨ Apocalipsis 2:9). Entonces a la que sí se creía que era rica, a la iglesia de Laodicea, el Señor la recrimina por su miseria espiritual: ¨Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo¨ (Apocalipsis 3:17). ¿Por qué ocurre esto? Porque el Señor no mira como nosotros, la apariencia, sino que juzga con verdad: ¨Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón¨ (I Samuel 16:7).

Dios premiará todo esfuerzo por alcanzar nuestros sueños siempre y cuando lo hagamos dentro de su voluntad y con el deseo de usar nuestros talentos y recursos para su causa. Y dentro de nuestras precariedades podemos estar confiados en aquel que nos enseñó a decir: ¨El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy¨ (Lucas 11:3).

Leandro González

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 12 de septiembre de 2010.

lunes, 6 de septiembre de 2010

EL PECADO DE LA HOMOXESUALIDAD

Romanos 1: 24-27


¨Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío¨.

Definimos de plano la homosexualidad como un pecado porque la Biblia así lo define: ¨¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios¨ (I Corintios 6:9,10). Es nuestra responsabilidad llamar la atención a este mundo acerca de este inquietante tema.

La homosexualidad cada día se vuelve algo más cotidiano y apoyado por un gran sector de la sociedad, desde las más altas esferas hasta los estratos más bajos; a tal grado que en muchos países hasta se ha legislado en favor del matrimonio entre personas de un mismo sexo.

Todavía peor, existen iglesias que no tienen reparos en admitir entre su membresía a personas que abiertamente dicen ser homosexuales; hay iglesias que defienden esta conducta como algo normal, y hasta hay iglesias de sólo homosexuales. Hay pastores homosexuales, hay sacerdotes homosexuales y hasta hay concilios enteros que defienden el derecho de los homosexuales. En una cosa sí estamos de acuerdo, y es en el hecho de que no podemos impedir que una persona decida vivir su vida como le parezca, pero esto es muy diferente a estar de acuerdo, esto es muy diferente de patentar como buena y válida esta conducta.

Muchos que se sienten culpables por tener esta conducta se escudan diciendo que han nacido así, pero está demostrado hasta la saciedad que no se nace homosexual, sino que es una conducta adquirida, y los motivos son variados, de tal manera que si una persona que practica la homosexualidad desea salirse de esta desviación, bien puede encontrar ayuda para ser una persona normal y encontrar la solución de este problema. Pero existen muchos que aún estando convencidos de que la homosexualidad es un pecado, insisten en vivir de esta manera, y se revuelcan en el lodo cada vez más, sin importarles las consecuencias de su grave pecado.

Creo firmemente que en cualquier circunstancia de pecado que la persona se encuentre, si se arrepiente, Dios le perdona. Recordemos el caso de la mujer adúltera a la que el Señor Jesús perdonó, y le dijo: ¨Ni yo te condeno; vete, y no peques más¨ (Juan 8:11). El Señor perdona cualquier pecado, pero la persona perdonada debe apartarse de ese pecado. Hay una condición para que podamos ser perdonados por Dios, y es que exista un verdadero arrepentimiento.

No podemos llamar de otra manera a algo que Dios ya ha etiquetado, no podemos reconocer como bueno y válido algo que la Biblia condena. No importa que estemos en el Siglo XXI, eso no hace la diferencia, pues la Palabra de Dios es la misma, no cambia ni va a cambiar; lo que la Biblia llama pecado, será pecado por toda la eternidad: ¨El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán¨ (Mateo 24:35). Como ya hemos expresado en otra ocasión, es imposible adecuar la Biblia a los tiempos, antes bien, son los tiempos y los hombres los que deben adecuarse a la Biblia.

¡Qué bueno que tenemos la Biblia! ¿Qué sería del mundo sin la Biblia? Si no tuviéramos la Biblia entonces no tendríamos un patrón que defina qué cosa es buena o qué cosa es mala. ¡Gracias a Dios por su Palabra! El ser humano en su condición natural, no desea y le molesta, tener que ceñirse a las normas espirituales que Dios le ha trazado. Aunque tiene patrones para todo lo que hace, y defiende esos patrones hasta a riesgo de su propia vida, sin embargo desprecia los patrones que definen una conducta moral correcta, sólo por el hecho de que han sido dados por Dios.

El hombre quiere establecer sus propias reglas morales, así como ha establecido reglas para la vida comercial, para la vida política, para la vida laboral, etc., pero sucede que el hombre no está en capacidad de disponer esas leyes, porque él mismo es pecador. Pero se niega a observar y a respetar las leyes espirituales establecidas por Dios para su bien. Esto claramente define a un ser humano rebelde contra su Creador, y sabemos que esto es producto de la caída: ¨Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente¨ (I Corintios 2:14). Es necesario que el hombre nazca de nuevo y que se convierta en un hombre espiritual para que se dé cuanta de cuán equivocado está respecto de muchas cosas en su vida: ¨En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie¨ (I Corintios 2:15).

Mientras el hombre siga viviendo según sus propios principios, siendo él mismo un ser esclavo del pecado, se mantendrá en una condición que Dios no puede justificar. En este sentido el apóstol Pablo advierte a Timoteo acerca de la conducta depravada de la humanidad en los últimos tiempos: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados¨ (2 Timoteo 3:1-13).

Como podemos ver en este pasaje bíblico la condición del hombre que vive en pecado es muy triste, pues vive presa del engaño de Satanás. El enemigo le hace pensar que él es una persona importante porque se atreve a decir sin vergüenza alguna que él es homosexual, y de esta manera es ¨engañado¨ miserablemente. No es raro ver como se aplaude en nuestra sociedad a la persona que se declara abiertamente homosexual o lesbiana; hasta se le considera un héroe, una persona con mucho valor, porque se ha atrevido a declarar su vicio sin pudor alguno. Y en esta carrera en favor de la llamada preferencia sexual encuentra padrinos por todas partes, y organizaciones cuyo origen se fundamente precisamente en la defensa de los ¨derechos¨ de los que procuran legalizar el pecado. Pero lo que Dios ha dicho que es ilegal el hombre no lo puede legalizar con éxito, pues hasta la misma naturaleza y el propio sentido común le dicen al hombre las razones porqué Dios dice o hace algo. Por eso quiero que veamos que:

1.- La Homosexualidad es Pecado Porque Dios lo Dice.

Una cosa es mala porque Dios dice que es mala, esto es mucho más contundente que cualquiera otra argumentación. En la película ¨El que cambia los tiempos¨ se plantea la verdad de que Dios no cambia, sino que somos nosotros los hombres los que cambiamos y queremos cambiar lo que Dios ha establecido, todo esto en perjuicio de nosotros mismos.

Algunos podrán argumentar que Dios, al hacer al hombre, hizo un producto defectuso, y que por eso el hombre pecó; pero no, una cosa muy enfática que la Biblia nos dice en el relato de la creación es que ¨Dios hizo todo bueno¨, y lo reafirma cuando dice ¨en gran manera bueno¨: ¨Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera¨ (Génesis 1:31). Fue después de la caída que el hombre comenzó a manifestar conductas inadecuadas y torcidas. El sabio Salomón llega a la siguiente conclusión al ver el panorama del hombre sobre la tierra: ¨He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones¨ (Eclesiatés 7:29).

Satanás quiere quitar a Dios del escenario humano, quiere quitar la Biblia de los hogares y de las iglesias, porque eliminar todo esto sirve muy bien a sus propósitos. Muchos teólogos y predicadores le siguen el juego al diablo; note usted cuál es el estilo de muchos predicadores y de muchos artistas cristianos: Han eliminado de su vocabulario, por ejemplo, las palabras pecado, arrepentimiento, Dios, Jesús, etc., y las han sustituido por conceptos de la psicología. Han pasado a ser terapeutas que procuran hacer sentir bien a la gente, sin necesidad de confrontarlas con su realidad de pecado, que es la principal causa de su miseria espiritual. Por ese motivo no nos asombra que en este tiempo hasta existe una autora que ha realizado una Biblia de estudio para homosexuales y lesbianas que confronta a las traducciones bíblicas en las que claramente se enseña que ser gay es pecado. Usted puede encontrar referencias a esta versión aberrante entrando a Internet.

Los homosexuales están siendo admitidos en muchas congregaciones tal cual son, sin la necesidad de que dejen de ser homosexuales. Estos falsos ministros del evangelio y estas falsas iglesias actúan en franco desafío de las Sagradas Escrituras, que nos dice: ¨¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios¨ (I Corintios 6:9-11).

El venir a Cristo nos confronta con un pasado, con una vieja vida que debe ser dejada atrás y despojada de todo lo pecaminoso, y una nueva vida que debe empezar, donde todo lo malo que antes hacíamos debe ser sepultado: ¨En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad¨ (Efesios 4: 22-24).

Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas con fuego y azufre que cayó del cielo, porque el pecado había llegado a su máxima expresión con la homosexualidad, de tal modo que la palabra ¨sodomía¨ ha venido a tipificar este tipo de conducta aberrante. Usted puede leer todo el relato de este acontecimiento en Génesis 19. La presencia de los ángeles en la casa de Lot implicaba la grave sentencia que se había dictado contra aquellas ciudades impenitentes. La sociedad de hoy ha llegado a los niveles de perdición de Sodoma y Gomorra. La homosexualidad es algo tolerado, permitido y aplaudido por el mundo, por eso creemos que a este mundo le queda muy poco tiempo, los ángeles de Dios están llegando a ejecutar su juicio.

2.- La Homosexualidad es Pecado Porque Contradice el Mandamiento Divino de la Procreación.

Cuando Dios creó al hombre le dio un mandamiento respecto de su responsabilidad de multiplicarse sobre la tierra: ¨Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra¨ (Génesis 1:28). Una de las razones más importantes que justifican las relaciones sexuales es la procreación, y este motivo en la relación hombre-mujer robustece los propósitos de placer y comunión que también plantean las relaciones sexuales. Las personas gays no pueden llenar este cometido, pues su relación es estéril de principio a fin, una relación sin fundamento moral, sin fundamento antropológico y sin fundamento escritural.

Dejar la tierra sin humanos es lo que ocurriría en el mundo si todas las personas fueran homosexuales. Si no hubiera relaciones heterosexuales, no se podría perpetuar la especie; y en un periodo relativamente corto, la humanidad desaparecería del planeta. Aunque se usara la inseminación artificial, llegará un día en que la apatía de las mujeres hacia lo establecido por Dios provocará una negativa rotunda a los embarazos, y por ende, a la perpetuación de la especie.

Pero si se llegara a usar sólo la inseminación artificial para la concepción, se crearía un mundo monstruoso, donde el afecto familiar desaparecería y muchos otros aspectos de la familia no podrían ser considerados. El concepto de matrimonio, según el hombre, ya tiene otro sentido con la legalización de las uniones homosexuales. Criticamos la inseminación artificial, así como criticamos la homosexualidad, pues en este juego entran cuestiones que pueden llegar a ser igualmente pecaminosas, un tipo de adulterio y de fornicación tecnificados, que por su sutiliza pretende disfrazarse de altruismo y humanismo, la vieja prédica de que el fin justifica los medios.

3.- La Homosexualidad es Pecado Porque Es Dañina.

La homosexualidad es una conducta aprendida o adquirida, y son muchos los factores que pueden contribuir a este mal. Por eso es muy importante que los padres vigilen la conducta de sus hijos desde que son niños y estén pendientes del tipo de compañía que eligen.

Algunas personas son homosexuales porque sufrieron abusos cuando eran niños, y estos abusos por lo general provienen de familiares y amigos de la casa. Los psiquiatras pueden ayudar a muchas personas con este problema a reencontrar la senda correcta de su verdadera sexualidad, pero esto debe ser atendido con prontitud, antes que la persona se pierda en ese mundo equivocado.

Vemos con mucha pena que existe una especie de moda entre muchos artistas, principalmente en la rama del diseño, que dicen sentirse atraídos a la homosexualidad, alegando que el arte los lleva a eso, pero esta es una manera de justificar un mal hábito que debe ser rechazado por nocivo y perverso. Muchas veces esto comienza como un chiste, al vestirse el hombre de mujer o la mujer vestirse de hombre y hacer payasadas en espectáculos travestistas, una diversión que arrastra a la desviación y hasta al transexualismo, una cosa tan grosera.

La homosexualidad o el vicio de la sodomía es algo que puede lesionar a otras personas, implicadas de manera involuntaria, como es el caso de la pederastia, un crimen contra los niños cometido por personas de mente sucia. Mucho se ha hablado acerca de este mal en los medios de comunicación, señalando escándalos que comprometen a líderes de iglesias. De este tipo de abuso se derivan trastornos psíquicos y enfermedades que pueden ser mortales, como es el caso del Sida.

La Homosexualidad ha sido la evidencia de la decadencia de grandes civilizaciones como la griega y la romana. Aquí es bueno que expliquemos que el afecto entrañable entre David y Jonatán no puede ni debe ser catalogado como que eran homosexuales, sino que eran grandes amigos, ya que si David hubiera sido homosexual, habría sido confrontado por algún profeta de su tiempo por esta in conducta, pues sí fue duramente confrontado por causa de su pecado de adulterio. De haber sido homosexual hubiera sido reo de muerte, pues el código de la ley era drástico en este sentido: ¨Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre¨ (Levítico 20:13). Lo que sí podemos decir de David es que tuvo varias esposas, lo cual es todo lo contrario de ser homosexual. Y aunque la poligamia era una costumbre en la antigüedad es claro que es también una conducta condenada por la Palabra de Dios.

Finalmente diremos que la persona homosexual se queja de no ser aceptado como él quiere, pero su gran problema es que él mismo o ella misma no se han aceptado como Dios les ha hecho. Necesitan encontrarse a sí mismos con su verdadero yo, y de una vez por todas asumir el rol de su sexualidad tal y como Dios lo determinó cuando fueron concebidos. El homosexual y la lesbiana necesitan arrepentirse de ese y de todos sus pecados para poder ser perdonados por el Señor y ser así nuevas criaturas.

Leandro González



Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 5 de Septiembre de 2010.

domingo, 29 de agosto de 2010

LA TRASCENDENCIA DE LOS GENEROS

Génesis 1: 27.


¨Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó¨

Este le podrá parecer un título un poco complicado, pero lo que estamos tratando de hacer al plantear de esta manera las particularidades de un hombre y de una mujer, es dejar bien claro que ser hombre y ser mujer tiene un mayor significado del que la mayoría de la gente piensa.

El porqué Dios habrá creado al hombre con géneros distintos, varón y hembra, de seguro ha de tener un fin superior al sólo hecho de la procreación. Pensar que la afirmación bíblica en Génesis 1:27 que dice ¨Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó¨, tiene sólo el propósito de la multiplicación de la humanidad, es pensar de forma muy simplista acerca de los planes de Dios. Y esta forma de razonar, de ninguna manera minimiza la dignidad que de por sí tiene la tarea reproductiva de los seres humanos, y su relevancia para los objetivos de Dios para con el mundo que él ha creado. Creo que Dios está diciéndonos algo muy valioso al través de nuestra sexualidad, respecto de lo que nosotros mismos somos para él y de lo que nosotros mismos debemos saber que somos.

Si comparamos a un hombre con una mujer, veremos que entre un hombre y una mujer existen grandes similitudes, pero también descubriremos unas diferencias que son altamente significativas y que tienen, además de utilidades biológicas, un gran sentido de complementación que no se puede obviar de ninguna manera.

Después que Dios crea a Adán, surge la necesidad de proporcionarle a este una compañera que le fuera perfecta y que lo complementara, tanto en lo fisiológico como en lo emocional y sentimental: ¨Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él¨ (Génesis 2:18). Esta expresión de Dios plantea una solución a los grandes problemas que han existido siempre tanto en el hombre como en la mujer, estamos hablando de la fornicación y el adulterio. Muchos de estos problemas en la vida de muchas parejas, cristianas o no cristianas, pueden ser evitados si hacemos caso al consejo de Dios de no descuidar la vida íntima en la relación de pareja, sino más bien de cultivarla para mermar de esa manera el poder de las tentaciones que están presentes siempre: ¨El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia¨ (I Corintios 7:3-5).

El sentido de esta fusión hombre-mujer llega hasta la más alta expresión, cuando el Señor Jesús nos dice: ¨Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre¨ (Mateo 19:6). Esta unión entre los géneros varón y hembra tiene una importancia capital para Dios, el cual llega a decir: ¨¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud¨ (Malaquías 2:15). El significado de esta expresión en Malaquías nos debe llevar a reflexionar cuán valiosa es para Dios esta dualidad en la humanidad, cuán importante es para Dios la unidad de la pareja y cuán importante es para Dios la lealtad en esta relación.

Cualquiera cosa que no se haga conforme a estos parámetros, y que ignore la trascendencia de los géneros, no cumple los santos ideales de Dios, sino que se alza contra su voluntad. Y todos sabemos que el destino de todos los que adversan a Dios es el fracaso.

Veamos tres aspectos esenciales que se deben considerar en la trascendencia de los géneros.

1.- Las Diferencias Entre los Géneros.

Los artistas tenemos que estudiar la anatomía humana, y sabemos que las diferencias entre el cuerpo de una mujer y el cuerpo de un hombre son definitivamente notorias. Lo que define mayormente el cuerpo de una mujer es la gracia, las curvas, la delicadeza. Lo que define mejor el cuerpo de un hombre es la fuerza, la firmeza y los trazos menos graciosos y más rectos.

El tamaño promedio de un hombre es mayor al tamaño promedio de la mujer, y estos son principios dentro del dibujo y la pintura que han sido estudiados a fondo, a tal punto, que se han creado cánones que nos vienen desde tiempos tan remotos como los de los escultores clásicos de la Grecia antigua. El conocimiento de estas diferencias es vital a la hora de dibujar o pintar una figura humana. Por eso decimos que no cabe duda de que la mujer es el sexo bello; y en este sentido podemos poner como ejemplo el caso de un hombre que no sea muy afortunado con su apariencia física, pero tiene una hija que se le parece, y que le supera enormemente en admirable belleza, de seguro alguno de ustedes conoce un caso como este.

Es bueno saber que el sentido que tiene el hecho de las diferencias físicas entre un hombre y una mujer, es mucho más que la simple contemplación, pues la expresión de los cuerpos proyecta un mensaje, tanto en el cuadro como en la realidad misma. Lo que estamos queriendo decir es que las diferencias físicas entre un hombre y una mujer tienen una importancia subliminal, que va más allá de lo que simplemente vemos. Dios estableció estas diferencias, ya que la confluencia de estos dos cuerpos (el del hombre y el de la mujer), constituye una unidad que es lo que le da sentido a estas diferencias. Esto significa que el hombre y la mujer son parte el uno del otro y que son correspondientes a una misma unidad; el uno no es sin el otro, y viceversa.

Existe una tendencia natural del hombre a ser atraído por la mujer y viceversa, y a esto se le denomina atracción sexual. De modo que, tanto el hombre como la mujer, sentirán tarde o temprano esos impulsos que llegarán a ser difíciles de resistir, razón por la cual la Biblia aconseja: ¨pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando¨ (I Corintios 7:9). Como puede ver, la regla en la relación de pareja no es la continencia, sino la actividad sexual, por lo tanto, si no se posee ese don (el de la continencia), como dice el refrán: ¨cada oveja que busque su pareja¨.

No podemos hablar de diferencias intelectuales o profesionales entre el hombre y la mujer, pues se ha demostrado que lo mismo que aprende un hombre lo aprende una mujer, y difícilmente podremos encontrar alguna tarea que una mujer no pueda realizar al igual que el hombre (aunque sí pueden aparecer sus dificultades). Los roles profesionales existentes en el mundo, bien pueden ser desempeñados por un hombre o por una mujer de igual forma. Las mujeres hasta van a la guerra, y esto no es algo nuevo. En los últimos tiempos la mujer ha ido ocupando cada vez más espacio en los puestos de liderazgo en la sociedad, incluyendo el campo empresarial y el ámbito político.

Sin embargo, es evidente, haciendo un estudio cuidadoso en la Biblia, que existen ciertas limitaciones establecidas por Dios en algunos llamados y responsabilidades dentro de la iglesia. No se ha podido justificar de manera eficiente el papel de la mujer como pastora, ya que no es posible encontrar indicios de esa práctica en el Nuevo Testamento. No es competencia nuestra cuestionar las razones porqué Dios ha establecido esos límites, como por ejemplo, ¿porqué el Señor Jesús no incluyó alguna mujer entre los doce?

Con relación a la diferencia entre los géneros, un asunto muy debatido es el siguiente: ¿Es la mujer el sexo débil? Estoy de acuerdo que la mujer es el sexo bello, pero no estoy muy de acuerdo que sea el sexo débil. Ahora, si es en el sentido de que el hombre tiene el deber de cuidar a su esposa y de protegerla, en eso sí estoy de acuerdo, pero no porque se le considere el sexo débil. En la historia tenemos casos de mujeres que han hecho cosas que muchos hombres ni soñarían lograr. Pero es necesario reflexionar que en el contexto de la caída del hombre, ambos sexos son encontrados débiles e incapaces de poder llenar las expectativas del Señor.

Por causa del criterio de supremacía del hombre sobre la mujer y de los resabios de algunos movimientos feministas es que nos encontramos con episodios cada vez más odiosos de violencia contra la mujer. El hombre necesita nacer de nuevo, ser una nueva criatura, para poder de esa manera colocarse en posición de poder satisfacer las demandas de su Creador. Y esto sólo es posible mediante el arrepentimiento y la conversión, que se produce cuando uno cree en Jesucristo y lo recibe en su vida de manera consciente.

2.- Las Particularidades de los Géneros.

Existen particularidades físicas en un hombre y en una mujer. La mujer es la que pare, no el hombre. Ella está dotada para soportar los dolores de parto que un hombre no soportaría. El papel del hombre es engendrar, aportar los espermatozoides que son necesarios para la fecundación del óvulo femenino. El cuerpo de la mujer está diseñado para los propósitos de su maternidad. Ella puede tener a su bebé por nueve meses en su vientre, pues su organismo está dotado de todas las partes necesarias para que se produzca el milagro de la vida. Y la delicadeza y riqueza de sus hermosos pechos, le sirven de sustento a la nueva criatura que trae a este mundo.

Dios ha hecho una obra de arte al crear a la mujer para el hombre, y el hombre también es una obra de arte magnífica; sólo basta ver las esculturas y las pinturas de Miguel Angel Buonarroti, tras la búsqueda de la perfección anatómica, para que nos demos cuenta de la maravilla que es el cuerpo humano. Hasta en la diferencia que existe en los órganos reproductores del hombre y de la mujer, podemos ver la sabiduría del Supremo Artista que es Dios.

Aunque hemos dicho que la mujer bien podría desempeñar cualquier oficio que el hombre realice, es muy evidente que el cuerpo del hombre está diseñado para la fuerza, mientras que el de la mujer está diseñado para las cosas más delicadas. La forma como se mueve una mujer al caminar es muy diferente a la forma como se mueve un hombre, y eso no es por aparentar, sino que es un asunto innato. Por eso es tan ridículo cuando vemos a un hombre afeminado o a una mujer que quiere exhibir características masculinas. Ambos parecen una caricatura de la realidad, pues cuando no se es una cosa, se exagera, pensando que con ello se podrá compensar la diferencia. No hay nada más hermoso que una mujer cuya apariencia es precisamente femenina, y no hay nada más desagradable y escandaloso, que un hombre que pretende parecer una mujer.

Los sicólogos nos dicen que existen ciertas características que diferencian el comportamiento de los géneros. El cerebro de una mujer y el cerebro de un hombre son diferentes, y funcionan de forma distinta, y por lo tanto responden a estímulos o motivaciones dispares. La mujer es más romántica, y el hombre es más directo. Ella se centra más en los detalles, mientras que él es más práctico. El hombre tiene la capacidad, por ejemplo, de localizar un lugar en el mapa más rápido que la mujer, y estas son cosas que son inherentes a su personalidad en sentido general. Toda esta diferencia es lo que puede enriquecer la relación de pareja, si se sabe manejar adecuadamente.

Si queremos saber cuáles son las cualidades que deben adornar a la mujer según la Biblia, nos tenemos que transportar de manera automática al pasaje de Proverbios 31:10-31. Allí encontramos una lista detallada de virtudes que deben caracterizar a una mujer para ser verdaderamente hermosa, de acuerdo al corazón de Dios. Sobre todo, la mujer sabia reconoce el poco valor de la vanidad en su vida y centra sus objetivos en el temor de Dios: ¨La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba¨ (Proverbios 14:1).

3.- Las Tendencias Entre los Géneros.

Existen dos tendencias extremas que definen la lucha antagónica entre el hombre y la mujer al través del tiempo. Por un lado se encuentra el machismo, que tiene sus raíces en el patriarcado mal definido, y por el otro camino va el feminismo que se origina por la lucha de la mujer en la consecución de su emancipación, muchas veces mal orientada, cosa esta que ha llevado a la mujer por caminos torcidos.

En el Antiguo Testamento, el patriarcado es el sistema imperante, donde el hombre como cabeza de familia, ostenta el liderazgo, y en un sentido negativo, la mujer es relegada a un segundo plano, pero en un sentido positivo, la mujer es vista como la gloria del marido y la reina del hogar.

El sentido excesivo del patriarcado se manifiesta en el machismo, que no es otra cosa que la abusiva imposición del hombre sobre la mujer. Este sentido de autoridad dictatorial es el producto de una cadena de acontecimientos en la vida de los individuos, que se va desarrollando desde la niñez, donde las propias mujeres de la familia, entiéndase la madre, las hermanas, las tías, las parientes y las amigas, van inculcando en la mente del niño y de la niña, el sentido equivocado de la superioridad del varón sobre la hembra.

El hombre machista piensa que la mujer fue hecha para lavar, planchar, cocinar, cuidar y criar los hijos; para ser ama de casa, y según ellos, esto le es biológicamente dado a la mujer.

Es cierto que el papel de la mujer como esposa, como madre y como ama de casa no podrá ser superado jamás por ninguna otra tarea que ella realice, pero esta capacidad no invalida de ninguna manera su competencia para el trabajo, tal cual el hombre lo hace. Podríamos decir que en este sentido muchas mujeres superan a los hombres con mucha ventaja.

Un hogar compuesto por un hombre machista y una mujer feminista (en el sentido negativo del término) será una guerra declarada, y jamás podrá ser armónico, pues ambos verán el matrimonio como una lucha donde hay que arrebatar el liderazgo. Será una relación donde el hombre se empeñará por demostrar su poder y la mujer se sentirá usada como si fuera un objeto. O puede darse el caso en el que sea el feminismo de la mujer lo que se imponga al machismo del hombre. Todo esto es un drama tormentoso que genera violencia y muerte en el seno de la familia y de la sociedad, y que cada día es titular de los noticiarios.

A pesar de todo este fenómeno tan lastimoso, la mujer ha ido consiguiendo su espacio. Todavía en nuestro país falta mucho camino por recorrer en ese sentido. Pero sabemos que cuando el hombre y la mujer se acercan a Dios y buscan la redención, toda esta situación puede cambiar drásticamente. El Señor Jesucristo ha derribado toda barrera de separación, y con su muerte en la cruz nos ha trazado el camino de la reconciliación con Dios y con el prójimo de manera efectiva: ¨Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu¨ (Efesios 2:13-22).

Para terminar, quisiera dar estos consejos bíblicos, de modo que entendamos que aunque los géneros son importantes, lo importante no son los géneros, sino lo que somos en Cristo y lo que nos aguarda más allá de esta vida:

o ¨Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón¨ (I Corintios 11:11).

o ¨Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa¨ (Gálatas 3:28,29).

Leandro González



Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 29 de Agosto de 2010.

domingo, 22 de agosto de 2010

DEBERES Y DERECHOS EN EL HOGAR

Colosenses 3:18-21.


¨Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten¨.

En muchas casas hay un letrero que reza: ¨Dios bendiga este hogar¨. Se supone que en esa casa funciona o convive un hogar. Pero la casa no es un hogar, aunque es posible que una casa llegue a identificar a la familia que vive en ella. En este caso, la casa ha de tener diferentes connotaciones dependiendo del tipo de familia que allí convive. Será un buen hogar o un mal hogar; será un hogar arruinado o simplemente no será un hogar. Porque en definitiva lo que define el hogar, no son las paredes de la casa, sino las personas que viven dentro de ella.

El adagio popular que dice ¨ el casado casa quiere¨, aunque también se refiere al hecho de que cada quien viva en su propio espacio, o que tenga su privacidad; pero más que referirse a una casa física o edificio, se refiere a la formación de una nueva familia, diferente de la familia paterna, ya sea de la esposa o del esposo.

Este lugar donde vive la familia, donde convive el hogar, que está compuesto por los diferentes miembros que la conforman, puede desarrollarse bien en una cueva, en una choza, en una casa humilde o sencilla, no importa su estado o sofisticación. El hecho de vivir personas bajo un mismo techo no garantiza que allí existe un hogar, por muy lujoso que este sea, por muy amplios que sean los espacios y por mucha opulencia que ostente, si no se cumplen las características esenciales de convivencia amorosa y de relación afectiva y de respeto, no se puede encontrar allí un hogar.

Muchos, a la hora de pensar en la construcción de un hogar, están más interesados en las cosas materiales que en las cosas espirituales. Una de las causas del deterioro de la familia se encuentra precisamente en el hecho de que los contrayentes, a la hora de decidirse formar una familia, no están pensando en una relación duradera, no están pensando en una familia estable, sino que hasta en sus propias y típicas expresiones demuestran su desprecio por la sagrada institución de la familia. Por ejemplo, escuchamos decir con frecuencia, tanto a hombres como a mujeres, al referirse a su vida conyugal futura, que es lo que da origen y sustenta a la familia, que si no conviene se dejan. Van al matrimonio con esa premisa, con ese prejuicio, y entonces ocurre lo que ya se ha planeado en el subconsciente, la ruptura del matrimonio y la destrucción de la familia, la desintegración del hogar.

Pero cuando hablamos de un hogar desde el punto de vista de Dios, desde el punto de vista bíblico, nos estamos refiriendo a una institución con un valor trascendente, a un núcleo compuesto de individuos conscientes y responsables que tienen el propósito definido de establecer una relación duradera y feliz. Para que esto sea así se necesita que cada uno en la familia entienda primeramente cuáles son sus deberes, y además que cada uno conozca cuáles son sus derechos. De eso vamos a hablar en esta ocasión, de los deberes y derechos dentro del hogar.

1.- Deberes y Derechos de los Padres en el Hogar.

Las personas asumen unos deberes cuando deciden formar una familia. Primeramente el hombre tiene el deber de ser el soporte de la familia. Dentro del contexto del Antiguo Testamento, el hombre tenía el deber de soportar el sostenimiento económico de la esposa y de los hijos y de ser en principio el sacerdote del hogar, creo que este último deber sigue estando vigente tanto como el primero. Aunque en nuestras sociedades en el día de hoy, la mujer ha llegado a asumir muchos de esas responsabilidades, por un lado por la necesidad de aportar más recursos al hogar, y por el otro porque el hombre no ha asumido su rol como cabeza del hogar, sin embargo, el propósito de Dios es que el hombre sea la cabeza del hogar.

Hace mucho tiempo que no ocurre lo que antes era una típica escena, que el hombre se iba a trabajar desde temprano y la mujer se quedaba en la casa cuidando los muchachos; pero hoy, mientras los niños van a la escuela, los padres salen cada uno a su lugar de trabajo, pues las exigencias económicas son mayores. En los últimos cincuenta años el mundo ha dado un viraje significativo en muchos órdenes, y la estructura familiar no escapa a estos cambios. El tipo de familia de este tiempo es diferente del tipo de familia de hace cincuenta años.

Pero una cosa que no ha cambiado, porque constituye una verdad con valor eterno, es que los padres tienen unos deberes especiales qué cumplir para con sus hijos, empezando por el deber de cuidarles para que puedan sobrevivir. A pesar de ser el hombre la corona de la creación, es el único ser viviente que a diferencia de los animales, no podría sobrevivir si la faltara el cuidado adecuado desde el momento en que nace. Los animales, desde que nacen del vientre de la madre, se pueden poner en cuatro patas y comenzar a andar, pero el ser humano está totalmente indefenso sin el cuidado de sus padres.

Uno podría decir que por el solo hecho de prodigar a esas criaturitas todo ese cuidado, uno se gana el derecho sobre ellos, y es verdad, pero esos derechos tienen un límite. Cuando los hijos llegan a tener mayoría de edad, debemos dejar que ellos asuman su propio destino. En el caso de los padres cristianos no debemos preocuparnos más allá de lo normal por la vida de nuestros hijos, pues tenemos promesa del Señor que nos dice: ¨Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. ¨ (Proverbios 22:6).

Queremos decir, que dentro de las limitaciones que se deben tener en cuenta ante los derechos de los padres sobre los hijos, que el derecho sobre la vida es únicamente de Dios, nunca de los padres, por eso el aborto no es una prerrogativa del hombre, el feto, ni el bebé son propiedad de los padres, sino que a ellos se les ha confiado su cuidado. Los padres tienen el deber de cuidar a sus hijos desde que son bebés hasta que se puedan valer por ellos mismos, pero los padres no tienen derecho de decidir cuándo debe terminar la existencia de sus hijos, ni siquiera por el hecho de haber participado en darles la vida. Tampoco el derecho de los padres sobre los hijos les permite abusar de éstos de ninguna forma, como sería el hecho de ponerlos a trabajar, cuado deberían estar jugando y estudiando, o infringirles algún daño físico o moral. Sin embargo esto ocurre con mucha frecuencia, y por este motivo se ha legislado en ese sentido, y en nuestro país existe el tribunal de niños, niñas y adolescente que se encarga de dilucidar los casos en los cuales se ven involucrados menores.

Los padres tienen el deber de criar a sus hijos en sujeción y de darles la debida corrección cuando sea necesario para enseñarles a ser personas responsables. Los requisitos detallados en la Biblia que debe cumplir el que desea ser pastor, son extensivos a cualquier padre cristiano: ¨que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?¨ (I Timoteo 3:4,5). El no hacer esto constituirá para los padres una afrenta muchas veces desgarrante: ¨No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol¨ (Proverbios: 23:13,14)¨.

Otras citas bíblicas pertinentes en este sentido, las encontramos en Proverbios 13:24 y Proverbios 29:15, que dicen: ¨ El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige¨; ¨la vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre¨. Muchos muchachos van por el mundo con sus vidas destruidas en el vicio, en la delincuencia, en las drogas, etc. Por la falta de unos padres rigurosos, y muchas veces por la falta de amor de los padres, por la reciedumbre con que fueron tratados. Por eso entendemos que cuando la Biblia habla de corregir al niño con vara, esto no implica de ninguna manera un abuso físico, sino una corrección justa, y adecuada a su edad.

El consejo por excelencia en la crianza de nuestros hijos la encontramos en el Nuevo Testamento en Colosenses 3:21, donde el apóstol Pablo nos dice: ¨Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten¨; y en Efesios 6:4, el mismo apóstol Pablo aconseja: ¨ Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor¨. Muchos de nosotros fuimos maltratados por nuestros padres porque a ellos mismos los trataron de esa forma cuando fueron niños. Hoy, como padres que nosotros somos también no debemos repetir el mismo error de nuestros padres con nuestros hijos, y tenemos el deber de perdonar a nuestros padres por esos episodios de violencia de los que fuimos víctimas.

Muchos de los problemas en el hogar son generados por el concepto machista, que plantea que el hombre siempre tiene la razón, y este es un problema que afecta a los hijos lo mismo que a la esposa y hasta a la sociedad en general, pues no hay una persona más insoportable que un hombre machista, es lo más parecido a un dictador. La mayoría de nuestras familias sufren de este mal, un mal que es padecido tanto por el hombre como por la mujer, pues mucho del machismo de los hombres es alimentado por sus propias madres, sus tías y sus hermanas. Todo comienza en el seno del hogar, desde que se es niño o niña, se enseña la supremacía del macho sobre la hembra, y hasta se crea un gran complejo tanto en el niño como en la niña del mito machista. Pero acerca de este tema hablaremos más ampliamente cuando nos ocupemos de la diferencia de sexo, las diferencias existenciales entre un hombre y una mujer.

2.- Deberes y Derechos de los Hijos en el Hogar.

Los hijos deben respetar a sus padres. Honrar a los padres es el único mandamiento con promesa en la Biblia: ¨Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra¨ (Efesios 6:1-3).

Los hijos tienen el deber de realizar ciertas responsabilidades que les son asignadas dentro del hogar cuando ya están en capacidad de asumirlas. No solamente está en la casa para comer, dormir y estudiar, sino que debe realizar desde pequeño tareas hogareñas que les vayan preparando para enfrentar grandes retos el futuro.

Los hijos tienen derecho a la educación. Los padres tienen el deber de proporcionar a sus hijos la mejor educación que ellos puedan brindarle, y de permitir a sus hijos desarrollarse en la vida, no les deben estropear la oportunidad de salir adelante. En este sentido los hijos deben ser criados con la perspectiva de que un día ellos también tendrán su propia familia, para esto se debe crear en ellos un sentido de valor en ellos mismos y una capacidad de autogestionarse su propia supervivencia, por aquello que siempre se dice de que los padres no siempre vamos a estar, y por la razón de que todo padre desea que sus hijos se puedan realizar en la vida. No por el hecho de que los hijos no sean una carga para los padres, sino porque esto es sano para el propio desarrollo de ellos como individuos responsables en la sociedad. Los padres siempre anhelan que sus hijos se realicen como personas y formen su propio hogar y que lleguen a cultivar sus talentos y habilidades siendo útiles en la sociedad.

Los hijos son en cierta forma la prolongación de los padres, y muchas veces los padres desean que los hijos logren cosas que ellos no pudieron alcanzar, y también sucede, que a veces que algunos padres destruyen la vida de sus hijos al obligarles a decidirse por carreras o profesiones que sus hijos no querían. Como padres debemos tener cuidado con nuestra conducta egoísta, y dejar que nuestros hijos decidan por ellos mismos lo que ellos quieren ser en la vida. No se descarta que los padres podamos orientar a nuestros hijos en muchas de las decisiones que ellos tienen que tomar, principalmente cuando ellos son jóvenes, pero los padres deben respetar las decisiones de sus hijos.

3.- Deberes y Derechos del Estado Que Afectan el Hogar.

Todo Estado organizado tiene el deber de proporcionar a sus ciudadanos educación y salud. Sin estos dos elementos esenciales en toda sociedad organizada, la vida se haría difícil y casi imposible, y se haría además insostenible el poder crear familias por parte de sus integrantes. La riqueza o patrimonio de una nación debe ser administrado en beneficio de todas las familias, no importando la condición social de cada una. Pero las familias menos afortunadas deben ser apoyadas por el Estado de manera especial, tratando de esta manera de hacer más equitativa la distribución de la riqueza.

Los individuos que conforman el Estado asumen ciertos deberes para con la nación a la que pertenecen. Todas las familias son afectadas en el pago de los impuestos al gobierno, por ejemplo, que se inicia en una persona desde el día en que nace, o diríamos desde que está en el vientre de su madre, pues tanto ellos como sus padres son beneficiarios de alguna forma por el sistema de salud o de otra índole de los que tienen que hacer uso.

Ningún miembro de la familia se puede abstraer de sus deberes ciudadanos. Tenemos el deber de votar para elegir a los gobernantes y funcionarios del Estado. Debemos estar en la disposición de participar en la guerra si fuere necesario defender la soberanía de la nación. Muchos hijos con vocación militar se enlistarán en el ejército o formarán parte de los cuerpos del orden, y esto siempre será motivo de preocupación para los miembros del hogar. Así que el ser parte de este mundo constituye para cada familia ciertos riesgos que se deben asumir. Todo esto es lo que nos hace ser parte de la sociedad donde tenemos que asumir diferentes roles.

Nuestros hijos ejercerán diferentes oficios o profesiones que los integrarán a la sociedad de alguna manera. No vivimos solos ni mucho menos aislado en el mundo, somos parte de él y muchas veces nos veremos involucrados en situaciones que no son precisamente las que hubiéramos deseado para nuestra familia. Mientras más nos acercamos al final de este orden humano y al desenlace de este mundo nos enfrentaremos a cosas inimaginables.

Frente a todo esto debemos estar cada día más unidos como familia cristiana, y dedicados más que nunca al Señor, para que cuando él venga nos encuentre haciendo su voluntad aún en medio de las incongruencias de este mundo. Las familias cristianas tenemos una gran deber para con Dios, y es criar a nuestros hijos en el temor del Señor por encima de las amenazas de desintegración familiar que está latente en este mundo.

Leandro González

Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 22 de agosto de 2010.

domingo, 15 de agosto de 2010

EL CONCEPTO BIBLICO DEL MATRIMONIO

Mateo 19:4-6

¨El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre¨ (Mateo 19:4-6).

Digamos algunas palabras introductorias que nos pueden allanar el camino respecto del tema de hoy. Es importante que entendamos que el hombre es un ser sexual, fue hecho para vivir la sexualidad. La sexualidad, en aquellos que no tienen el don de la continencia, como dice el apóstol Pablo, es algo necesario, y se debe catalogar como un crimen el impedir a un hombre o a una mujer la satisfacción de una necesidad establecida por Dios. Pero esta actividad tan necesaria para el hombre se debe llevar a cabo siempre dentro del matrimonio.

El matrimonio es necesario dentro de lo que Dios ha establecido. Lamentablemente el hombre piensa que puede vivir de acuerdo a sus propias ideas y ha descartado el santo matrimonio, para vivir en unión libre, algo aborrecido por el Señor. Esta forma inmoral de vivir ha traído como consecuencia grandes desastres en la conformación de la familia y la sociedad. Este desprecio por las leyes de Dios es lo que ha ayudado a que existan tantos hogares disfuncionales. Esto implica que hay uniones entre personas que no se puede catalogar como familia.

Al considerar el tema del matrimonio, no podemos dejar de mencionar el famoso celibato dentro de la iglesia católica, el cual obliga a los que pertenecen al clero a no casarse. Aunque esta práctica pudiera tener además un interés administrativo y económico departe de la jerarquía de la Iglesia Católica, lo cierto es que su origen, muy antiguo por cierto, se halla en las ideas ascéticas que fueron introducidas en la iglesia como doctrina herética, y que consideraba todo lo físico como pecaminoso. La verdad es que dicho celibato obligatorio, ha sido generado por considerar de alguna manera el placer sexual como algo pecaminoso, aún dentro del matrimonio. Por causa de este celibato obligatorio, la iglesia católica se ha visto envuelta en bochornosos escándalos de pederastia y de relaciones ilícitas por parte de sus sacerdotes.

No obstante a esto, dentro de la iglesia católica, existe un movimiento que procura la abolición de esta restricción que atenta contra el legítimo derecho de la sexualidad. El famoso caso del padre Alberto Cutié, el cual ha colgado los hábitos para unirse en matrimonio, es una acción que demuestra la desesperación existente en esos hombres y mujeres que son obligados a renunciar al matrimonio.

Otra idea importante con relación al matrimonio es que, en el contexto bíblico neotestamentario no cuadra de ninguna forma el divorcio, pues Dios ha establecido el matrimonio como una institución llamada a ser estable dentro de la sociedad, las palabras del Señor Jesús corroboran lo que decimos: ¨El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre¨ (Mateo 19:4-6).

Sin embargo, y aunque la indisolubilidad del matrimonio es el ideal de Dios, la verdad es que hasta el propio Jesucristo recomendaría el divorcio en un matrimonio donde exista violencia y la amenaza de una tragedia entre los ¨cónyuges¨. Pero si analizamos cada caso de los que son parte de la estadística mundial de violencia intrafamiliar, la estructura de estos supuestos hogares no obedece a lo que es una verdadera familia, no existe allí nada parecido a los que es un auténtico matrimonio.

Es mucho lo que hay que decir acerca de este tema. Así que, siendo el tema del matrimonio tan extenso, nos limitaremos solamente a las siguientes tres consideraciones que nos parecen de gran importancia:

1.- El Matrimonio Es Necesario Para Vivir la Sexualidad.

Los impulsos sexuales son algo natural en el ser humano, Dios puso en nosotros ese mecanismo ideal para nuestro goce, para cumplir el propósito relacional entre un hombre y una mujer, y para cumplir el propósito de la reproducción. Pero todo el desarrollo de ese potencial vital puesto en nosotros se debe realizar dentro del matrimonio.

Porque el ser humano no es un animal, no vive por instinto, sino que vive en base a principios, por este motivo, para poder satisfacer sus deseos sexuales, Dios ha establecido el matrimonio, el cual debe llevarse a cabo entre personas que hayan llegado a un estado de madurez, tanto física como emocional, como para asumir una responsabilidad de esa índole. Esto implica que para vivir la sexualidad a plenitud y sin impurezas, en un estado de limpieza y virtud, el hombre y la mujer están llamados por Dios a santificar su unión por medio del matrimonio.

De este principio bíblico de que el matrimonio es necesario para vivir la sexualidad, se desprende una condena rotunda a las relaciones homosexuales, a la fornicación o relaciones extramaritales y a la prostitución, o el uso del sexo como objeto comercial o lujurioso (en este grupo entra también la pornografía), cosas estas que de ninguna manera son aprobadas por Dios, pues el sexo, igual que todas las cosas que Dios ha dispuesto para los seres humanos, está encuadrado dentro de la ética que él ha establecido. Cuando nos apartamos de los parámetros dispuestos por el Creador, entramos en el campo de lo ridículo, nos volvemos necios y nos hacemos reos de muerte por causa su ira.

Aparte del excelente valor moral que imprimen a todo ser humano, pero de manera muy especial a los jóvenes, la pureza sexual y un alto concepto del matrimonio, esto los libra de importantes enfermedades venéreas y de la muerte prematura; pues muchos han sido malogrados a destiempo por no hacer caso a la Palabra de Dios y por vivir sobre la base de sus pasiones y deseos, sin control alguno.

El hacer caso a lo que la Biblia nos dice respecto de cómo debe ser nuestra conducta, nos garantiza una larga y provechosa vida.

2.- El Matrimonio es Necesario Para la Procreación.

Tener hijos como resultado de una relación casual, sin ningún compromiso y sin que medie el verdadero amor es considerado en la Biblia como pecado. En este sentido podemos decir sin temor a equivocarnos que hasta el concubinato rompe con lo que es el propósito de Dios, que es el santo matrimonio. Por este motivo, toda persona que se ha convertido debe procurar arreglar su estatus matrimonial para de esta manera cumplir con las leyes de Dios y las leyes de los hombres. Como hemos dicho ya, por la etimología de la palabra ¨matrimonio¨, este acto garantiza derechos a la mujer, como esposa y como madre. Entonces, la primera que debe exigir a su pareja respeto, es la mujer, y el hombre debe respetar por sí mismo a la mujer que ama y le ha dado hijos.

Existe una gran preocupación en ciertos círculos científicos por lo que pasaría en el mundo si se desatara una epidemia de infertilidad que daría al traste con la existencia de los humanos sobre el planeta. Por este motivo se han hecho películas como ¨Children of men¨ (Hijos de los hombres). En este film el protagonista busca proteger a una mujer joven de raza negra que es la única en todo el mundo que ha podido ser fertilizada y se hace imprescindible proteger su embarazo. Aunque en esta película no se ve preocupación alguna por la ética, sino que la única preocupación es salvar al bebé que nacerá, considerado la única esperanza de la humanidad, nos podemos dar cuenta en ella cuán importante es la unión entre un hombre y una mujer, pues son los únicos que pueden reproducir la especie. ¿Qué pasará en el mundo cuando el planeta sea invadido por otra epidemia que amenaza, la de los homosexuales?

Podemos darnos cuenta que la relación entre un hombre y una mujer es lo único que garantiza la perpetuidad de la especie, y si se hace por los medios correctos, criando hijos dentro del matrimonio y en un ambiente adecuado, esto salvará al mundo no sólo de la extinción de la especie, sino de la existencia de un mundo sin valores.

3.- El Matrimonio es Necesario Para Vivir Dentro del Orden.

Los creyentes estamos llamados a vivir en orden no en desorden, pues debemos ser ejemplo a los demás de lo que debe ser una vida digna y respetuosa.

Para ayudar a detener el avance de las uniones libres, en nuestra iglesia adoptamos el criterio de que si una persona que se ha convertido no es casada, hacemos todo lo posible para que se case. No queremos que una persona que va a formar parte de la iglesia esté viviendo desordenadamente. Hasta ahora no hemos tenido problemas para lograr que esto se lleve a cabo, pues ambos contrayentes siempre han estado de acuerdo. En el caso de que uno de los dos no sea creyente, nos acogemos a lo que enseña la Biblia en 1 Corintios 7: 12-14: ¨Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos¨.

Los novios cristianos deben cuidarse y evitar el tener relaciones sexuales extramaritales, pues esto no es honroso y conllevará una serie de anomalías que se arrastrarán durante el matrimonio, como sentimientos de culpa, por ejemplo, que de alguna manera marchitará su relación tarde o temprano. Por este motivo, hay ciertas restricciones que los novios cristianos se deben imponer a ellos mismos, como son, evitar las caricias en los lugares de su cuerpo que pueden llegar a ser incontrolables, evitar los lugares donde puedan estar absolutamente solos, y sobre todo entender que ser novios no implica ser esposos, que hay cosas de la intimidad que son exclusivas para cuando se casen. Esto dará mayor sentido a su noviazgo y les preparará para un pronto y feliz matrimonio.

En la Biblia tenemos el ejemplo de noviazgo de José y María, ellos habían permanecido castos hasta el matrimonio. A pesar de que María estaba deposada o comprometida con José, es evidente que ellos habían tenido control de su sexualidad hasta que se casaron y hasta que Jesús naciera: ¨ Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS¨ (Mateo 1:25).

Honremos a Dios en nuestros matrimonios y traspasemos estos principios esenciales de la fe cristiana a nuestras generaciones, para la gloria de Dios y para nuestra propia felicidad.

Leandro González



Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 15 de agosto de 2010.

LA FAMILIA

Génesis 2: 21-24


“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”

Cuando hablamos de la familia, y lo hacemos naturalmente desde el punto de vista bíblico, porque creemos que es el correcto, por ser la Biblia la Palabra de Dios, tenemos necesariamente que hablar del matrimonio. Y al hablar del matrimonio, es necesario hoy más que nunca, definir con exactitud este concepto. El hombre ha querido redefinir la idea de la familia, y darle un viraje malintencionado y perverso a lo que ha sido siempre un propósito santo en el corazón de Dios.

El matrimonio ha sido concebido por Dios como la unión de un hombre y una mujer, o sea, una relación heterosexual: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Para mí es suficiente lo que dice la Biblia en este versículo para entender que cualquiera otra cosa contraria a ésta, es pecado. Pero es que la idea de “matrimonio” entre personas de un mismo sexo es por antonomasia impropia, descabellada, pero sobre todo, nacida de una mente totalmente torcida y pervertida. El propio derecho romano antiguo, siendo consecuente con la idea bíblica conservadora y ortodoxa, reconoce el matrimonio como el que es realizado entre un hombre y una mujer. Porque la palabra “matrimonio” tiene su origen en el latín, ya que forma parte del derecho romano, que reconoce la cualidad de una mujer de ser madre. Así que la palabra en cuestión se deriva precisamente del latín: “matri-monium”; “matri”, que significa madre, y monium, que significa “calidad de”, en este caso, calidad de ser madre. Es similar al origen de la palabra patrimonio, que se refiere a los bienes adquiridos por herencia, mientras que matrimonio se refiere a la unión entre hombre y mujer.

Entonces la familia, por extensión, es el resultado de la unión entre un hombre y una mujer, y todos estos elementos conforman el núcleo de toda sociedad. Dios había determinado la manera como el mundo habría de ser hermosamente poblado por individuos que formaran parte de una relación de amor puro: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). En la unión pecaminosa de dos personas de un mismo sexo no se puede cumplir jamás el mandamiento bíblico de la procreación.

Insistimos que en este tiempo hay que volver a hacer énfasis en el verdadero propósito de la familia. Hoy que se legalizan los matrimonios entre personas de un mismo sexo, cuando la Biblia plantea sólo el matrimonio heterosexual, uno se escandaliza ante la desenfrenada sinrazón humana que quiere imponerse aún por encima de la propia naturaleza, pretendiendo catalogar como “familia” a una unión tan aberrante. Y el hecho de que se permita la crianza de hijos en un ambiente tan chocante, traerá como resultado una sociedad cada vez más enajenada.

Otro aspecto importante en el tema de la familia es que no está en el plan de Dios la poligamia. Dios ha establecido el matrimonio monógamo, aun cuando muchos personajes de la Biblia en el Antiguo Testamento tuvieron más de una esposa, y hasta algunos llegaran a tener un harén. Pero está claro que las consecuencias de esta conducta fueron desastrosas. Podemos decir que muchas de esas consecuencias se pueden palpar en el día de hoy, como es el conflicto árabe-israelí, el cual no es más que la extensión de un problema familiar surgido en la casa de Abraham con el caso de sus hijos Ismael e Isaac.

El apóstol Pablo en Romanos 1: 25-32 nos habla de la condición de la humanidad en estos tiempos del fin, en el que la unión entre personas de un mismo sexo sería algo común entre las gentes del mundo. Pero los cristianos nos acogemos a la Palabra de Dios, y nos oponemos enérgicamente a esta conducta impropia y condenable.

Es evidente que estamos ante la manifestación de una sociedad decadente, de un mundo que está en estado de putrefacción. ¡Cuán difícil se hará cada día que el creyente en Jesucristo viva en medio de un mundo tan torcido! ¡Qué gran compromiso tenemos los que tenemos responsabilidades familiares y ministeriales de ser ejemplo y de mantener en alto la bandera de la decencia!

Siendo un tema tan crucial y tan relevante, quisiera que veamos las siguientes tres ideas esenciales acerca de la familia:

1.- El Origen y El Fundamento de la Familia.

Nadie más que Dios es el creador de la familia. A Dios le encantó y le sigue encantando la idea de la familia. Cuando creó al hombre, Dios tenía en mente un mundo poblado de seres inteligentes y felices que vivieran en armonía dentro del hogar, una institución que él estableció el día que trajo a Adán una compañera idónea: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). La Biblia nos cuenta esta historia de amor de una forma extraordinaria: “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:21-24).

Dios tiene interés especial en la familia. El matrimonio para Dios es algo vital en sus planes para la humanidad. En este sentido Dios está pendiente de la conducta de aquellos a los cuales él ha elegido. El libro de Malaquías nos presenta la queja de Dios por el desastre en el que se había convertido la familia dentro de los hebreos. El hombre, quien en la familia judía jugaba el papel de sacerdote, la cabeza del hogar, el responsable de instruir a su familia en todo lo concerniente a lo espiritual, había deshonrado el matrimonio, entre otras cosas. Miremos en la Biblia el reclamo de Dios: “Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos. Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” (Malaquías 2: 11-16).

Por lo que vemos en Malaquías y en otros pasajes de la Biblia, y de acuerdo al propio carácter de Dios, él ha creado la familia sobre la base de la lealtad entre los cónyuges, de tal manera que la infidelidad constituye una grave amenaza contra la estabilidad y la permanencia del hogar. Este es un concepto muy defendido en el Nuevo Testamento con mucho más énfasis: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4).

Además de que la demanda del Señor para los que ahora viven en la gracia es mucho más exigente, note cuáles son las condiciones para los que han nacido de nuevo con respecto a la santidad del matrimonio: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios,Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:14-18).

Definitivamente que el estilo de vida del mundo de hoy no cuadra con lo que son los propósitos de Dios para la familia. Es por esto que la demanda del Señor para los creyentes es la siguiente: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1,2). Aquí es bueno que recalquemos lo que encontramos en Malaquías 2: 15: “Porque buscaba una descendencia para Dios”. El Señor espera de nosotros que seamos celosos guardianes de la integridad de nuestras familias y que podamos de esta manera transferir de forma efectiva nuestra fe a nuestras futuras generaciones. Dios está esperando que las familias cristianas de todos los tiempos asuman su rol en el mundo, haciendo resplandecer en la oscuridad, la luz que los diferencia de las demás familias, que desgraciadamente van en decadencia.

2.- La Primera Familia.

Dios celebró el primer matrimonio que se conoce, el de Adán y Eva. Esta primera familia tenía una estructura perfecta: Comenzó con la unión de un hombre y una mujer que eran temerosos de Dios. Se puede decir que Adán y Eva tenían un matrimonio feliz. El matrimonio constituía para ellos algo que llenaba sus expectativas. Esto lo podemos ver en la respuesta de Adán, cuando Dios le trae una compañera: “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada” (Génesis 2:23). Además lo vemos en la declaración de Génesis 2:25 donde la pureza del amor era la regla: “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban”.

Para desgracia del mundo, el descuido de las cosas espirituales en la familia ha sido generadora de las más devastadoras consecuencias en la sociedad. Los problemas en la familia comenzaron el día que Adán y Eva pecaron, cuando probaron vivir según sus propios patrones, ignorando los principios establecidos por el Creador; cuando permitieron que un intruso permeara de malicia su círculo familiar.

Aunque Adán y Eva trataron de enrumbar a su familia por los caminos del Señor, cosa que se demuestra en el estilo y calidad de vida de Abel, la fatalidad afectó el centro mismo de su familia el día que el justo Abel fue malogrado por Caín, su hermano impío. Cuando se le abre la puerta a Satanás en la familia, las consecuencias nefastas no se harán esperar.

Pero a pesar de todo este episodio tan triste y afrentoso, Dios salvaría a esta familia, le restituiría la felicidad por medio de una nueva generación de creyentes que se levantaría en el mundo con el nacimiento de Set: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (Génesis 4: 25,26).

Aunque la generación de Caín se desarrolló en un ambiente ateo y materialista, llenando de ignominia la familia y descendencia de Adán, Dios estaba obrando en los otros hijos de este primer matrimonio de la humanidad, con el propósito de salvar la institución de la familia como un santuario de fe, esperanza y amor; una muestra de su presencia en el mundo, a pesar de la maldad que crecía más y más en aquellos días.

3.- Nuestra Familia Hoy.

Los conceptos bíblicos que definen la familia son los mismos hoy, pues Dios no cambia, su parecer con respecto a la santidad de la familia es siempre el mismo. Nadie puede definir la familia de manera correcta y justa dejando de lado el criterio de Dios manifestado en la Biblia. El hombre, sin la revelación bíblica, estaría totalmente huérfano de la verdad con respecto al verdadero sentido y propósito de la familia. Los sicólogos con toda su ciencia, no podrán jamás tener éxito en su afán de desacreditar los estándares de Dios para la familia, pues él que nos creó sabe como es la mejor y más correcta forma de funcionar.

Si la familia está lejos de Dios, entonces la sociedad estará lejos de Dios, porque la sociedad no puede ser mejor que las familias que la componen. La descomposición que se advierte hoy en el mundo es el resultado de los defectos dentro de la familia, pues la sociedad es un reflejo de las familias que la componen. Los individuos políticos que nos gobiernan pertenecen a una familia, fueron criados en el seno de un hogar, así que sus actitudes serán el reflejo del tipo de crianza que tuvieron, y en su accionar podremos medir el tipo de familia del que descienden y los traumas que arrastran.

Nuestra familia hoy corre los mismos riesgos que la primera familia. Los enemigos de la familia son los mismos. Estamos expuestos a las mismas fuerzas oscuras que buscan dañar lo que Dios ha hecho bien. Es por esto que la familia cristiana debe, con urgencia, rescatar el altar familiar, para inculcar en las nuevas generaciones el temor de Dios, lo cual garantizará familias santificadas y consagradas para la gloria de Dios. De esta manera podremos logra el propósito de Dios de tener una descendencia para Dios, hijos e hijas que estén comprometidos con el Señor, familias que vivan bajo el señorío de Cristo: “Porque buscaba una descendencia para Dios” (Malaquías 2:15).

Leandro González


Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 8 de agosto de 2010.