lunes, 7 de junio de 2010

LA LIBERTAD RELIGIOSA

Hechos 4:20

¨Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨.

Una de las razones porqué Adán y Eva pecaron es porque tenían libertad de conciencia. Cuando Dios hizo al hombre, la Biblia nos dice que lo hizo ¨a su imagen y semejanza¨: ¨Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó¨ (Génesis 1:27). Entre otras cosas esto quiere decir que el hombre fue hecho con la capacidad de pensar, y también significa que el hombre tenía la capacidad de discernir, de tomar sus propias decisiones. Dios no hizo un autómata o robot programado para que respondiera automáticamente sólo a sus decisiones. Aunque Dios le dijo al hombre lo que era bueno y lo que era malo, y le dio instrucciones acerca de la conducta que debía tener, pero lo dejó en libertad de decidir qué acciones tomar. Si el hombre no hubiera tenido esta libertad, es seguro que no hubiera podido pecar.

Dios hizo al hombre así, porque él no desea tener criaturas que sean fieles a él por imposición, sino criaturas que deseen ser fieles a él porque conscientemente le aman y desean serles obedientes, que se sienten bien siendo hijos de El. Dios hizo al hombre así, porque quería crear un ser con dignidad propia, un ser responsable, capaz de responder por sus acciones. Es por esta capacidad que Dios nombra al hombre como mayordomo del planeta que puso a sus pies: ¨Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar¨ (Salmos 8:6-8).

El hombre también es consciente de las consecuencias de sus malos actos. El hombre actúa sabiendo lo que le espera como resultado de sus actos, y esto es algo que Dios le ha manifestado. Dios ha puesto en el hombre una conciencia moral que le dice lo que es bueno y lo que es malo. Así que, en lo más profundo de su ser, el hombre sabe cuándo está haciendo algo que es malo y cuándo está haciendo algo que es bueno. Sólo los seres humanos podemos ser sujetos a los que se les puede demandar una conducta moral, cosa que no podemos demandar de los animales o de los vegetales, por ejemplo. Todo esto nos habla de la gran diferencia que existe entre un ser humano y un animal.

Es por este motivo que creemos en la prerrogativa humana de la libertad religiosa. Y es también por esto que condenamos el hecho de que el gobierno dominicano tenga un acuerdo con el Estado Vaticano para imponer la religión católica romana como la religión del Estado. El Estado como entidad debe ser neutral en asuntos de conciencia religiosa, pues el Estado está compuesto por individuos e instituciones de diferentes credos religiosos e ideas filosóficas. El Estado deja de ser democrático cuando determina una religión o una filosofía a seguir. Esta cuestión es una herencia de nuestro patricio Juan Pablo Duarte que no compartimos, aunque lo hizo de buena fe, porque pensaba que era lo mejor para la nación, pero al hacerlo actuó de forma paternalista. Este es el texto extraído del Ideario de Duarte, el cual transcribimos aquí para su conocimiento: ¨La religión predominante en el Estado deberá ser siempre la Católica, Apostólica, sin perjuicio de la libertad de conciencia y tolerancia de cultos y de sociedades no contraídas a la moral pública y caridad evangélica¨ (Ideario de Juan Pablo Duarte). En una sociedad organizada no se puede imponer a individuos adultos las decisiones que tienen que ver con su conciencia religiosa; ya que esto no es función del Estado, sino que es un privilegio único de cada individuo en particular. Basta con hacer constar en la constitución que toda persona tiene derecho de profesar la religión que desee, siempre y cuando no lesione la moral y las buenas costumbres. El Estado no debe inmiscuirse en asuntos de creencia de los ciudadanos y mucho menos debe favorecer a ninguna religión en particular, porque esto siempre irá en detrimento de las demás religiones.

El ser humano es religioso por naturaleza, como ha dicho alguien: ¨Sin religión, lo mismo que sin corazón, el hombre no puede vivir¨ Por lo tanto es inmoral que el ser humano sea condenado a la obligación de someterse a una religión impuesta. Aún los ateos tienen su propia religión que debe ser respetada, su religión es no creer en Dios, la incredulidad, y la profesan con mucha vehemencia. Aunque el ateo lo vea de otra manera, la verdad es que su ateismo es su religión, cuya doctrina es la negación de Dios. Allá los ateos con su creencia, siempre y cuando no impidan a los demás tener su propia fe. Los cristianos tenemos que estar de acuerdo con el pluralismo ideológico, también nosotros somos parte de ese conjunto de pensamientos y creencias. Aún cuando sabemos que la verdad está en la Biblia, los cristianos somos consciente de que no podemos imponerla a ninguna persona o cultura; pero tampoco podemos permitir que ninguna persona nos diga qué creer y como adorar a Dios.

Basados en esta preocupación de la libertad religiosa, me permito plantear los siguientes tres postulados:

1.- Toda Persona Tiene Derecho de Creer lo que Quiera.

Vivimos en un mundo pluralista. Es contraproducente que a estas alturas haya quien pretenda imponer sus ideas, pero sucede con mucha frecuencia. Aun muchos que defienden la filosofía del relativismo con respecto a la verdad, y que están en contra de la contundencia de la verdad bíblica, procuran a toda costa impedir la difusión de la idea de la verdad absoluta. Su prédica relativista comulga muy bien con las ideas materialistas y la concepción de la existencia desde una perspectiva atea, y plantean la teoría de la evolución como un hecho científico, sabiendo que es algo que no ha podido ser probado. Además, se niegan a aceptar que se enseñe en las escuelas y universidades el relato bíblico de la creación, pero no tienen problemas que se enseñe la evolución. Son relativista para lo que les conviene, pero en el fondo son extremistas que tienen la maligna intención de imponer su criterio evolucionista por encima de la razón.

La Declaración de los derechos humanos garantiza la libertad de culto. Nadie tiene derecho sobre lo que otra persona debe creer. Como hemos comentado en otra ocasión, ni aún Dios priva al hombre de esa prerrogativa que es parte de su dignidad como persona humana.

Por causa de este derecho de la libertad de culto, inherente al ser humano en la sociedad, un derecho que faculta a todo individuo como un ente pensante, la historia registra grandes enfrentamientos, provocados por extraordinarios cismas religiosos, como la Reforma Protestante, que se han suscitado, y que han dado origen a beneficiosos cambios para el crecimiento de la conciencia de los individuos y para el desarrollo de las civilizaciones.

Por causa del derecho a pensar libremente existe el denominacionalismo, que permite que cada uno elija de cual lado de una religión particular desea estar, y cuál estilo o forma de adorar prefiere para expresar su fe. Esto naturalmente plantea el riesgo del sectarismo y de la distorsión de la verdad, pero este riesgo es preferible al hermetismo y al absolutismo de una religión única, que coarte el derecho de la libre expresión y difusión del pensamiento. Es hasta científico abrirse a la libertad del debate de las ideas, porque esto puede dar como resultado la madurez y la firmeza de lo que se cree. Como seres humanos libres, siempre surgirán desacuerdos que deben ser planteados y analizados a la luz de una discusión abierta y responsable.

No se debe temer a los debates, pues la verdad siempre saldrá a la luz. Siempre habrá quienes querrán estar del lado del error, y aún ellos tienen derecho de plantear sus puntos de vista y defender su cosmovisión. En un debate se desnuda el error y se reafirma la verdad. Los cristianos sabemos lo que creemos y debemos estar tranquilos y seguros con ello, y no podemos permitir que nadie nos prive de nuestro derecho de creer a la verdad de la Biblia.

2.- Toda Persona Tiene Derecho a Difundir y Enseñar lo que Cree.

El derecho de difundir y enseñar lo que se cree debe ejercerse dentro de un clima de respeto, y observando siempre una conducta que no sea lesiva a la sociedad en general, ni a la dignidad de las demás personas. Debe ser un ejercicio que no violente los derechos de los demás, ni atente contra el buen comportamiento. El derecho que uno tenga a creer, difundir y enseñar lo que cree no debe entorpecer la paz ciudadana, ni dañar de alguna forma la integridad física o moral de los individuos. Pero tampoco se debe esgrimir argumento improcedente como excusa para impedir que alguien exprese lo que cree o tenga derecho a proclamar sus creencias con toda libertad.

Este derecho de difundir y enseñar lo que se cree, no plantea el uso de la fuerza y la coerción para obligar a individuos y a sociedades o culturas a aceptar una religión. El Islamismo plantea lo que ellos llaman la Yijad o guerra santa para imponer su religión a los ¨infieles¨ como ellos llaman a los que no son musulmanes como ellos. Los católicos también han empleado este método en el pasado para imponer su religión, recordemos Las Cruzadas. Los españoles, en su expansión colonialista en las Américas, impusieron la cruz por medio de la espada a los aborígenes, cometiendo genocidio contra los que se negaron a someterse a la nueva religión. En este afán por obligar a los hombres a aceptar la fe, se han llevado a cabo las más abusivas campañas, y se han planteado los más descabellados procedimientos, que son contrarios totalmente al espíritu de amor de nuestro Señor Jesucristo. Agustín de Hipona, el famoso San Agustín, por ejemplo, llegó a decir: ¨ que si los herejes, los cismáticos (y por el contexto también miembros de otras religiones, judíos o paganos) no quieren comprender las bellezas y verdades del cristianismo, habrá que decidirse a hacerles la guerra¨ (en la Réplica a Gaudencio. -Tomado de Wikipedia).

Jamás podemos estar de acuerdo con imponer una religión a ninguna persona, aunque esa religión sea la nuestra. Con la excusa de convertir a los habitantes originarios de nuestra isla La Española, los colonialistas dieron un trato inhumano a los indígenas nativos, crueldades que concitaron la aguerrida ofensiva de frailes tan valientes como Fray Antón de Montesinos. Es muy famoso su Sermón de Adviento de 1511, en el que denuncia con firmeza la maldad de los oficiales españoles: ¨Para os los dar a conocer (los pecados contra los indios) me he subido aquí, yo soy voz de Cristo en el desierto de esta isla y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos la oigáis; la cual será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y más espantable y peligrosa que jamás pensasteis oír... Esta voz dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertos y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y Criador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y los domingos? Estos, ¿no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tan profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado en que estáis, no os podéis más salvar, que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo. Ego vox clamantis in deserto¨ (Fragmento del Sermón en Defensa de los Indios en Dominicos.org - Tomado de Wikipedia).

Nuestro Señor Jesucristo nos dio la orden de hacer discípulos en todas las naciones, y nos dijo cuál era el método, no es con la espada, sino con la predicación del evangelio del amor: ¨No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos¨ (Zacarías 4:6).

3.- Toda Persona Tiene Derecho a Defenderse de Cualquier Fuerza Que Atente Contra su Libertad de Creencia.

El primero que está en contra de toda fuerza opresora que impida la libertad de conciencia, es Dios. Dios es el defensor de los que son reprimidos en el mundo por causa de sus creencias, a los que se les coarta su derecho a privilegios esenciales. Los cristianos debemos oponernos a cualquier tipo de represión contra alguna persona o grupo por causa de su creencia, pues hemos sido perseguidos a lo largo de toda la historia por creer en Jesucristo.

Los cristianos no podemos detener la expansión del evangelio en el mundo por temor a la represión que se haga en contra de nuestra fe, ya sea por parte de algún gobierno o departe de alguna religión. Desde el principio los creyentes en Jesucristo han tenido que batallar fieramente por el derecho de difundir y enseñar el evangelio de Jesucristo. El apóstol Pablo nos dice como tuvo que lidiar contra grandes obstáculos para llevar el evangelio al mundo: ¨Si como hombre batallé en Efeso contra fieras¨ (I Corintios 15:32).

El propio apóstol Pablo nos da una descripción de cómo el cristiano debe vestirse de toda la armadura de Dios para lidiar en la guerra espiritual contra las huestes espirituales de maldad que se oponen al avance del evangelio en el mundo: ¨Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar¨ (Efesios 6:12-20).

Satanás es quien ha estado detrás de todo intento por acallar la voz de la verdad y privar así al hombre de conocer a Jesucristo y ser salvo. El anticristo desatará una persecución final contra los creyentes para impedir que ejerzan su fe con libertad, pero Dios enviará su ayuda desde lo alto para proteger a los suyos en esta grande hora de prueba.

Leandro González.
Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 6 de junio de 2010.


LO QUE UN JOVEN PUEDE LLEGAR A SER

Génesis 39: 23b

¨Porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba¨.

Hoy mi mensaje es para los jóvenes. Creo que es necesario que dediquemos más tiempo a la juventud y que más personas que tienen el llamado de Dios para trabajar con ellos asuman su responsabilidad. La sociedad se está cayendo a pedazos y hay muchos jóvenes que están desperdiciando sus vidas aún dentro de las iglesias.

Estoy asombrado que la mayoría de las personas que pueblan nuestras cárceles acusados de diversos delitos, y especialmente relacionados con drogas, son jóvenes. Muchos de ellos no llegan a los veinte años. Una gran cantidad de atracos y asesinatos son cometidos por adolescentes. La iglesia puede salvar a muchos muchachos que están en esta condición y hacer que baje esta estadística de muerte y destrucción.

Todos sabemos que hay un gran mal que afecta al mundo entero, y es el narcotráfico. Muchos centros de atención a personas con problemas de drogas están repletos de niños con problemas de adicción, y muchos crímenes son cometidos bajo los efectos de narcóticos.

Este es un problema que tiene su origen en la familia, estas son cosas que se aprenden en casa. Hay muchas de esas vidas que lamentablemente no se vislumbra una solución para ellos. Alguno podrá ser alcanzado con la gracia de Dios como pasó con el ladrón de la cruz en el último momento de su vida. Es posible que algunos logren ser restaurados y reinsertados en la sociedad con los programas de rehabilitación que existen por parte del Estado. Pero el problema es mucho más complejo, pues vivimos en una sociedad donde las instituciones llamadas a combatir el crimen y la delincuencia, han dado indicios de complicidad con los males que están llamados a combatir, y siendo así, la lucha contra la criminalidad se vuelve infructuosa.

Es por todo esto que debemos trabajar con tesón para salvar a los que todavía no han sido contaminados. Debemos luchar por formar una nueva generación de hombres y mujeres con un carácter firme contra el mal. Y esos hombres y mujeres que la sociedad y el mundo necesitan tienen que salir de las iglesias, de familias verdaderamente cristianas. Es posible que algunos que están empezando ahora a dar malos pasos puedan ser corregidos antes de que se pierdan definitivamente.

A los jóvenes que están aquí les digo que llegó el momento de que comiencen a verse como Dios los ve. Dios tiene un plan y un propósito especial en tu vida, así que estás a tiempo para comenzar de nuevo. Es por esto que esta noche te invito a ver lo que un joven puede llegar a ser, y quiero que lo veamos a la luz de la vida de José.

1.- Un Joven Puede Llegar a Ser El Mejor Hijo Que Unos Padres Puedan Tener.

El día que José nació en el hogar de sus padres, Jacob y Raquel, ella dijo: ¨Dios ha quitado mi afrenta¨ (Génesis 30:23). Esta mujer estaba angustiada porque no podía tener hijos, y Dios le concedió la dicha de ser madre, y esto trajo sosiego y paz a su corazón.

Cuando tú naciste trajiste dicha al seno de tu hogar, no naciste para ser una afrenta, naciste para ser el orgullo de la familia, y tus padres siguen esperando que siga siendo así. Cuando eras un bebé, tu madre te tomó en sus brazos y te cuidó, te amamantó. Y tanto para ella como para tu padre, has sido siempre una gran esperanza. Ellos han puesto en ti todo el empeño del que han sido capaces; se puede decir que han apostado a ti, por lo tanto tú no debes defraudarles, debes ser el hijo o la hija que ellos desean que tú seas.

Tus padres esperan de ti respeto, que seas una persona decente, que tomes en cuenta las instrucciones que desde niño has recibido, que seas un joven creyente como se te ha enseñado desde pequeño, como dice la Biblia que fue instruido Timoteo: ¨Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús¨ (2 Timoteo 3:14,15). Tus padres esperan de ti que sigas sus pasos en los caminos del Señor. No importa cuál sea la carrera que elijas, tus padres esperan de ti que estés involucrado en algún ministerio dentro de tu iglesia, quieren verte ocupado en las cosas del Señor.

José fue un hijo ejemplar, era el orgullo de su padre. Tú puedes ser el orgullo de tus padres; cada hijo puede llegar a serlo con su forma especial de ser cuando cumple su rol y sabe ganarse el cariño de sus padres, porque cada hijo de alguna manera es especial para sus padres. Pero los hijos deben tener buen comportamiento, para así ganarse el aprecio y alabanza de sus padres. José era muy querido de su padre por muchas razones. ¿Cuáles son las razones porqué piensas que puedes ser muy querido y amado por tus padres? ¿Crees que tu forma de ser y de comportarte te hacen merecedor del cariño y aprecio de tus padres? ¿O piensas que hay ciertas actitudes en ti que justifican que tus padres no se sientan tan contentos contigo? En todo caso, quien tiene el deber de agradar a sus padres, eres tú.

Cada hijo debe procurar ser el mejor hijo que unos padres puedan tener. No basta con la alegría que tú diste al nacer, al paso de los años es necesario que justifiques tu existencia en este mundo y tu pertenencia a una familia. Si haces lo bueno, serás alabado, pero si haces lo malo, recibirás la retribución debida. Debes ocuparte en dar la mayor satisfacción a tus padres.

2.- Un Joven Puede Llegar a Ser El Mejor Hermano Que Se Puede Tener.

José era parte de una familia sui generis, o sea, muy especial. El formaba parte de lo que después se convertiría en el pueblo de Israel. Por ese motivo y por otros muchos, aquella era una familia muy especial. El padre de José, Jacob, había procreado sus hijos con muchas mujeres: con sus dos esposas que eran hermanas, y con las siervas o esclavas de éstas. Pero, aunque todos esos muchachos fueron criados juntos, nació entre ellos una rivalidad con la que el padre tendría que lidiar toda su vida. Esta era una consecuencia del estilo de vida que este hombre eligió según su costumbre ancestral, pero que Dios no aprobaba.

Nosotros sabemos que lo que Dios aprueba es que un hombre se case con una sola mujer y así formen una familia. El propio Señor Jesucristo lo reafirma en el Nuevo Testamento: ¨pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno¨ (Marcos 10:6-8). Lo que se hace fuera de esto es siempre contrario a lo que Dios ha establecido, y provocará conflictos tan serios como el que se provocó cuando Abraham, en su intento de ayudar a Dios, tuvo un hijo con la sierva de su esposa Sara. Este hecho ha traído tan graves consecuencias que perdura hasta el día de hoy: el conflicto árabe-israelí.

Había siempre disputas entre los hermanos de José por causa del amor especial que Jacob sentía por José. José, por su juventud y bondad, resultaba un ser ingenuo. El le contaba cosas a sus hermanos de las revelaciones de Dios que lo mostraban a él como el principal entre su familia, lo que acentuaba el desprecio que sentían contra él. Todo esto provocaba celos y odio contra su hermano, a tal punto que los llevó a pensar en cometer fratricidio, el cual fue evitado por uno de los hermanos. En cambio, decidieron a juicio de ellos, un mal menor: venderlo como esclavo. Así lo hicieron, y al padre lo engañaron diciéndole que una fiera había devorado a José.

José era un joven de apenas diecisiete años cuando sus hermanos cometieron esta crueldad contra él: ¨Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos¨ (Génesis 37:2).



Lo vendieron a unos mercaderes por veinte piezas de plata: ¨Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto¨(Génesis 37:28). Por esto y por muchas similitudes de la vida de José con la de Jesús, se ha llegado a identificar a éste como un tipo de Cristo. Jesús fue vendido por uno de los doce por treinta piezas de plata: ¨y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata¨ (Mateo 26:15).

Los mercaderes que compraron a José lo vendieron a un oficial del faraón de Egipto, llamado Potifar, el cual vio cualidades especiales en José, y por este motivo lo colocó en la administración de su casa, lo hizo el hombre de su absoluta confianza. Noten ustedes como la Biblia nos dice que a pesar de toda la maldad que sus hermanos hicieron contra él, Dios estaba con él; y esto era tan evidente, que hasta los impíos se daban cuenta de ello: ¨Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano¨ (Génesis 39:3).

Pero Satanás se había ensañado contra José. De igual forma, Satanás se ensañará contigo siempre que hagas lo correcto, pero tú sigue adelante confiando sólo en Dios. La esposa de Potifar se ilusionó de tal forma con José que lo asediaba constantemente para que éste satisficiera sus deseos pasionales. Pero José se mantuvo firme en sus convicciones. Al verse rechazada, ella lo calumnió de tal manera, que fue a parar a la cárcel. Pero aún en la cárcel Dios seguía estando con él: ¨Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel¨ (Génesis 39:21). Si tú eres fiel a Dios, Dios siempre estará contigo en toda circunstancia. Vemos como José aún en la cárcel se ganó la confianza del carcelero, el cual lo puso al cuidado de todos los presos: ¨Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía¨ (Génesis 39:22).

La historia de esta infamia cometida por unos hermanos contra otro, termina de una manera espectacular. Como nos dice la Biblia, sus hermanos quisieron hacerle un daño, y se puede decir que se lo hicieron sin lugar a dudas, porque lo separaron de su padre y de su hermano Benjamín por largos años; pero Dios transformó todo esto en bendición, tal y como ocurre siempre con los hijos de Dios: ¨Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados¨ (Romanos 8:28).

Andando el tiempo José llegó a ser el gobernador de todo Egipto. Fue de victoria en victoria en medio de todas las calamidades que le acontecieron. ¿A quién no le gustaría tener un hermano que llegara a ser presidente o por lo menos ministro del gobierno? Los hermanos de José no pensaron que volverían a verlo, y mucho menos que José llegaría a ser el personaje tan importante que llegó a ser en la nación más poderosa de la tierra. Después del faraón, José era el hombre más importante de todo Egipto.

La grandeza de José estaba en que a pesar de todo el mal que sus hermanos le hicieron, él tuvo un corazón perdonador para con ellos. ¿A quién no le gustaría tener un hermano con un corazón como el de José? Sus hermanos se llenaron de terror al darse cuenta después de muchos años, que su hermano, al que ellos habían vendido, era ahora el ministro de haciendas de Egipto. Ahora sabían que sus vidas no valían nada. Pero se equivocaron al juzgar a su hermano según la propia condición de ellos. José no era la clase de persona que guarda rencor. José dio la más noble respuesta que se puede dar a personas que han cometido un gran daño: ¨Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón¨ (Génesis 50: 19-21).

José era una persona con un alto concepto de la familia. Además, él estaba comprometido con Dios, y sabía que Dios lo había elegido no para que destruyera a su familia, sino para salvarla. ¡Cuánto tiene que aprender esta sociedad torcida de este personaje! ¡Cuánto tenemos todos que aprender de José de lo sagrado de la familia! Así que tú como José debes procurar ser el mejor hermano que se pueda tener. Debes comportarte a la altura de un hijo de Dios, no rebajarte al nivel de los hijos de Satanás. ¡Cuán agradecidos se deben sentir los judíos de José! El fue un instrumento escogido por Dios para preservar a la nación hebrea. ¿Piensas que has hecho algo por lo que tus hermanos se deban sentir orgullosos de ti?

3.- Un Joven Puede Llegar a Ser El Mejor Ejemplo Que la Sociedad Pueda Exhibir.

José era una persona visionaria, tenía un don especial. Cada persona ha recibido de Dios, al ser procreado, dones naturales; y cuando ha nacido de nuevo, cuando se ha convertido, ha recibido de Dios, por lo menos un don espiritual. José tenía ambas categorías de dones: tenía habilidades como administrador y tenía el don de ver el futuro, de ser un profeta, un hombre visionario. ¿Cuál es la diferencia entre José y muchos otros jóvenes en el día de hoy? Que José usaba sus dones, los que Dios le había dado, y estaba feliz y realizado con ellos. Si usas los dones y talentos que Dios te ha dado y los perfeccionas con el estudio, la dedicación y la consagración, de seguro que lograrás resultados similares a los de José, y serás de gran estima entre tus allegados. Tu reputación correrá como río y tus servicios serán demandados. Pero tienes que ponerle atención a lo que sabes hacer y preocuparte por hacerlo cada vez mejor.

Pero hay un aspecto en la vida de José que lo hace muy especial, y es su integridad. La honradez, la honestidad y la castidad son cualidades que definen a José a toda prueba, cualidades que hoy en día son menospreciadas, incluso por muchos jóvenes que se dicen ser cristianos. José tuvo dominio propio frente a las múltiples tentaciones que se le presentaron en la vida. José sabía como debe comportarse un hombre de Dios. Sabía que la vida no se debe regir por sentimientos, sino por principios. José era un individuo de principios bíblicos.

Los jóvenes cristianos saben como deben conducirse en la sociedad para alcanzar el favor de Dios, antes que el favor de los hombres. El joven cristiano no debe vivir bajo el parámetro de la sociedad, sino bajo el parámetro de Jesucristo, nuestro modelo a seguir. José hubiera podido hacer muchas cosas malas para alcanzar posiciones en la sociedad de Egipto, pero cuáles hubieran sido las consecuencias: Habría perdido el favor de Dios y no hubiera estado en las páginas de la Biblia como un gran héroe de la fe. José pagó el precio de ser fiel a Dios, y fue premiado por Dios por su fidelidad.

Esta sociedad precisa de hombres y mujeres que cambien la triste realidad moral y espiritual que vivimos. Los jóvenes cristianos son los llamados a demostrar mediante su integridad a toda prueba, que se puede cambiar esta bochornosa condición que se manifiesta en el ámbito político y social dentro de esta nación.

Nuestro país precisa de hombres y mujeres cristianos que sientan el llamado para involucrarse en una lucha contra el mal que nos arropa. Tú como joven puedes ser esa persona que esta sociedad necesita.

Leandro González
Mensaje predicado en la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios de Mao, República Dominicana, el 5 de junio de 2010.


lunes, 31 de mayo de 2010

LOS PELIGROS DEL SECULARISMO

Colosenses 3:1-3


¨Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios¨.

Hoy quisiera hablarles de los peligros del secularismo. Quiero hablarles del secularismo que procura la imposición de las ideas del hombre por encima y en sustitución de las ideas de Dios. Quiero hablarles del secularismo entendido como el esfuerzo del hombre por lograr sus propósitos, aunque esto implique hasta el hecho de perder su propia alma. Hablaremos de un estilo de vida que cree que el fin justifica los medios, de una filosofía que entiende que lo que importa y basta y sobra, es el aquí y el ahora.

En una entrevista por televisión en el programa Early Show, la periodista Jane Clayson, refiriéndose a lo ocurrido el famoso 11 de septiembre de 2001, le hace una pregunta a la hija del Dr. Billy Graham, la señora Anne Graham. La pregunta es la siguiente: ¨¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?¨. Anne Graham responde reflexionando acerca de la liviandez con que los norteamericanos se han tratado los principios cristianos que dieron origen a los Estados Unidos de América. Quisiera compartir el contenido de dicha presentación de forma íntegra por considerarla de gran valor testimonial:

- Ella dijo:¨Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años, hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras vidas. Siendo el caballero que es, Dios se ha retirado, entonces, ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé su bendición y su protección cuando le hemos exigido que nos deje solos?¨

A la luz de los sucesos recientes creemos que todo comenzó cuando Madeleine Murris O´hare se quejó de que no quería que se orara en las escuelas y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN, ella fue asesinada y hasta hace poco se descubrió su cuerpo.

Luego alguien dijo que mejor que no se leyera la Biblia en las escuelas. La Biblia dice: ¨No matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarles a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima.

Concluimos que los expertos saben lo que están diciendo…. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. El hijo del Dr. Spock se suicidó.

Luego alguien dijo que los maestros y directores de escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portaban mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocará a ningún estudiante que se portara mal, porque no queremos publicidad negativa y porque no queremos que nos demanden (Hay una diferencia entre disciplinar y golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego alguien dijo:¨Dejemos que nuestras hijas aborten si quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego, uno de los miembros del Consejo Administrativo de las Escuelas dijo: ”Ya que los muchachos y las chicas lo van a hacer, démosles condones a todos los muchachos para que puedan divertirse al máximo y no tenemos que decirles a sus padres que se los dimos en las escuelas”. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Después alguien dijo: ¨vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que es arte ¨una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo”. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Y luego, alguien más llevó más allá esa apreciación, publicando fotografías de niños desnudos, llevándolas aun más allá cuando las colocó en Internet. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. Ellos tienen derecho a su libertad de expresión.

Luego, la industria de las diversiones dijo: ¨Hagamos un show por televisión y películas que promuevan lo profano y la violencia, el sexo ilícito¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Grabemos música que estimule las violaciones, el uso de las drogas, los suicidios, los temas satánicos y las depresiones. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. Además agregamos: No es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que ¡adelante! Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Ahora nos preguntamos:

• ¿por qué nuestros niños están tan alterados, parecen no tener conciencia y no tener capacidad de distinguir entre el bien y el mal?

• ¿por qué no les preocupa tratar mal a sus compañeros de escuela?

• ¿por qué no respetan a sus padres ni a sus autoridades en la escuela?

• ¿por qué tenemos tanta juventud violenta viciosa y muchos de ellos deseando suicidarse?

• ¿por qué hay tantas familias deshechas, Adulterios, engaños, etc.? Probablemente, si lo pensamos bien y reflexionamos, encontraremos la respuesta.

Tiene mucho que ver con que ¨LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS¨. Es curioso como la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo esta en proceso de destrucción.

Es curioso ver como creemos lo que dicen los periódicos, la televisión, pero cuestionamos lo que Dios dice en su palabra, la Biblia.

Es curioso comprobar como hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio…. Pero la conversación con Dios en público se suprime en las escuelas, en los lugares de trabajo y a veces hasta en el hogar.

Es curioso ver como nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros, que lo que Dios piensa de nosotros”.

Hasta aquí las elocuentes palabras de Anne Graham, tan llenas de sabiduría que no es necesario agregar nada más. Inspirado por tan juiciosos pensamientos quiero que reflexionemos muy brevemente acerca de las siguientes consecuencias que genera el secularismo.

1.- El Secularismo Aparta al Hombre de Dios.

La palabra misma lo define, secular, algo que es contrario a lo religioso, apático a las cosas espirituales. Es por ello que considero que en la vida de un cristiano no se puede diferenciar lo espiritual de lo secular, sino que todo lo que un cristiano hace debe estar normado por los principios espirituales o éticos establecidos por el Señor. El cristiano no debe sólo ser espiritual en el templo o en sus momentos de devoción, sino que todo lo que haga en su vida cotidiana, aún las cosas más ordinarias, deben estar permeadas de la Palabra de Dios.

El estilo de vida del hombre moderno o posmoderno de la actualidad se define por un materialismo brutal que va tras el logro de fines puramente egoístas, que está viciado de un afán incontrolable de lucro. Este estilo de vida no proporciona al hombre ni tiempo ni espacio para la reflexión de las cosas intangibles, de los bienes eternos y de los valores espirituales, sino que promueve la búsqueda de las cosas puramente terrenales. Ya el Señor Jesús nos ha advertido acerca del peligro de poner el énfasis en el lugar equivocado: ¨No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan¨ (Mateo 6: 19,20).

Y el apóstol Pablo, fiel a las palabras del Señor Jesús, recalca: ¨Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios¨ (Colosenses 3:1-3).

Cuando una sociedad desdeña la religión y proclama que no existe la verdad absoluta, que cada quien tiene su verdad, que la verdad es algo relativo, está diciendo que no existen patrones que definan un tipo de conducta correcta; y de esta manera, está cauterizando su conciencia para justificar cualquier tipo de acción, sólo basta que esté patentada por el hombre. Y esta glorificación de la figura humana tiene un solo propósito, descartar a Dios del escenario. Toda esa acción está proclamando un ateísmo peligroso, que más temprano que tarde, manifestará su desprecio por los ideales más nobles que han dado forma a las sociedades del mundo, tal como lo conocemos hoy.

Los cristianos tenemos el deber de seguir siendo fieles a la Palabra de Dios y de transmitir esta verdad a nuestros hijos y nietos. Esta es nuestra obligación según Dios mismo nos lo ha mandado: ¨Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas¨ (Deuteronomio 6:1-9).

2.- El Secularismo Destruye los Valores Morales.

Los valores morales están en agonía. Lo vemos cada día en los medios de comunicación. La radio y la televisión está controlada por individuos sin escrúpulos, licenciados por unas autoridades cada vez más permisivas. El decir groserías por radio y por televisión es el pan nuestro de cada día y es considerado por muchos como una gracia.

Temas como la honradez, la honestidad, la justicia, la castidad, etc. que eran valores que antes exaltaban a quienes los exhibían, hoy son motivo de burla contra quienes los practican y los promueven. La gran ambición por producir con avidez todo tipo de cosas materiales, hace que esos principios se vean como un estorbo para alcanzar el éxito en nuestra sociedad capitalista. Muchas veces se habla de estos valores como cosas importantes, pero no hay el interés de cumplirlos en quienes los enseñan, y muchos manifiestan abiertamente su desprecio por ellos, tanto en palabras como en hechos.

En los textos de las grandes universidades existen extensas cátedras que tratan acerca de la ética profesional, pero muchos ven esto como una materia más del currículo educativo, jamás como el conjunto de normas y principios morales que deben ser observados para la salud de la sociedad. Son esos mismos profesionales que han sido ¨formados¨ en esas instituciones los que luego son pillados en acciones dolosas y en actos inmorales.

La Palabra de Dios nos da un cuadro terrible acerca de la inmoralidad del mundo en los últimos días, y esto es lo que estamos viendo en el día de hoy: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita¨ (2 Timoteo 3:1-5).

3.- El Secularismo Propicia la Destrucción de Toda Una Civilización.

La autosuficiencia que el hombre busca con el secularismo lo lleva a proclamar su independencia de Dios, y es esto precisamente lo que propicia la destrucción de la sociedad y de la civilización. El hombre no puede ser libre sin ser dependiente de Dios. El ser humano como criatura no puede subsistir sin la providencia divina. Más que la negación de Dios, la intención del hombre es en última instancia la destrucción de Dios. En lo más profundo del hombre pecador subsiste la convicción de la existencia de Dios, y lo que éste busca afanosamente es la aniquilación de Dios, porque quiere reinar en su lugar. Estas son las consecuencias del germen de la mentira satánica que le fue incubado al hombre el día que el enemigo de Dios le dijo en el jardín del Edén que sería como Dios: ¨Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal¨ (Génesis 3:4,5).

Paradójicamente, mientras más avanzada es una sociedad en términos tecnológicos, más decadente será en términos morales y espirituales. Esto concuerda con nuestra percepción de que el hombre en vez de evolucionar, involuciona. Debiendo el aumento de la ciencia acercarle más a Dios, este se aleja a tal punto que se engaña a sí mismo pensando que puede bastarse solo en el universo. Es por ello que trabajosamente busca un escape al cataclismo que se avecina, incursionando para ello en el espacio, buscando un sitio donde pueda vivir cuando no halle más lugar en el planeta.

A estos intentos humanistas que descartan a Dios, y que consideran como ignorancia todo acto de buscarle y de reconciliarse con El, el apóstol Pablo les advierte: ¨Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor¨ (I Corintios 1:18-31).

Sigamos predicando a Cristo, aún en medio de todo el secularismo que arropa el mundo, porque aún hemos de salvar a alguno de la indiferencia y de la necedad.

Leandro González



Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 30 de mayo de 2010.

domingo, 23 de mayo de 2010

COMPORTAMIENTO DEL CRISTIANO EN EL ORDEN CIVIL

Hechos 4: 19, 20.


¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨.

Ya hemos dicho que el cristiano es ciudadano de dos mundos. Esta condición le hace un ser especial. Al mismo tiempo que debe cumplir con las leyes del país en donde vive, es consciente que habrá ciertas circunstancias en las que no podrá obedecer al Estado. Su lealtad a los ideales del Señor Jesucristo está por encima de cualquiera ley humana. Si el gobierno le exigiere actuar en contra de la ética bíblica, el cristiano tiene el deber de declararse en desobediencia civil.

El hecho de obedecer a Dios antes que a los hombres no debería plantear ningún conflicto para el que sea verdaderamente un cristiano. Recordemos la ocasión cuando los apóstoles Pedro y Juan estaban siendo cuestionados y amenazados por las autoridades religiosas de Jerusalén por el hecho de predicar a Cristo: ¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨ (Hechos 4:19,20). Ellos sabían, pese a todo riesgo, que no podían hacer otra cosa que no fuera rehusarse a obedecer la orden emanada de los sacerdotes, de dejar de predicar.

Esteban, el primer mártir cristiano, sabía cual era su obligación frente al poder avasallador del concilio, con el sumo sacerdote a la cabeza; y no dudó ni un instante. Lleno de un valor incomparable, dio testimonio de su fe en Cristo, desafiando el orden civil y religioso que pretendía que negara a su Señor (Hechos 6:9 - 7).

Si la lucha de los apóstoles y discípulos que anduvieron con Jesús durante su ministerio, en contra del poder político y religioso, fue terrible, mucho más cruentos fueron los enfrentamientos del apóstol Pablo, el llamado apóstol de los gentiles, en defensa de su fe en Cristo. El Señor mismo lo había llamado para colocarle en un lugar de grande riesgo para gloriarse por medio de él ante los poderes de los hombres: ¨El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre¨ (Hechos 9: 15,16).

A lo largo de toda la historia el cristianismo ha tenido que enfrentar grandes poderes humanos por obedecer a Dios. Veamos Cuándo un cristiano se debe oponer al orden civil:

1.- Cuando el Orden Civil Amenaza la Fe Cristiana.

Esta es la primera y clásica razón por la que un cristiano debe declararse en desobediencia civil. Cuando un gobierno prohíbe el libre ejercicio de la fe y las prácticas que acompañan ese ejercicio: como son, la adoración a Dios en público o en privado, la lectura y enseñanza de la Biblia, la predicación y difusión del evangelio por todos lo medios lícitos posibles y la participación del cristiano en actividades filantrópicas. Cuando al cristiano se le coartan todos estos derechos, está en la obligación de declararse en desobediencia civil.

Los cristianos tenemos una orden dada por nuestro Señor Jesucristo que es superior a cualquiera otro mandato de los hombres: ¨Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén¨ (Mateo 28:18-20).

El cristiano debe ser un abanderado de la libertad de conciencia. Nadie tiene derecho de decidir lo que uno debe creer, cada uno debe tener su propia determinación en cuestiones de asuntos religiosos o creencias de cualquier tipo que fuere. Dios desea que todos los hombres crean en él, pero ni aún Dios obliga a ninguna persona a creer en él o a comportarse como él ha dicho que debemos comportarnos. Sin embargo, muchos gobiernos humanos han pretendido imponer sus ideas ateas y sus creencia comunistas a punta de fusil. Esto ocurría en Rusia cuando existía la Unión Soviética, donde dominaba la oprobiosa realidad de la famosa cortina de hierro, y ocurre hoy en muchos países con gobiernos totalitarios de filosofía comunista, donde a pesar de existir cierta moderación o tolerancia a la religión, se discrimina a las personas por su fe en Dios, y hasta se les persigue, se les encarcela, se les tortura y se les mata.

Lo mismo ocurre en países musulmanes o en países donde existen religiones que tienen poder en las decisiones civiles. La propia iglesia católica ha reprimido en muchos lugares a grupos de creyentes y misioneros protestantes que se han atrevido a penetrar en zonas donde la jerarquía eclesiástica controla mucho del poder civil.

Esta intolerancia religiosa es causante de grandes conflictos que no han podido ser resueltos por la vía pacífica y que han provocado grandes matanzas. Martín Lutero enfrentó un gran poder religioso y político poniendo en peligro su vida para lograr la gran Reforma Protestante; si se hubiera doblegado ante el poder de la iglesia católica romana, toda su lucha se hubiera desvanecido.

A pesar de todas las amenazas que ha sufrido la fe cristiana en todos los tiempos, que le han llevado a enfrentar el poder político y religioso, el cristiano puede estar confiado en la promesa del Señor Jesús: ¨Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo¨ (Juan 16:33).

2.- Cuando el Orden Civil Atenta Contra la Dignidad Humana.

Proteger la vida es un principio fundamental en todo ser humano con un mínimo de sensibilidad y sensatez, y mucho más en alguien que se confiese cristiano. Aunque no parece que haya habido una decidida ofensiva departe de los cristianos tradicionales contra las atrocidades cometidas por Hitler en Alemania, durante la dictadura del nazismo, ningún cristiano debería jamás estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación racial y mucho menos con políticas nacidas del fanatismo ideológico que degeneren en genocidios tan horrendos como el Holocausto. Aun cuando muchos cristianos arriesgaron sus vidas para salvar a muchos judíos del exterminio nazi, el papel jugado por las altas jerarquías eclesiásticas tanto católicas como protestantes no fue el más digno.

De todas formas resulta siempre delicado hacer cualquier tipo de crítica tan alejados del contexto en el que sucedieron los hechos. Pero aún así, y siendo congruentes con lo que son las demandas de nuestro Señor Jesús, siempre que el cristiano se encuentre en medio de situaciones similares, deberá ser claro del lado de cuál bando debemos estar.

Es muy claro en las Sagradas Escrituras que el cristiano debe ser un abanderado de la inviolabilidad de la vida. En este sentido, ningún cristiano se sentirá obligado a cumplir leyes que propicien el aborto o la discriminación de cualquier índole. Ningún militar o policía que se considere cristiano debería obedecer en los casos en que se le den órdenes para cometer crímenes, aunque esto ponga en riesgo su propia vida. Recordemos lo que el Señor Jesús dice a los que aprecian su vida por encima de sus principios: ¨El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardarᨠ(Juan 12: 25).

En los Estados Unidos se debate una ley que endurece el trato contra los inmigrantes ilegales. Esto afecta a muchas personas que han formado sus familias dentro de territorio norteamericano, que tienen sus hijos nacidos en los Estados Unidos, y que a la hora de ser deportados por su estatus de ilegalidad, tendrían que separarse. Esto atenta contra la familia. En este sentido el gobierno norteamericano debería buscar una mejor solución a fin de salvaguardar la unidad familiar. Como cristianos, deberíamos estar preocupados por esta situación que viven estas personas. Entendemos que un Estado debe hacer respetar sus leyes, pero también entendemos que no se debe alejar de la misericordia en los casos que así lo merezcan.

Los cristianos siempre debemos estar del lado de la ley y del orden, pero creemos que nunca debemos perder el sentido de amor y de solidaridad con los que son discriminados.

3.- Cuando el Orden Civil Pone en Peligro la Paz Mundial.

Este sentido obliga hasta a los cristianos a entrar en guerra con alguna persona o gobierno que pretenda poner en peligro el orden y la paz relativos que existen en el mundo. Si la Palabra de Dios nos manda a orar por los gobiernos de la tierra para que vivamos en paz, note como lo dice: ¨Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad¨ (I Timoteo 2:1-4), entonces debemos entender que estamos en la obligación de enfrentar a cualquiera fuerza que pretenda dominar el mundo para avasallarlo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas alemanas se expandían con miras a dominar toda Europa, y una confederación de naciones, en una gran alianza, logró detener el avance alemán y frustrar así los planes del Tercer Reich. Con el pretexto de luchar contra el comunismo, Hitler puso en peligro la paz del planeta, y llevó a la humanidad a una conflagración que resultó en una cifra de aproximadamente unos 55 millones de muertos en el todo el mundo.

Ningún cristiano se debería sentir ajeno en los planes de detener a fuerzas oscuras que amenacen la vida y el derecho de los que compartimos este mundo. En situaciones de paz los cristianos debemos estar muy ocupados en la proclamación del evangelio por todos los medios posibles, pero en nuestra fidelidad al Señor y en nuestro deber de predicar y vivir la vida piadosa, no debemos pasar por alto nuestro gran compromiso social en el mundo. Las demandas del evangelio no sólo procuran la superación espiritual del hombre, sino también su reivindicación como individuo en la sociedad y la conquista de logros que superen y eliminen los graves males que nos aquejan. El Señor Jesús se preocupó por el hombre total, lo mismo debemos hacer los que hemos confesado fe en él y somos sus seguidores.

Leandro González
Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 23 de mayo de 2010.



lunes, 17 de mayo de 2010

El CRISTIANO Y EL MUNDO

I Juan 2:15-17


¨No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre¨.

Hace treinta años este estaba supuesto a ser un tema de cierta controversia, pero el cristiano promedio era consciente de la necesidad de que se hablase con seriedad acerca de la condición del cristiano frente al orden social o frente a las cosas del mundo. En el día de hoy este no parece ser un tema que preocupe al promedio de la nueva generación de cristianos, puesto que vemos como cada día más congregaciones y personas cristianas están cediendo a las presiones del mundo. Para muchos resulta hasta cursi que se considere la idea de los límites que deben ser considerados por un cristiano en su rol con el mundo, por ejemplo, el tema del cine o de las bebidas alcohólicas.

Por ejemplo, antes era muy claro para cualquiera persona que se hacía cristiana, que los cristianos no tomamos alcohol. En el día de hoy uno se puede encontrar con cristianos que defienden su derecho a beberse su copita, y hasta algunos cristianos que forman parte del mundo de las comunicaciones y las promociones comerciales, no lo piensan dos veces a la hora de ser parte de un comercial de bebidas alcohólicas o de cigarrillos.

Pero creo que el cristiano sí debe tener cuidado de cómo se relaciona con el mundo; eso no es un asunto del pasado, es un asunto de siempre. No podemos adecuar la Biblia a los tiempos. En lo único que los cristianos tenemos el deber de hacer que la Biblia esté a la altura de los tiempos es en el uso del lenguaje y de adecuar la Palabra de Dios a los cambios que sufren los diferentes idiomas del mundo, pero nunca en la esencia de lo que son las demandas del Señor para los creyentes. Sabemos que el Señor es el mismo y que el Señor no negocia sus principios: ¨Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos¨ (Hebreos 13:8). Y ahí mismo nos dice el escritor de la carta a los hebreos lo siguiente: ¨No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas¨ (Hebreos 13:9).

Hay muchas cosas de las que los cristianos podemos participar como todas las personas, pero no todas nos son convenientes; en esas cosas debemos aprender a detectar la diferencia: ¨Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna¨ (I Corintios 6:12). Así que el cristiano tiene sus limitaciones en el mundo, y el que no está claro en cuanto a esto, corre el peligro de caer en las trampas del enemigo: ¨Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo¨ (I Pedro 5:8,9).

Parece que deberíamos estar muy contentos porque el evangelio se vuelve cada día más popular entre muchas personas en el día de hoy. Pero debemos celebrar con cautela porque es posible que el evangelio al que hacemos alusión se esté ofertando más barato. No que haya bajado de precio, sino que hay muchos pastores, iglesias y consejeros cristianos que más que ofertar el evangelio, están ofreciendo una atractiva solución a los problemas que las personas tienen a la vista, sin importar las consecuencias eternas que esto conlleve. La preocupación nuestra en ese sentido es la misma que dominaba el corazón de Bonhoeffer en Alemania en 1939. Bonhoeffer dice de la gracia barata: “Es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado”.

Hay muchas personas famosas que están entrando a la iglesia. ¿Será por la poca demanda que se les hace de parte de quienes les predicaron? ¿Hasta dónde saben estas personas de las demandas éticas de Jesús Vs. el mundo en que ellos estaban acostumbrados a desenvolverse? Existe el peligro de que esta gente esté sinceramente equivocada. La culpa es de quienes los han evangelizado, al presentarles un evangelio a medias, o un evangelio sin demandas. Muchas de esas personas siguen participando de las cosas del mundo. Algunos artistas hacen sus fiestas donde la gente baila y bebe y se emborracha, y algunos hasta quieren predicar en ese ambiente y hasta dedicar la fiesta al Señor, mezclando lo santo con lo profano, y por qué no decirlo, la luz con las tinieblas. Tristemente parece que el mundo está en la iglesia.

Las formas de adoración de muchas congregaciones no parece diferenciarse en nada de lo que es una fiesta mundana. Ahora se usan las danzas, no nos asombremos cuando en los cultos cada cual agarre su pareja. ¡De qué manera el mundo está arropando la iglesia! Muchos de nuestros líderes se pasan de carismáticos al buscar que la gente del mundo se sienta cada vez más familiarizada dentro de la iglesia con ese ambiente del que ellos vienen.

La iglesia no parece estar brindando nada distinto a los que vienen del mundo. Ah, pero eso sí, se les oferta un culto donde se pretende hacer demostración del ¨gran poder de Dios¨. Muchos predicadores modernos más bien se parecen al mago Simón del que nos habla la Biblia en Hechos 8: 9-11: ¨Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo¨ (Hechos 8:9-11). Así que estos predicadores modernos, mediante la manipulación y la sugestión de los presentes, con actos que más bien parecen actos espiritistas o cualquiera otra cosa, menos un culto al Dios verdadero, seducen a los presentes dándoles además falsas esperanzas.

La iglesia no sólo necesita ser diferente del mundo, sino que necesita estar separada del mundo en cuanto a las prácticas comunes que definen el mundo y sus deseos. Note usted lo que la Biblia nos dice: ¨¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios¨ (Santiago 4:4).

Veamos rápidamente los siguientes tres tópicos en relación con el cristiano y el mundo:

1.- El Cristiano y las Relaciones Comerciales.

No todo lo que es legal en el mundo es bueno para un cristiano. Los negocios de bebidas alcohólicas y de cigarrillos es algo legal en el mundo, pero eso no significa que los cristianos que tienen negocios, pueden comercializar esos productos. Las bancas de apuestas, la lotería y los juegos de azar en sentido general, los casinos, bingos, etc., son un asunto legal en la mayoría de los países del mundo, pero eso no significa que los cristianos puedan hacer este tipo de negocio. La relación de un cristiano con algunas de estas manifestaciones ya sea como colaboradores, como dueños, como consumidores, como participantes, es algo que está en contra de la ética bíblica.

Hay muchos cristianos que han perdido el gozo de su salvación y tienen un funesto testimonio, porque han faltado a su lealtad al Señor por su apego y amor al dinero, y debemos recalcar en este sentido lo que nos dice la Biblia: ¨Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores¨ (I Timoteo 6:9,10). Fue el escritor y novelista Alejandro Dumas que dijo: ¨No estimes el dinero ni en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo¨.

Muchos cristianos piensan que pueden hacer una separación entre su fe en Dios y sus relaciones comerciales, pero para el cristiano, los principios del Señor abarcan todo en la vida, desde las cosas personales y familiares hasta sus relaciones de amistad y de negocio. No hay nada que un cristiano haga en este mundo que no esté normado por la Palabra de Dios. Por eso nos dice la Biblia que todo lo que hagamos lo debemos hacer como para el Señor: ¨Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís¨ (Colosenses 3:23). Así que por ética y por principio, y por conveniencia para la obra del Señor, hay tipos de negocios en los que el cristiano no debe participar y hasta hay tipos de negocios que el cristiano debe repudiar y enfrentar.

2.- El Cristiano y el Arte en Sentido General.

Debemos tener cuidado con el tipo de manifestación artística tanto dentro como fuera de la iglesia. Tanto en la pintura, en la escultura como en la música, el canto y cualquier tipo de manifestación del arte en sentido general. Muchos ofenden a Dios al involucrarse con tipos de música que no honran, sino que más bien deshonran a Dios e invitan a los oyentes a blasfemar el nombre del Señor y a burlarse de las cosas santas.

El cristiano no debe ser ocasión de tropiezo para nadie; ni para los impíos ni para alguno de los pequeñitos como dice el Señor. Veamos este pasaje que es tan claro en este sentido: ¨Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego¨ (Mateo 18:6-9).

Dios es quien nos ha dado el don para ser artistas, pero espera que lo usemos para darle la gloria a él, como en todas las cosas, no para crear controversia o para ser de confusión entre los hermanos o crear desacuerdos en la iglesia.

No estoy en contra de que los que tienen el don de cantar o de ser músicos dentro de las iglesias ganen dinero con su talento, pero se debe tener cuidado que estas manifestaciones artísticas no rivalicen con los demás ministerios de las iglesias.

Los artistas plásticos cristianos deben tener cuidado con las imágenes que pintan, ya que estas no deben incitar de ninguna manera a la veneración de las imágenes, porque esto es idolatría. No todo el dinero lo debemos ganar. Debemos aprender a decir que no y aprovechar esos momentos para dar testimonio de nuestra fe.

El don de artista es un don dado por Dios. Lo vemos en las instrucciones dadas por Dios a Moisés para la construcción del tabernáculo: ¨Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor¨ (Exodo 31:1-5). Queda claro entonces, que los artistas cristianos tienen licencia departe del Señor solamente en aquellas obras de arte que no ofendan el nombre del Señor y que no sean un objeto de adoración. Además es bueno destacar que cualquiera obra de arte es una creación pasajera, efímera; que está destinada a la desaparición, por lo tanto no constituye un bien eterno, ni para el artista ni para el coleccionista.

3.- El Cristiano y la Diversión y el Ocio.

Se debe redefinir a la luz de la Biblia cuáles son los límites que tiene el cristiano en este mundo. Tal parece en muchos casos como si no hubiese distinción alguna entre un cristiano y un mundano. Tal parece como que la única diferencia es que uno va a la iglesia y el otro no. Lo que debe definir a un cristiano no es solamente que uno vaya a la iglesia o que sea miembro de una iglesia, sino que un verdadero cristiano es aquel que lo demuestra en su vida cotidiana y en su manera de ser y de hablar. En lo que hace se define a un cristiano: ¨Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.Así que, por sus frutos los conoceréis¨ (Mateo 7:16-20).

No me imagino a un cristiano participando en apuestas en un casino, dependiendo de la suerte y haciéndose a adicto a los juegos. Ese debería ser un problema con el que los pastores deberíamos lidiar entre los hermanos que no se sujetan a la Palabra, pero esa no debe ser una conducta aceptada por los cristianos. Pero parece que en muchas congregaciones no se hace énfasis en la necesidad de apartarse de esas prácticas una vez que se ha conocido al Señor.

Muchos cristianos de hoy parecen no saber que no es costumbre de los cristianos el reunirse con amigos a beber ron, y mucho menos a emborracharse. Los cristianos tenemos que apartarnos cada día más de las cosas que no son santas, que no son agradables para Dios, que no honran al Señor y que pudieran ser una afrenta para la iglesia y para nuestro testimonio, y no debemos ser de tropiezo para nadie. Debemos cuidar nuestro testimonio.

Es muy preocupante ver como muchos toman el día del Señor para irse de playa o de resorts. Hoy hasta hay operadoras de tours cristianos que ofrecen paquetes por todo el fin de semana que incluye el domingo. Esto comenzó con incluir el domingo en los programas de los campamentos de las iglesias. Hoy día se hacen conciertos paralelos en el día del Señor. De esta manera los creyentes están haciendo negocio en el día del Señor; se van de los templos a los estadios y a los teatros desoyendo la voz de sus pastores, a divertirse. El día del Señor es para ir a la iglesia, participar de la escuela dominical con la familia y del culto de adoración, para dedicarlo a labores cristianas propiamente, no para ir a un concierto, aunque sea para ver a un cantante cristiano.

Las iglesias se están volviendo mundanas, el mundo parece que ganó la batalla en ese sentido a la iglesia. Muchos de nuestros cultos están repletos de canciones, de danzas, de arte, mucho arte, un derroche de talentos artísticos y poca o ninguna palabra predicada. Creo que el culto debe ser equilibrado. Muchas iglesias tiene hora y media de alabanza y quince minutos de predicación. Y Muchos predicadores hasta se contentan con esta fórmula, porque les da la oportunidad de hacer el menor esfuerzo cada semana al preparar sus sermones.

Los púlpitos están languideciendo en muchos lugares. Y en muchas partes donde se nota cierto dinamismo, muchas veces es por la figura del predicador más que por la importancia de su mensaje, o por el apego que este tenga a la Palabra de Dios. Muchas veces es más importante que diga ¨Gloria a Dios¨ y ¨Aleluya¨ a que predique un sermón congruente. La gente muchas veces pone más atención en el estilo del sermón que en el sermón mismo. Pero es necesario que volvamos a predicar ¨el potente mensaje de la Palabra de Dios¨, como era el eslogan de cierto programa cristiano de radio y televisión.

Leandro González.


Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 16 de mayo de 2010.


lunes, 10 de mayo de 2010

IGLESIA VS. ESTADO

Daniel 2:21


¨El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos¨.

Cuando escribo estos sermones trato de no ser un palabrero. Sé que no tengo la última palabra, y también sé que necesito aprender mucho de muchas cosas, por eso siempre trato de ceñirme lo más posible a la Palabra de Dios y de que lo que diga esté de acuerdo con lo que Dios ya ha dicho. La Biblia está a mi mano derecha, sin ella no puedo hablar de estos asuntos que conciernen a la verdad, a la salvación, a la eternidad, a la vida de la iglesia, etc.

Ninguna persona debería opinar acerca de lo que no sabe; y de aquello que sabemos un poco debemos tener cuidado al hablar, pues me he dado cuenta que por lo general somos muy vulnerables y propensos a equivocarnos. Aun con todo el cuidado que pongamos en lo que decimos, cometemos yerros muchas veces. Por ese motivo, ya que tengo tan poco tiempo para dedicarlo a la preparación de sermones, pues soy un obrero bivocacional, me concentro durante la semana en un solo tema, en un solo sermón.

Cada vez se me hacía muy difícil hacer más de un sermón, por eso, de un tiempo a esta parte, creo que es mucho más justo predicar una sola vez cada domingo. Prefiero dedicar toda mi energía, tiempo y atención a la elaboración de un solo sermón lo mejor trabajado posible, pues así puedo ofrecer a mis hermanos una sola buena comida y no dos comidas sin los nutrientes necesarios. Después que estoy haciendo esto, me siento mejor con Dios, con mi congregación y conmigo mismo.

Quería compartir esta reflexión con ustedes al iniciar mi sermón porque quiero agradecerles por soportarme cada domingo con mis pláticas, y les pido que traten lo más posible de divulgar entre sus amigos y hermanos cibernautas nuestro blog teológico, ya que esta es una buena forma de predicar la Palabra de Dios.

Hoy quiero que veamos lo que la Biblia nos dice acerca de la Iglesia y el Estado. Nuestro tema lo hemos titulado: Iglesia Vs. Estado, y al plantearlo de esta manera no pretendemos establecer ningún antagonismo entre estas dos instituciones tan importantes de una nación, sino marcar la distancia que debe separarlas para el mejor desempeño de las mismas dentro de la sociedad.

En el sermón anterior hemos hecho algún comentario acerca de la separación de la iglesia y el Estado como un principio fundamental establecido por el Señor en el Nuevo Testamento, así que creemos que ha quedado claro que según la Biblia este debe ser el tratamiento pertinente en este asunto.

Pero es bueno saber que no siempre el Estado y la Religión fueron cosas que se considerasen de forma separada, sino todo lo contrario.

Había la concepción de que aún cuando la nación fuera dirigida por un hombre, ese hombre que los gobernaba representaba a la divinidad, era casi divino, y hasta llegó en muchas culturas a ocupar el lugar del dios o los dioses que ellos veneraban. Este es el caso por ejemplo de los egipcios, donde se creía que el faraón era la personificación de Horus, o de Ra, y que a la hora de su muerte se fusionaba con Osiris, una de sus más importantes deidades, convirtiéndose así en dioses ellos mismos.

Cuando Jesús vino a este mundo toda su vida fue afectada por el imperio romano, sus enseñanzas, su muerte y resurrección ocurrieron dentro de un contexto romano que dominaba el mundo de entonces. El imperio toleraba la religión de los pueblos conquistados, pero llegó poco a poco a reclamar una lealtad absoluta y una veneración al César como Señor, como si fuera Dios. Esto colocó a la nueva religión cristiana como subversiva al negarse los seguidores de Jesús a rendir culto al César. Los primeros cristianos pagaron con su vida su lealtad al Señor Jesús como su verdadero Rey y Señor. Las acciones heroicas de los primeros cristianos, al dar su vida gustosamente por Cristo, han sido motivo de grandes producciones literarias que provocan gran inspiración al leerlas o escucharlas.

El precio que los primeros cristianos, tanto del Nuevo Testamento como de la historia de la iglesia en sentido general, han tenido que pagar para que hoy podamos plantear con toda libertad la separación de la iglesia y el Estado, es algo que debemos valorar y cuidar en el día de hoy.

En nuestro país, República Dominicana, los ciudadanos debemos seguir reclamando la anulación del concordato entre el Estado Vaticano y el Estado Dominicano, puesto que esto atenta contra el principio de la separación de la iglesia y el Estado. Esta pretensión medieval de la iglesia católica de dominar los asuntos políticos de los Estados es una desgracia que debemos denunciar y enfrentar con la debida responsabilidad. El Estado debe procurar la igualdad para todos y trabajar en beneficio de todos sin inmiscuirse en los asuntos de la religión.

Veamos los siguientes tres elementos relacionados con nuestro tema:

1.- La Iglesia Se Debe al Reino de Dios en la Tierra.

Esto no significa que la iglesia se revela contra el Estado donde se encuentra establecida o que es enemiga del Estado, no. La iglesia sabe que el gobierno humano es de origen divino, que Dios ha establecido el gobierno humano, y que sin el mismo, el mundo tal y como lo conocemos no podría ser posible. La anarquía es insostenible y genera la autodestrucción. Pero la primera lealtad de la iglesia no es con el Estado, sino con Dios. Así que la iglesia sigue viviendo bajo un sistema teocrático donde Dios es el Soberano. La iglesia no obedece al Estado en aquellas cosas en las que pudiera desobedecer a Dios.

Los creyentes no podemos poner demasiada confianza en los hombres, pues el único en el que podemos confiar a plenitud es en Dios. La Biblia Dice: ¨Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehovᨠ(Jeremías 17:5). Cuando la Biblia dice esto no está descartando la necesidad de que los hombres gobiernen el país. Es claro que necesitamos a personas humanas que administren los asuntos que tienen que ver con el Estado, pero tengamos cuidado en el tipo de proclamas que hacemos y en la fe que depositamos en los hombres, calificándolos de imprescindibles o únicos. Sabemos de los graves males causados por el falso mesianismo, al colocar a un hombre por encima de los demás, dándole el poder de creerse el único. Creemos que existen muchas personas con la capacidad de administrar el país y de hacerlo bien; creemos que siempre habrá otros que lo pueden hacer mejor que los que estén, y también creemos que el único que es imprescindible es Dios.

2.- El Estado Existe Únicamente por la Voluntad de Dios.

Es la voluntad de Dios que existan los gobiernos, pero los gobiernos de la tierra no están por encima del gobierno de Dios. Dios usa el poder de los gobiernos de la tierra, y la supremacía de los imperios de la tierra no son ni una caricatura del poder universal de Dios, de Jehová de los ejércitos. La reina Isabel de Inglaterra decía que le temía más a un cristiano de rodillas que a un ejército.

La Biblia dice ¨Dios quita reyes y pone reyes¨, note como dice textualmente: ¨El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos¨ (Daniel 2:21). O sea, que el mundo no está a merced de los hombres, sino a merced de Dios. ¡Qué bueno que es así! Por eso podemos tener esperanza que Dios levantará hombres y mujeres honestos en nuestra América Latina para que nos traigan un respiro.

Así como Dios tenía reservados a siete mil hombres en el pueblo de Israel en el tiempo del profeta Elías, que no habían doblado sus rodillas ante Baal, de la misma forma Dios tiene su remanente para nuestros pueblos abusados por los malos gobiernos (I Reyes 19:18). El mundo es de Dios, Dios vela por él, y es tarea de los creyentes orar con fe para que Dios levante de entre los creyentes a hombres y mujeres que tengan buenos sentimientos, y sobre todo, que tengan temor de Dios al administrar la cosa pública. Oremos con fervor para que esto ocurra pronto.

Ningún gobierno puede garantizar su permanencia más allá de los propósitos de Dios. La frase célebre tan socorrida del escritor y jurista español Gaspar Melchor de Jovellanos, de que ¨los pueblos tienen el gobierno que se merecen¨, no justifica la existencia de un gobierno malo más allá de los propósitos de Dios. Dios no es sólo el Dios de la nación de Israel, sino que él está interesado en todos los gobiernos y las naciones de la tierra. Sus ojos miran en todas partes y él está al tanto de todo aquello que ocurre en el rincón más apartado del planeta.

Es precisamente en el libro de 2 Crónicas, un libro que habla de las acciones de los Reyes de la nación de Israel, que encontramos la siguiente sentencia: ¨Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él¨ (2 Crónicas 16:8,9).

La garantía de un Estado se encuentra en la estima que los ciudadanos tengan de Dios. La dicha de un pueblo reside en su grado de confianza en Dios: ¨Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehovᨠ(Salmo 144:15).

3.- La Iglesia y el Estado Tienen el Deber de Trabajar Unidos Contra la Maldad.

El Estado cumple una función de equilibrio en la distribución de las riquezas y las oportunidades de los individuos que componen la sociedad organizada. El Estado tiene el deber de preservar el orden público y cuidar que el uso de los recursos permita la pervivencia de todos y la protección de los menos afortunados. El Estado debe procurar el cuidado y superación de los más pobres y de los más débiles.

Donde no existe algún tipo de orden no se puede garantizar la sobre vivencia pacífica, es por esto que se hace necesaria la existencia de los Estados. En un Estado existen los organismos que regulan las relaciones entre los individuos, las instituciones y las empresas. Cada una de estas organizaciones son regidas por leyes, y a la vez son representadas por personas que reciben un mandato del pueblo para ejercer tales funciones. Pero la efectividad de estas instituciones depende, sobre todo, del carácter de los individuos que las representan. Es por esto que se hace necesario que los ciudadanos del país adquieran la concienciación necesaria, primero para elegir, y luego para demandar un manejo correcto de los recursos colectivos.

Para que la iglesia y el Estado trabajen unidos en procura de una justicia social adecuada no tienen que estar reburujados. Pero sí debe ser una causa común del Estado y la iglesia el trabajar en contra del mal. El gobierno debe poner de su parte para sanear las instituciones del Estado, a fin de que haya un solo frente contra el mal. El mal existe y siempre existirá mientras estemos en el actual estado de pecado, por eso debe haber instituciones que lo enfrenten.

Vemos con gran preocupación como prospera el crimen del narcotráfico en todo el mundo por el apañamiento de las autoridades que están llamadas a combatirlo, de esta manera se hará cada vez más difícil erradicar este terrible mal. La desesperante situación que vive el mundo con la falta de integridad en los funcionarios públicos es un asunto al que hay que buscarle un respiro, si no departe de los hombres, el respiro vendrá seguro departe de Dios, pues el mundo tiene que seguir funcionando; a menos que todo esto sea lo que dé al traste con el gobierno humano y nos estemos enfrentando al desenlace final de todas las cosas.

Por lo que vemos en la historia, la humanidad siempre se ha enfrentado a períodos críticos relacionado con grandes problemas e injusticias sociales, y cuando nadie ve la salida, Dios abre una puerta que ninguno puede cerrar para la solución del problema. Creemos que Dios tiene siempre la solución. Los creyentes tenemos que confiar en la intervención de Dios en los asuntos políticos de la humanidad.

Leandro González


Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 9 de Mayo de 2010.