lunes, 31 de mayo de 2010

LOS PELIGROS DEL SECULARISMO

Colosenses 3:1-3


¨Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios¨.

Hoy quisiera hablarles de los peligros del secularismo. Quiero hablarles del secularismo que procura la imposición de las ideas del hombre por encima y en sustitución de las ideas de Dios. Quiero hablarles del secularismo entendido como el esfuerzo del hombre por lograr sus propósitos, aunque esto implique hasta el hecho de perder su propia alma. Hablaremos de un estilo de vida que cree que el fin justifica los medios, de una filosofía que entiende que lo que importa y basta y sobra, es el aquí y el ahora.

En una entrevista por televisión en el programa Early Show, la periodista Jane Clayson, refiriéndose a lo ocurrido el famoso 11 de septiembre de 2001, le hace una pregunta a la hija del Dr. Billy Graham, la señora Anne Graham. La pregunta es la siguiente: ¨¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?¨. Anne Graham responde reflexionando acerca de la liviandez con que los norteamericanos se han tratado los principios cristianos que dieron origen a los Estados Unidos de América. Quisiera compartir el contenido de dicha presentación de forma íntegra por considerarla de gran valor testimonial:

- Ella dijo:¨Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años, hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras vidas. Siendo el caballero que es, Dios se ha retirado, entonces, ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé su bendición y su protección cuando le hemos exigido que nos deje solos?¨

A la luz de los sucesos recientes creemos que todo comenzó cuando Madeleine Murris O´hare se quejó de que no quería que se orara en las escuelas y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN, ella fue asesinada y hasta hace poco se descubrió su cuerpo.

Luego alguien dijo que mejor que no se leyera la Biblia en las escuelas. La Biblia dice: ¨No matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarles a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima.

Concluimos que los expertos saben lo que están diciendo…. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. El hijo del Dr. Spock se suicidó.

Luego alguien dijo que los maestros y directores de escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portaban mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocará a ningún estudiante que se portara mal, porque no queremos publicidad negativa y porque no queremos que nos demanden (Hay una diferencia entre disciplinar y golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego alguien dijo:¨Dejemos que nuestras hijas aborten si quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Luego, uno de los miembros del Consejo Administrativo de las Escuelas dijo: ”Ya que los muchachos y las chicas lo van a hacer, démosles condones a todos los muchachos para que puedan divertirse al máximo y no tenemos que decirles a sus padres que se los dimos en las escuelas”. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Después alguien dijo: ¨vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que es arte ¨una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo”. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Y luego, alguien más llevó más allá esa apreciación, publicando fotografías de niños desnudos, llevándolas aun más allá cuando las colocó en Internet. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. Ellos tienen derecho a su libertad de expresión.

Luego, la industria de las diversiones dijo: ¨Hagamos un show por televisión y películas que promuevan lo profano y la violencia, el sexo ilícito¨. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Grabemos música que estimule las violaciones, el uso de las drogas, los suicidios, los temas satánicos y las depresiones. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. Además agregamos: No es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que ¡adelante! Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

Ahora nos preguntamos:

• ¿por qué nuestros niños están tan alterados, parecen no tener conciencia y no tener capacidad de distinguir entre el bien y el mal?

• ¿por qué no les preocupa tratar mal a sus compañeros de escuela?

• ¿por qué no respetan a sus padres ni a sus autoridades en la escuela?

• ¿por qué tenemos tanta juventud violenta viciosa y muchos de ellos deseando suicidarse?

• ¿por qué hay tantas familias deshechas, Adulterios, engaños, etc.? Probablemente, si lo pensamos bien y reflexionamos, encontraremos la respuesta.

Tiene mucho que ver con que ¨LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS¨. Es curioso como la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo esta en proceso de destrucción.

Es curioso ver como creemos lo que dicen los periódicos, la televisión, pero cuestionamos lo que Dios dice en su palabra, la Biblia.

Es curioso comprobar como hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio…. Pero la conversación con Dios en público se suprime en las escuelas, en los lugares de trabajo y a veces hasta en el hogar.

Es curioso ver como nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros, que lo que Dios piensa de nosotros”.

Hasta aquí las elocuentes palabras de Anne Graham, tan llenas de sabiduría que no es necesario agregar nada más. Inspirado por tan juiciosos pensamientos quiero que reflexionemos muy brevemente acerca de las siguientes consecuencias que genera el secularismo.

1.- El Secularismo Aparta al Hombre de Dios.

La palabra misma lo define, secular, algo que es contrario a lo religioso, apático a las cosas espirituales. Es por ello que considero que en la vida de un cristiano no se puede diferenciar lo espiritual de lo secular, sino que todo lo que un cristiano hace debe estar normado por los principios espirituales o éticos establecidos por el Señor. El cristiano no debe sólo ser espiritual en el templo o en sus momentos de devoción, sino que todo lo que haga en su vida cotidiana, aún las cosas más ordinarias, deben estar permeadas de la Palabra de Dios.

El estilo de vida del hombre moderno o posmoderno de la actualidad se define por un materialismo brutal que va tras el logro de fines puramente egoístas, que está viciado de un afán incontrolable de lucro. Este estilo de vida no proporciona al hombre ni tiempo ni espacio para la reflexión de las cosas intangibles, de los bienes eternos y de los valores espirituales, sino que promueve la búsqueda de las cosas puramente terrenales. Ya el Señor Jesús nos ha advertido acerca del peligro de poner el énfasis en el lugar equivocado: ¨No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan¨ (Mateo 6: 19,20).

Y el apóstol Pablo, fiel a las palabras del Señor Jesús, recalca: ¨Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios¨ (Colosenses 3:1-3).

Cuando una sociedad desdeña la religión y proclama que no existe la verdad absoluta, que cada quien tiene su verdad, que la verdad es algo relativo, está diciendo que no existen patrones que definan un tipo de conducta correcta; y de esta manera, está cauterizando su conciencia para justificar cualquier tipo de acción, sólo basta que esté patentada por el hombre. Y esta glorificación de la figura humana tiene un solo propósito, descartar a Dios del escenario. Toda esa acción está proclamando un ateísmo peligroso, que más temprano que tarde, manifestará su desprecio por los ideales más nobles que han dado forma a las sociedades del mundo, tal como lo conocemos hoy.

Los cristianos tenemos el deber de seguir siendo fieles a la Palabra de Dios y de transmitir esta verdad a nuestros hijos y nietos. Esta es nuestra obligación según Dios mismo nos lo ha mandado: ¨Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas¨ (Deuteronomio 6:1-9).

2.- El Secularismo Destruye los Valores Morales.

Los valores morales están en agonía. Lo vemos cada día en los medios de comunicación. La radio y la televisión está controlada por individuos sin escrúpulos, licenciados por unas autoridades cada vez más permisivas. El decir groserías por radio y por televisión es el pan nuestro de cada día y es considerado por muchos como una gracia.

Temas como la honradez, la honestidad, la justicia, la castidad, etc. que eran valores que antes exaltaban a quienes los exhibían, hoy son motivo de burla contra quienes los practican y los promueven. La gran ambición por producir con avidez todo tipo de cosas materiales, hace que esos principios se vean como un estorbo para alcanzar el éxito en nuestra sociedad capitalista. Muchas veces se habla de estos valores como cosas importantes, pero no hay el interés de cumplirlos en quienes los enseñan, y muchos manifiestan abiertamente su desprecio por ellos, tanto en palabras como en hechos.

En los textos de las grandes universidades existen extensas cátedras que tratan acerca de la ética profesional, pero muchos ven esto como una materia más del currículo educativo, jamás como el conjunto de normas y principios morales que deben ser observados para la salud de la sociedad. Son esos mismos profesionales que han sido ¨formados¨ en esas instituciones los que luego son pillados en acciones dolosas y en actos inmorales.

La Palabra de Dios nos da un cuadro terrible acerca de la inmoralidad del mundo en los últimos días, y esto es lo que estamos viendo en el día de hoy: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita¨ (2 Timoteo 3:1-5).

3.- El Secularismo Propicia la Destrucción de Toda Una Civilización.

La autosuficiencia que el hombre busca con el secularismo lo lleva a proclamar su independencia de Dios, y es esto precisamente lo que propicia la destrucción de la sociedad y de la civilización. El hombre no puede ser libre sin ser dependiente de Dios. El ser humano como criatura no puede subsistir sin la providencia divina. Más que la negación de Dios, la intención del hombre es en última instancia la destrucción de Dios. En lo más profundo del hombre pecador subsiste la convicción de la existencia de Dios, y lo que éste busca afanosamente es la aniquilación de Dios, porque quiere reinar en su lugar. Estas son las consecuencias del germen de la mentira satánica que le fue incubado al hombre el día que el enemigo de Dios le dijo en el jardín del Edén que sería como Dios: ¨Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal¨ (Génesis 3:4,5).

Paradójicamente, mientras más avanzada es una sociedad en términos tecnológicos, más decadente será en términos morales y espirituales. Esto concuerda con nuestra percepción de que el hombre en vez de evolucionar, involuciona. Debiendo el aumento de la ciencia acercarle más a Dios, este se aleja a tal punto que se engaña a sí mismo pensando que puede bastarse solo en el universo. Es por ello que trabajosamente busca un escape al cataclismo que se avecina, incursionando para ello en el espacio, buscando un sitio donde pueda vivir cuando no halle más lugar en el planeta.

A estos intentos humanistas que descartan a Dios, y que consideran como ignorancia todo acto de buscarle y de reconciliarse con El, el apóstol Pablo les advierte: ¨Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor¨ (I Corintios 1:18-31).

Sigamos predicando a Cristo, aún en medio de todo el secularismo que arropa el mundo, porque aún hemos de salvar a alguno de la indiferencia y de la necedad.

Leandro González



Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 30 de mayo de 2010.

domingo, 23 de mayo de 2010

COMPORTAMIENTO DEL CRISTIANO EN EL ORDEN CIVIL

Hechos 4: 19, 20.


¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨.

Ya hemos dicho que el cristiano es ciudadano de dos mundos. Esta condición le hace un ser especial. Al mismo tiempo que debe cumplir con las leyes del país en donde vive, es consciente que habrá ciertas circunstancias en las que no podrá obedecer al Estado. Su lealtad a los ideales del Señor Jesucristo está por encima de cualquiera ley humana. Si el gobierno le exigiere actuar en contra de la ética bíblica, el cristiano tiene el deber de declararse en desobediencia civil.

El hecho de obedecer a Dios antes que a los hombres no debería plantear ningún conflicto para el que sea verdaderamente un cristiano. Recordemos la ocasión cuando los apóstoles Pedro y Juan estaban siendo cuestionados y amenazados por las autoridades religiosas de Jerusalén por el hecho de predicar a Cristo: ¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨ (Hechos 4:19,20). Ellos sabían, pese a todo riesgo, que no podían hacer otra cosa que no fuera rehusarse a obedecer la orden emanada de los sacerdotes, de dejar de predicar.

Esteban, el primer mártir cristiano, sabía cual era su obligación frente al poder avasallador del concilio, con el sumo sacerdote a la cabeza; y no dudó ni un instante. Lleno de un valor incomparable, dio testimonio de su fe en Cristo, desafiando el orden civil y religioso que pretendía que negara a su Señor (Hechos 6:9 - 7).

Si la lucha de los apóstoles y discípulos que anduvieron con Jesús durante su ministerio, en contra del poder político y religioso, fue terrible, mucho más cruentos fueron los enfrentamientos del apóstol Pablo, el llamado apóstol de los gentiles, en defensa de su fe en Cristo. El Señor mismo lo había llamado para colocarle en un lugar de grande riesgo para gloriarse por medio de él ante los poderes de los hombres: ¨El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre¨ (Hechos 9: 15,16).

A lo largo de toda la historia el cristianismo ha tenido que enfrentar grandes poderes humanos por obedecer a Dios. Veamos Cuándo un cristiano se debe oponer al orden civil:

1.- Cuando el Orden Civil Amenaza la Fe Cristiana.

Esta es la primera y clásica razón por la que un cristiano debe declararse en desobediencia civil. Cuando un gobierno prohíbe el libre ejercicio de la fe y las prácticas que acompañan ese ejercicio: como son, la adoración a Dios en público o en privado, la lectura y enseñanza de la Biblia, la predicación y difusión del evangelio por todos lo medios lícitos posibles y la participación del cristiano en actividades filantrópicas. Cuando al cristiano se le coartan todos estos derechos, está en la obligación de declararse en desobediencia civil.

Los cristianos tenemos una orden dada por nuestro Señor Jesucristo que es superior a cualquiera otro mandato de los hombres: ¨Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén¨ (Mateo 28:18-20).

El cristiano debe ser un abanderado de la libertad de conciencia. Nadie tiene derecho de decidir lo que uno debe creer, cada uno debe tener su propia determinación en cuestiones de asuntos religiosos o creencias de cualquier tipo que fuere. Dios desea que todos los hombres crean en él, pero ni aún Dios obliga a ninguna persona a creer en él o a comportarse como él ha dicho que debemos comportarnos. Sin embargo, muchos gobiernos humanos han pretendido imponer sus ideas ateas y sus creencia comunistas a punta de fusil. Esto ocurría en Rusia cuando existía la Unión Soviética, donde dominaba la oprobiosa realidad de la famosa cortina de hierro, y ocurre hoy en muchos países con gobiernos totalitarios de filosofía comunista, donde a pesar de existir cierta moderación o tolerancia a la religión, se discrimina a las personas por su fe en Dios, y hasta se les persigue, se les encarcela, se les tortura y se les mata.

Lo mismo ocurre en países musulmanes o en países donde existen religiones que tienen poder en las decisiones civiles. La propia iglesia católica ha reprimido en muchos lugares a grupos de creyentes y misioneros protestantes que se han atrevido a penetrar en zonas donde la jerarquía eclesiástica controla mucho del poder civil.

Esta intolerancia religiosa es causante de grandes conflictos que no han podido ser resueltos por la vía pacífica y que han provocado grandes matanzas. Martín Lutero enfrentó un gran poder religioso y político poniendo en peligro su vida para lograr la gran Reforma Protestante; si se hubiera doblegado ante el poder de la iglesia católica romana, toda su lucha se hubiera desvanecido.

A pesar de todas las amenazas que ha sufrido la fe cristiana en todos los tiempos, que le han llevado a enfrentar el poder político y religioso, el cristiano puede estar confiado en la promesa del Señor Jesús: ¨Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo¨ (Juan 16:33).

2.- Cuando el Orden Civil Atenta Contra la Dignidad Humana.

Proteger la vida es un principio fundamental en todo ser humano con un mínimo de sensibilidad y sensatez, y mucho más en alguien que se confiese cristiano. Aunque no parece que haya habido una decidida ofensiva departe de los cristianos tradicionales contra las atrocidades cometidas por Hitler en Alemania, durante la dictadura del nazismo, ningún cristiano debería jamás estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación racial y mucho menos con políticas nacidas del fanatismo ideológico que degeneren en genocidios tan horrendos como el Holocausto. Aun cuando muchos cristianos arriesgaron sus vidas para salvar a muchos judíos del exterminio nazi, el papel jugado por las altas jerarquías eclesiásticas tanto católicas como protestantes no fue el más digno.

De todas formas resulta siempre delicado hacer cualquier tipo de crítica tan alejados del contexto en el que sucedieron los hechos. Pero aún así, y siendo congruentes con lo que son las demandas de nuestro Señor Jesús, siempre que el cristiano se encuentre en medio de situaciones similares, deberá ser claro del lado de cuál bando debemos estar.

Es muy claro en las Sagradas Escrituras que el cristiano debe ser un abanderado de la inviolabilidad de la vida. En este sentido, ningún cristiano se sentirá obligado a cumplir leyes que propicien el aborto o la discriminación de cualquier índole. Ningún militar o policía que se considere cristiano debería obedecer en los casos en que se le den órdenes para cometer crímenes, aunque esto ponga en riesgo su propia vida. Recordemos lo que el Señor Jesús dice a los que aprecian su vida por encima de sus principios: ¨El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardarᨠ(Juan 12: 25).

En los Estados Unidos se debate una ley que endurece el trato contra los inmigrantes ilegales. Esto afecta a muchas personas que han formado sus familias dentro de territorio norteamericano, que tienen sus hijos nacidos en los Estados Unidos, y que a la hora de ser deportados por su estatus de ilegalidad, tendrían que separarse. Esto atenta contra la familia. En este sentido el gobierno norteamericano debería buscar una mejor solución a fin de salvaguardar la unidad familiar. Como cristianos, deberíamos estar preocupados por esta situación que viven estas personas. Entendemos que un Estado debe hacer respetar sus leyes, pero también entendemos que no se debe alejar de la misericordia en los casos que así lo merezcan.

Los cristianos siempre debemos estar del lado de la ley y del orden, pero creemos que nunca debemos perder el sentido de amor y de solidaridad con los que son discriminados.

3.- Cuando el Orden Civil Pone en Peligro la Paz Mundial.

Este sentido obliga hasta a los cristianos a entrar en guerra con alguna persona o gobierno que pretenda poner en peligro el orden y la paz relativos que existen en el mundo. Si la Palabra de Dios nos manda a orar por los gobiernos de la tierra para que vivamos en paz, note como lo dice: ¨Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad¨ (I Timoteo 2:1-4), entonces debemos entender que estamos en la obligación de enfrentar a cualquiera fuerza que pretenda dominar el mundo para avasallarlo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas alemanas se expandían con miras a dominar toda Europa, y una confederación de naciones, en una gran alianza, logró detener el avance alemán y frustrar así los planes del Tercer Reich. Con el pretexto de luchar contra el comunismo, Hitler puso en peligro la paz del planeta, y llevó a la humanidad a una conflagración que resultó en una cifra de aproximadamente unos 55 millones de muertos en el todo el mundo.

Ningún cristiano se debería sentir ajeno en los planes de detener a fuerzas oscuras que amenacen la vida y el derecho de los que compartimos este mundo. En situaciones de paz los cristianos debemos estar muy ocupados en la proclamación del evangelio por todos los medios posibles, pero en nuestra fidelidad al Señor y en nuestro deber de predicar y vivir la vida piadosa, no debemos pasar por alto nuestro gran compromiso social en el mundo. Las demandas del evangelio no sólo procuran la superación espiritual del hombre, sino también su reivindicación como individuo en la sociedad y la conquista de logros que superen y eliminen los graves males que nos aquejan. El Señor Jesús se preocupó por el hombre total, lo mismo debemos hacer los que hemos confesado fe en él y somos sus seguidores.

Leandro González
Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 23 de mayo de 2010.



lunes, 17 de mayo de 2010

El CRISTIANO Y EL MUNDO

I Juan 2:15-17


¨No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre¨.

Hace treinta años este estaba supuesto a ser un tema de cierta controversia, pero el cristiano promedio era consciente de la necesidad de que se hablase con seriedad acerca de la condición del cristiano frente al orden social o frente a las cosas del mundo. En el día de hoy este no parece ser un tema que preocupe al promedio de la nueva generación de cristianos, puesto que vemos como cada día más congregaciones y personas cristianas están cediendo a las presiones del mundo. Para muchos resulta hasta cursi que se considere la idea de los límites que deben ser considerados por un cristiano en su rol con el mundo, por ejemplo, el tema del cine o de las bebidas alcohólicas.

Por ejemplo, antes era muy claro para cualquiera persona que se hacía cristiana, que los cristianos no tomamos alcohol. En el día de hoy uno se puede encontrar con cristianos que defienden su derecho a beberse su copita, y hasta algunos cristianos que forman parte del mundo de las comunicaciones y las promociones comerciales, no lo piensan dos veces a la hora de ser parte de un comercial de bebidas alcohólicas o de cigarrillos.

Pero creo que el cristiano sí debe tener cuidado de cómo se relaciona con el mundo; eso no es un asunto del pasado, es un asunto de siempre. No podemos adecuar la Biblia a los tiempos. En lo único que los cristianos tenemos el deber de hacer que la Biblia esté a la altura de los tiempos es en el uso del lenguaje y de adecuar la Palabra de Dios a los cambios que sufren los diferentes idiomas del mundo, pero nunca en la esencia de lo que son las demandas del Señor para los creyentes. Sabemos que el Señor es el mismo y que el Señor no negocia sus principios: ¨Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos¨ (Hebreos 13:8). Y ahí mismo nos dice el escritor de la carta a los hebreos lo siguiente: ¨No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas¨ (Hebreos 13:9).

Hay muchas cosas de las que los cristianos podemos participar como todas las personas, pero no todas nos son convenientes; en esas cosas debemos aprender a detectar la diferencia: ¨Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna¨ (I Corintios 6:12). Así que el cristiano tiene sus limitaciones en el mundo, y el que no está claro en cuanto a esto, corre el peligro de caer en las trampas del enemigo: ¨Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo¨ (I Pedro 5:8,9).

Parece que deberíamos estar muy contentos porque el evangelio se vuelve cada día más popular entre muchas personas en el día de hoy. Pero debemos celebrar con cautela porque es posible que el evangelio al que hacemos alusión se esté ofertando más barato. No que haya bajado de precio, sino que hay muchos pastores, iglesias y consejeros cristianos que más que ofertar el evangelio, están ofreciendo una atractiva solución a los problemas que las personas tienen a la vista, sin importar las consecuencias eternas que esto conlleve. La preocupación nuestra en ese sentido es la misma que dominaba el corazón de Bonhoeffer en Alemania en 1939. Bonhoeffer dice de la gracia barata: “Es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado”.

Hay muchas personas famosas que están entrando a la iglesia. ¿Será por la poca demanda que se les hace de parte de quienes les predicaron? ¿Hasta dónde saben estas personas de las demandas éticas de Jesús Vs. el mundo en que ellos estaban acostumbrados a desenvolverse? Existe el peligro de que esta gente esté sinceramente equivocada. La culpa es de quienes los han evangelizado, al presentarles un evangelio a medias, o un evangelio sin demandas. Muchas de esas personas siguen participando de las cosas del mundo. Algunos artistas hacen sus fiestas donde la gente baila y bebe y se emborracha, y algunos hasta quieren predicar en ese ambiente y hasta dedicar la fiesta al Señor, mezclando lo santo con lo profano, y por qué no decirlo, la luz con las tinieblas. Tristemente parece que el mundo está en la iglesia.

Las formas de adoración de muchas congregaciones no parece diferenciarse en nada de lo que es una fiesta mundana. Ahora se usan las danzas, no nos asombremos cuando en los cultos cada cual agarre su pareja. ¡De qué manera el mundo está arropando la iglesia! Muchos de nuestros líderes se pasan de carismáticos al buscar que la gente del mundo se sienta cada vez más familiarizada dentro de la iglesia con ese ambiente del que ellos vienen.

La iglesia no parece estar brindando nada distinto a los que vienen del mundo. Ah, pero eso sí, se les oferta un culto donde se pretende hacer demostración del ¨gran poder de Dios¨. Muchos predicadores modernos más bien se parecen al mago Simón del que nos habla la Biblia en Hechos 8: 9-11: ¨Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo¨ (Hechos 8:9-11). Así que estos predicadores modernos, mediante la manipulación y la sugestión de los presentes, con actos que más bien parecen actos espiritistas o cualquiera otra cosa, menos un culto al Dios verdadero, seducen a los presentes dándoles además falsas esperanzas.

La iglesia no sólo necesita ser diferente del mundo, sino que necesita estar separada del mundo en cuanto a las prácticas comunes que definen el mundo y sus deseos. Note usted lo que la Biblia nos dice: ¨¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios¨ (Santiago 4:4).

Veamos rápidamente los siguientes tres tópicos en relación con el cristiano y el mundo:

1.- El Cristiano y las Relaciones Comerciales.

No todo lo que es legal en el mundo es bueno para un cristiano. Los negocios de bebidas alcohólicas y de cigarrillos es algo legal en el mundo, pero eso no significa que los cristianos que tienen negocios, pueden comercializar esos productos. Las bancas de apuestas, la lotería y los juegos de azar en sentido general, los casinos, bingos, etc., son un asunto legal en la mayoría de los países del mundo, pero eso no significa que los cristianos puedan hacer este tipo de negocio. La relación de un cristiano con algunas de estas manifestaciones ya sea como colaboradores, como dueños, como consumidores, como participantes, es algo que está en contra de la ética bíblica.

Hay muchos cristianos que han perdido el gozo de su salvación y tienen un funesto testimonio, porque han faltado a su lealtad al Señor por su apego y amor al dinero, y debemos recalcar en este sentido lo que nos dice la Biblia: ¨Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores¨ (I Timoteo 6:9,10). Fue el escritor y novelista Alejandro Dumas que dijo: ¨No estimes el dinero ni en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo¨.

Muchos cristianos piensan que pueden hacer una separación entre su fe en Dios y sus relaciones comerciales, pero para el cristiano, los principios del Señor abarcan todo en la vida, desde las cosas personales y familiares hasta sus relaciones de amistad y de negocio. No hay nada que un cristiano haga en este mundo que no esté normado por la Palabra de Dios. Por eso nos dice la Biblia que todo lo que hagamos lo debemos hacer como para el Señor: ¨Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís¨ (Colosenses 3:23). Así que por ética y por principio, y por conveniencia para la obra del Señor, hay tipos de negocios en los que el cristiano no debe participar y hasta hay tipos de negocios que el cristiano debe repudiar y enfrentar.

2.- El Cristiano y el Arte en Sentido General.

Debemos tener cuidado con el tipo de manifestación artística tanto dentro como fuera de la iglesia. Tanto en la pintura, en la escultura como en la música, el canto y cualquier tipo de manifestación del arte en sentido general. Muchos ofenden a Dios al involucrarse con tipos de música que no honran, sino que más bien deshonran a Dios e invitan a los oyentes a blasfemar el nombre del Señor y a burlarse de las cosas santas.

El cristiano no debe ser ocasión de tropiezo para nadie; ni para los impíos ni para alguno de los pequeñitos como dice el Señor. Veamos este pasaje que es tan claro en este sentido: ¨Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego¨ (Mateo 18:6-9).

Dios es quien nos ha dado el don para ser artistas, pero espera que lo usemos para darle la gloria a él, como en todas las cosas, no para crear controversia o para ser de confusión entre los hermanos o crear desacuerdos en la iglesia.

No estoy en contra de que los que tienen el don de cantar o de ser músicos dentro de las iglesias ganen dinero con su talento, pero se debe tener cuidado que estas manifestaciones artísticas no rivalicen con los demás ministerios de las iglesias.

Los artistas plásticos cristianos deben tener cuidado con las imágenes que pintan, ya que estas no deben incitar de ninguna manera a la veneración de las imágenes, porque esto es idolatría. No todo el dinero lo debemos ganar. Debemos aprender a decir que no y aprovechar esos momentos para dar testimonio de nuestra fe.

El don de artista es un don dado por Dios. Lo vemos en las instrucciones dadas por Dios a Moisés para la construcción del tabernáculo: ¨Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor¨ (Exodo 31:1-5). Queda claro entonces, que los artistas cristianos tienen licencia departe del Señor solamente en aquellas obras de arte que no ofendan el nombre del Señor y que no sean un objeto de adoración. Además es bueno destacar que cualquiera obra de arte es una creación pasajera, efímera; que está destinada a la desaparición, por lo tanto no constituye un bien eterno, ni para el artista ni para el coleccionista.

3.- El Cristiano y la Diversión y el Ocio.

Se debe redefinir a la luz de la Biblia cuáles son los límites que tiene el cristiano en este mundo. Tal parece en muchos casos como si no hubiese distinción alguna entre un cristiano y un mundano. Tal parece como que la única diferencia es que uno va a la iglesia y el otro no. Lo que debe definir a un cristiano no es solamente que uno vaya a la iglesia o que sea miembro de una iglesia, sino que un verdadero cristiano es aquel que lo demuestra en su vida cotidiana y en su manera de ser y de hablar. En lo que hace se define a un cristiano: ¨Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.Así que, por sus frutos los conoceréis¨ (Mateo 7:16-20).

No me imagino a un cristiano participando en apuestas en un casino, dependiendo de la suerte y haciéndose a adicto a los juegos. Ese debería ser un problema con el que los pastores deberíamos lidiar entre los hermanos que no se sujetan a la Palabra, pero esa no debe ser una conducta aceptada por los cristianos. Pero parece que en muchas congregaciones no se hace énfasis en la necesidad de apartarse de esas prácticas una vez que se ha conocido al Señor.

Muchos cristianos de hoy parecen no saber que no es costumbre de los cristianos el reunirse con amigos a beber ron, y mucho menos a emborracharse. Los cristianos tenemos que apartarnos cada día más de las cosas que no son santas, que no son agradables para Dios, que no honran al Señor y que pudieran ser una afrenta para la iglesia y para nuestro testimonio, y no debemos ser de tropiezo para nadie. Debemos cuidar nuestro testimonio.

Es muy preocupante ver como muchos toman el día del Señor para irse de playa o de resorts. Hoy hasta hay operadoras de tours cristianos que ofrecen paquetes por todo el fin de semana que incluye el domingo. Esto comenzó con incluir el domingo en los programas de los campamentos de las iglesias. Hoy día se hacen conciertos paralelos en el día del Señor. De esta manera los creyentes están haciendo negocio en el día del Señor; se van de los templos a los estadios y a los teatros desoyendo la voz de sus pastores, a divertirse. El día del Señor es para ir a la iglesia, participar de la escuela dominical con la familia y del culto de adoración, para dedicarlo a labores cristianas propiamente, no para ir a un concierto, aunque sea para ver a un cantante cristiano.

Las iglesias se están volviendo mundanas, el mundo parece que ganó la batalla en ese sentido a la iglesia. Muchos de nuestros cultos están repletos de canciones, de danzas, de arte, mucho arte, un derroche de talentos artísticos y poca o ninguna palabra predicada. Creo que el culto debe ser equilibrado. Muchas iglesias tiene hora y media de alabanza y quince minutos de predicación. Y Muchos predicadores hasta se contentan con esta fórmula, porque les da la oportunidad de hacer el menor esfuerzo cada semana al preparar sus sermones.

Los púlpitos están languideciendo en muchos lugares. Y en muchas partes donde se nota cierto dinamismo, muchas veces es por la figura del predicador más que por la importancia de su mensaje, o por el apego que este tenga a la Palabra de Dios. Muchas veces es más importante que diga ¨Gloria a Dios¨ y ¨Aleluya¨ a que predique un sermón congruente. La gente muchas veces pone más atención en el estilo del sermón que en el sermón mismo. Pero es necesario que volvamos a predicar ¨el potente mensaje de la Palabra de Dios¨, como era el eslogan de cierto programa cristiano de radio y televisión.

Leandro González.


Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 16 de mayo de 2010.


lunes, 10 de mayo de 2010

IGLESIA VS. ESTADO

Daniel 2:21


¨El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos¨.

Cuando escribo estos sermones trato de no ser un palabrero. Sé que no tengo la última palabra, y también sé que necesito aprender mucho de muchas cosas, por eso siempre trato de ceñirme lo más posible a la Palabra de Dios y de que lo que diga esté de acuerdo con lo que Dios ya ha dicho. La Biblia está a mi mano derecha, sin ella no puedo hablar de estos asuntos que conciernen a la verdad, a la salvación, a la eternidad, a la vida de la iglesia, etc.

Ninguna persona debería opinar acerca de lo que no sabe; y de aquello que sabemos un poco debemos tener cuidado al hablar, pues me he dado cuenta que por lo general somos muy vulnerables y propensos a equivocarnos. Aun con todo el cuidado que pongamos en lo que decimos, cometemos yerros muchas veces. Por ese motivo, ya que tengo tan poco tiempo para dedicarlo a la preparación de sermones, pues soy un obrero bivocacional, me concentro durante la semana en un solo tema, en un solo sermón.

Cada vez se me hacía muy difícil hacer más de un sermón, por eso, de un tiempo a esta parte, creo que es mucho más justo predicar una sola vez cada domingo. Prefiero dedicar toda mi energía, tiempo y atención a la elaboración de un solo sermón lo mejor trabajado posible, pues así puedo ofrecer a mis hermanos una sola buena comida y no dos comidas sin los nutrientes necesarios. Después que estoy haciendo esto, me siento mejor con Dios, con mi congregación y conmigo mismo.

Quería compartir esta reflexión con ustedes al iniciar mi sermón porque quiero agradecerles por soportarme cada domingo con mis pláticas, y les pido que traten lo más posible de divulgar entre sus amigos y hermanos cibernautas nuestro blog teológico, ya que esta es una buena forma de predicar la Palabra de Dios.

Hoy quiero que veamos lo que la Biblia nos dice acerca de la Iglesia y el Estado. Nuestro tema lo hemos titulado: Iglesia Vs. Estado, y al plantearlo de esta manera no pretendemos establecer ningún antagonismo entre estas dos instituciones tan importantes de una nación, sino marcar la distancia que debe separarlas para el mejor desempeño de las mismas dentro de la sociedad.

En el sermón anterior hemos hecho algún comentario acerca de la separación de la iglesia y el Estado como un principio fundamental establecido por el Señor en el Nuevo Testamento, así que creemos que ha quedado claro que según la Biblia este debe ser el tratamiento pertinente en este asunto.

Pero es bueno saber que no siempre el Estado y la Religión fueron cosas que se considerasen de forma separada, sino todo lo contrario.

Había la concepción de que aún cuando la nación fuera dirigida por un hombre, ese hombre que los gobernaba representaba a la divinidad, era casi divino, y hasta llegó en muchas culturas a ocupar el lugar del dios o los dioses que ellos veneraban. Este es el caso por ejemplo de los egipcios, donde se creía que el faraón era la personificación de Horus, o de Ra, y que a la hora de su muerte se fusionaba con Osiris, una de sus más importantes deidades, convirtiéndose así en dioses ellos mismos.

Cuando Jesús vino a este mundo toda su vida fue afectada por el imperio romano, sus enseñanzas, su muerte y resurrección ocurrieron dentro de un contexto romano que dominaba el mundo de entonces. El imperio toleraba la religión de los pueblos conquistados, pero llegó poco a poco a reclamar una lealtad absoluta y una veneración al César como Señor, como si fuera Dios. Esto colocó a la nueva religión cristiana como subversiva al negarse los seguidores de Jesús a rendir culto al César. Los primeros cristianos pagaron con su vida su lealtad al Señor Jesús como su verdadero Rey y Señor. Las acciones heroicas de los primeros cristianos, al dar su vida gustosamente por Cristo, han sido motivo de grandes producciones literarias que provocan gran inspiración al leerlas o escucharlas.

El precio que los primeros cristianos, tanto del Nuevo Testamento como de la historia de la iglesia en sentido general, han tenido que pagar para que hoy podamos plantear con toda libertad la separación de la iglesia y el Estado, es algo que debemos valorar y cuidar en el día de hoy.

En nuestro país, República Dominicana, los ciudadanos debemos seguir reclamando la anulación del concordato entre el Estado Vaticano y el Estado Dominicano, puesto que esto atenta contra el principio de la separación de la iglesia y el Estado. Esta pretensión medieval de la iglesia católica de dominar los asuntos políticos de los Estados es una desgracia que debemos denunciar y enfrentar con la debida responsabilidad. El Estado debe procurar la igualdad para todos y trabajar en beneficio de todos sin inmiscuirse en los asuntos de la religión.

Veamos los siguientes tres elementos relacionados con nuestro tema:

1.- La Iglesia Se Debe al Reino de Dios en la Tierra.

Esto no significa que la iglesia se revela contra el Estado donde se encuentra establecida o que es enemiga del Estado, no. La iglesia sabe que el gobierno humano es de origen divino, que Dios ha establecido el gobierno humano, y que sin el mismo, el mundo tal y como lo conocemos no podría ser posible. La anarquía es insostenible y genera la autodestrucción. Pero la primera lealtad de la iglesia no es con el Estado, sino con Dios. Así que la iglesia sigue viviendo bajo un sistema teocrático donde Dios es el Soberano. La iglesia no obedece al Estado en aquellas cosas en las que pudiera desobedecer a Dios.

Los creyentes no podemos poner demasiada confianza en los hombres, pues el único en el que podemos confiar a plenitud es en Dios. La Biblia Dice: ¨Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehovᨠ(Jeremías 17:5). Cuando la Biblia dice esto no está descartando la necesidad de que los hombres gobiernen el país. Es claro que necesitamos a personas humanas que administren los asuntos que tienen que ver con el Estado, pero tengamos cuidado en el tipo de proclamas que hacemos y en la fe que depositamos en los hombres, calificándolos de imprescindibles o únicos. Sabemos de los graves males causados por el falso mesianismo, al colocar a un hombre por encima de los demás, dándole el poder de creerse el único. Creemos que existen muchas personas con la capacidad de administrar el país y de hacerlo bien; creemos que siempre habrá otros que lo pueden hacer mejor que los que estén, y también creemos que el único que es imprescindible es Dios.

2.- El Estado Existe Únicamente por la Voluntad de Dios.

Es la voluntad de Dios que existan los gobiernos, pero los gobiernos de la tierra no están por encima del gobierno de Dios. Dios usa el poder de los gobiernos de la tierra, y la supremacía de los imperios de la tierra no son ni una caricatura del poder universal de Dios, de Jehová de los ejércitos. La reina Isabel de Inglaterra decía que le temía más a un cristiano de rodillas que a un ejército.

La Biblia dice ¨Dios quita reyes y pone reyes¨, note como dice textualmente: ¨El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos¨ (Daniel 2:21). O sea, que el mundo no está a merced de los hombres, sino a merced de Dios. ¡Qué bueno que es así! Por eso podemos tener esperanza que Dios levantará hombres y mujeres honestos en nuestra América Latina para que nos traigan un respiro.

Así como Dios tenía reservados a siete mil hombres en el pueblo de Israel en el tiempo del profeta Elías, que no habían doblado sus rodillas ante Baal, de la misma forma Dios tiene su remanente para nuestros pueblos abusados por los malos gobiernos (I Reyes 19:18). El mundo es de Dios, Dios vela por él, y es tarea de los creyentes orar con fe para que Dios levante de entre los creyentes a hombres y mujeres que tengan buenos sentimientos, y sobre todo, que tengan temor de Dios al administrar la cosa pública. Oremos con fervor para que esto ocurra pronto.

Ningún gobierno puede garantizar su permanencia más allá de los propósitos de Dios. La frase célebre tan socorrida del escritor y jurista español Gaspar Melchor de Jovellanos, de que ¨los pueblos tienen el gobierno que se merecen¨, no justifica la existencia de un gobierno malo más allá de los propósitos de Dios. Dios no es sólo el Dios de la nación de Israel, sino que él está interesado en todos los gobiernos y las naciones de la tierra. Sus ojos miran en todas partes y él está al tanto de todo aquello que ocurre en el rincón más apartado del planeta.

Es precisamente en el libro de 2 Crónicas, un libro que habla de las acciones de los Reyes de la nación de Israel, que encontramos la siguiente sentencia: ¨Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él¨ (2 Crónicas 16:8,9).

La garantía de un Estado se encuentra en la estima que los ciudadanos tengan de Dios. La dicha de un pueblo reside en su grado de confianza en Dios: ¨Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehovᨠ(Salmo 144:15).

3.- La Iglesia y el Estado Tienen el Deber de Trabajar Unidos Contra la Maldad.

El Estado cumple una función de equilibrio en la distribución de las riquezas y las oportunidades de los individuos que componen la sociedad organizada. El Estado tiene el deber de preservar el orden público y cuidar que el uso de los recursos permita la pervivencia de todos y la protección de los menos afortunados. El Estado debe procurar el cuidado y superación de los más pobres y de los más débiles.

Donde no existe algún tipo de orden no se puede garantizar la sobre vivencia pacífica, es por esto que se hace necesaria la existencia de los Estados. En un Estado existen los organismos que regulan las relaciones entre los individuos, las instituciones y las empresas. Cada una de estas organizaciones son regidas por leyes, y a la vez son representadas por personas que reciben un mandato del pueblo para ejercer tales funciones. Pero la efectividad de estas instituciones depende, sobre todo, del carácter de los individuos que las representan. Es por esto que se hace necesario que los ciudadanos del país adquieran la concienciación necesaria, primero para elegir, y luego para demandar un manejo correcto de los recursos colectivos.

Para que la iglesia y el Estado trabajen unidos en procura de una justicia social adecuada no tienen que estar reburujados. Pero sí debe ser una causa común del Estado y la iglesia el trabajar en contra del mal. El gobierno debe poner de su parte para sanear las instituciones del Estado, a fin de que haya un solo frente contra el mal. El mal existe y siempre existirá mientras estemos en el actual estado de pecado, por eso debe haber instituciones que lo enfrenten.

Vemos con gran preocupación como prospera el crimen del narcotráfico en todo el mundo por el apañamiento de las autoridades que están llamadas a combatirlo, de esta manera se hará cada vez más difícil erradicar este terrible mal. La desesperante situación que vive el mundo con la falta de integridad en los funcionarios públicos es un asunto al que hay que buscarle un respiro, si no departe de los hombres, el respiro vendrá seguro departe de Dios, pues el mundo tiene que seguir funcionando; a menos que todo esto sea lo que dé al traste con el gobierno humano y nos estemos enfrentando al desenlace final de todas las cosas.

Por lo que vemos en la historia, la humanidad siempre se ha enfrentado a períodos críticos relacionado con grandes problemas e injusticias sociales, y cuando nadie ve la salida, Dios abre una puerta que ninguno puede cerrar para la solución del problema. Creemos que Dios tiene siempre la solución. Los creyentes tenemos que confiar en la intervención de Dios en los asuntos políticos de la humanidad.

Leandro González


Sermón predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 9 de Mayo de 2010.


domingo, 2 de mayo de 2010

EL CRISTIANO Y LA POLITICA

Marcos 12:17


¨Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él¨.

La política es una ciencia, y quien ejerce esta ciencia es llamado político. Aristóteles enseñó que ¨El hombre es un animal político¨, y con esto quiso decir que el hombres es político por naturaleza. Así que por necesidad, todos somos políticos, puesto que cualquiera decisión que se tome en una nación o un pueblo donde vivimos nos afecta de alguna forma. Es difícil, por no decir imposible, hacer vida en una comunidad sin ser afectados por las decisiones políticas de la misma. Por tal motivo, lo peor que podemos hacer como cristianos es ser indiferentes frente a los procesos políticos en los que vivimos.

Vivimos quejándonos por no tener hombres y mujeres honestos en la administración del erario, pero ¿qué están haciendo los cristianos que tienen vocación política? El mundo necesita hombres y mujeres regenerados que se involucren en la vida política de los pueblos para defender el patrimonio de todos. Si le dejamos el mundo a los malos, no nos podemos quejar de que el mundo ande mal. Lo peor que pueden hacer los buenos es dejar que los malos gobiernen sin que ellos hagan nada para impedirlo.

La iglesia constituye la gran reserva moral del mundo. Así que, sin llegar a involucrar a la iglesia en los asuntos seculares, el cristiano tiene el deber de tomar parte en el desarrollo de la sociedad en que vive. Tenemos ejemplos en la Biblia de hombres y mujeres que tomaron parte en la vida política de su época sin contaminarse. Podemos mencionar a José, que llegó a ser gobernador de Egipto. Podemos mencionar a Daniel, que fue consejero de la corte real en Babilonia. Podemos mencionar a Esther, que pudo salvar a su pueblo en cautiverio bajo el imperio persa. Podríamos encontrar muchos ejemplos más que demuestran la participación de los creyentes en la vida política del mundo.

Es bueno saber que el principio fundamental de nuestro Señor Jesucristo con respecto a la relación del cristiano con los gobiernos de este mundo y con la política en sentido general es la separación de la iglesia y el Estado. Esto lo vemos en la famosa expresión de Jesús: ¨Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios¨ (Marcos 12:17). Estas palabras del Señor Jesús en Marcos 12:17 dejan muy claro que la mayor y suprema lealtad del cristiano es para con Dios; pero al mismo tiempo, Jesús establece que el cristiano tiene deberes qué cumplir relacionados con el orden político de la nación en que vive.

El Señor Jesús también nos confirma con estas palabras de Marcos 12:17 que así como la iglesia ha sido ordenada por Dios, de la misma manera el Estado también, y que ambos son necesarios en este mundo, aunque deben existir separadamente. La iglesia debe enseñar los deberes de los ciudadanos para con el Estado, y el Estado debe brindar a la iglesia todas las garantías posibles para el libre ejercicio de su fe y de su práctica cristiana.

El cristiano, sin ser afectado en su vida espiritual, sino más bien, siendo él de influencia positiva en el mundo de la política, y mucho más si se tiene la convicción de poseer verdadera vocación o llamado para ejercerla, debe atender a los siguientes tres factores esenciales:

1.- El Cristiano No Se puede Abstraer de la Política.

Así como el cristiano no se puede abstraer del mundo en que vive, de la misma forma no se puede separar del todo de los acontecimientos políticos que se dan en su entorno.

El cristiano no es un ente separado de este mundo. Aunque el cristiano no es de este mundo, porque su ciudadanía está en el cielo, el cristiano está en este mundo y se ve obligado por ende a interactuar en él. Por eso repetimos: el cristino no puede abstraerse del mundo en que vive. Es por ello que el Señor ora por nosotros, pidiendo al Padre lo siguiente: ¨No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal¨ (Juan 17:15).

El cristiano está llamado a participar en los asuntos políticos que le conciernen. Esto quiere decir, que el cristiano tiene el deber de votar para participar de esa forma en las decisiones de elegir a los gobernantes y funcionarios del gobierno. El cristiano debe evitar elegir de entre los candidatos a los menos malos. Si no hay candidatos que puedan ser considerados confiables, el cristiano debe ejercer su voto nulo, indicando de esta manera que no está de acuerdo con ninguna de las opciones presentadas. Al mismo tiempo, este debe ser un motivo de gran preocupación para el cristiano, el cual debe orar a Dios para que se levanten hombres y mujeres con principios cristianos que inspiren y motiven para ser elegibles en los diferentes puestos del gobierno.

Siguiendo esta misma idea, si como ciudadanos de este mundo no cumplimos con nuestro deber y derecho de votar, entonces no tenemos razón de quejarnos por las personas que son elegidas. Al recordar las palabras del Señor Jesús de que somos la sal de la tierra y la luz del mundo, nuestra participación en la política se hace más urgente. Las palabras del Señor Jesús en este sentido nos deben llamar a reflexión acerca de nuestro deber político: ¨Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos¨ (Mateo 5:13-16). Participando directamente en la política no es la única forma como podemos influenciar al mundo de manera positiva, pero aquellos que tienen la vocación política, no deberían rehuir esta responsabilidad.

2.- El Cristiano Sabe Que los Gobiernos Humanos Son Temporales.

El cristiano espera la manifestación del reino de Dios en la persona de Jesucristo. Este es el reino que no tendrá fin (Lucas 1:33). Los hombres en la tierra hemos probado todos los tipos de gobiernos posibles, y ninguno de ellos ha podido satisfacer las necesidades más profundas del ser humano.

Los pueblos de la tierra han probado el absolutismo de los grandes imperios y dinastías, las monarquías más severas y los regímenes ideológicos, tanto de izquierda como de derecha, con su respectiva representación comunista o democrática.

Este mundo se ha tenido que debatir entre la vida y la muerte en múltiples ocasiones, tratando de liberarse de la furia de la esclavitud y la barbarie de muchos gobernantes. Hemos sufrido el flagelo de dos guerras mundiales, y el planeta se ha visto amenazado más de una vez con ser aniquilado por el odio e insensatez de políticos locos. Pero aún así, y por causa de todo lo dicho, los cristianos tenemos el deber de estar en el juego político mientras dure este orden humano, hasta que ocurra la segunda venida del Señor Jesucristo.

Cuando la humanidad se encuentre en el borde del abismo de la desesperanza política, aparecerá un personaje misterioso, el anticristo, que engañará a muchos ofreciendo la solución a todos los problemas de la tierra: ¨ Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia¨ (2 Tesalonicenses 2:8-12).

Por esta razón el cristiano debe actuar en la política sabiendo que ningún gobierno humano resolverá los problemas de este mundo, sino que Jesucristo, el verdadero gobernante, es la solución y la única esperanza para este mundo.

El cristiano que se involucra en la política debe procurar que las personas a su alrededor busquen el señorío de Cristo en sus vidas. Sin el gobierno de Cristo en la vida de las personas, será cada vez más difícil poder ejercer la política en el mundo. La incredulidad y la falta de temor de Dios está generando la descomposición social que deteriora cada vez más los estamentos en todas las esferas de los Estados. Una sociedad compuesta de individuos depravados y degenerados no puede esperar buenos gobernantes.

Por lo que podemos darnos cuenta en la Biblia, el gobierno humano como tal es visto por el Señor como una entidad puramente secular, mientras que la iglesia, que es su cuerpo, debe ser vista como algo separado del mundo para servirle sólo a él. O sea, la iglesia le debe lealtad suprema sólo a Cristo: ¨ y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo¨ (Efesios 1:22,23).

Así que, aunque cumplamos con nuestros deberes políticos, como cristianos debemos esperar ¨la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo¨(Tito 2:13).

3.- El Cristiano Debe Dar Ejemplo de lo Que Es Hacer Verdadera Política.

Con mucha tristeza escuchamos decir que el poder corrompe, y que corrompe hasta al más santo. Pero creo que debemos sobreponernos a esta frase tan fatalista. Son precisamente los cristianos los llamados a demostrar que se puede cambiar el mal concepto que en el día de hoy se tiene de los políticos, principalmente en nuestros países latinoamericanos. Los políticos cristianos tienen la responsabilidad frente a sus electores de dar el ejemplo. Creo que ya basta de excusarnos detrás de justificaciones impías como esta que dice que para ser un político hay que ser mentiroso.

Lo que nunca debe hacer el cristiano es involucrar la iglesia en asuntos político-partidistas. Debemos ser abanderados de la separación de la iglesia y el Estado. Ni las iglesias, ni los concilios, ni las convenciones, ni las asociaciones de pastores deben ser utilizadas para asuntos políticos. Muchas desgracias ha traído a la humanidad el fanatismo religioso unido al poder político. Las más sangrientas guerras se han librado por mantener grandes hegemonías apadrinadas por jerarquías eclesiásticas.

El efecto dañino que ha provocado siempre a lo largo de la historia de la humanidad la unión de la religión y el Estado, demuestra lo perjudicial que puede llegar a ser este híbrido. La existencia de los imperios de la tierra, sin embargo, siempre ha estado matizada de la levadura religiosa, puesto que el monarca, el rey, el emperador, el dictador, el presidente, el ministro o como se le quiera llamar, la mayoría de las veces ha reclamado el tratamiento de dios departe de los gobernados. Una de las fuertes razones porqué los cristianos fueron perseguidos a lo largo del imperio romano fue por su lealtad a Dios, al negarse a rendir culto al César como si fuera Dios.

Como ciudadanos de este mundo, los cristianos estamos en el deber de ser buenos embajadores del reino celestial, asumiendo nuestro rol en los asuntos políticos, y haciéndolo bien cuando nos toque, para la gloria de Dios.

Leandro González


Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 2 de mayo de 2010.

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lunes, 26 de abril de 2010

LA JUSTICIA COMO SIERVA DE DIOS

Romanos 13:1-7


¨Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra¨.

Cuando uno llega al palacio de justicia, se puede encontrar con una figura de mujer hecha de piedra, de bronce u otro material con una venda en los ojos, lo cual indica la imparcialidad que debe existir en los magistrados cuando están frente a una causa. En una de sus manos la estatua empuña una espada, queriendo con esto destacarse la reciedumbre de su carácter frente al que comete actos de maldad. En la otra mano sostiene una balanza, ésta, sin duda alguna se refiere al equilibrio que debe existir en un juicio justo, al hecho de que todos sean pesados en la dimensión correcta de acuerdo al delito cometido. Cuando uno piensa en todo este simbolismo puede tener esperanza en la justicia de los hombres, pero tristemente no siempre se cumplen estos iconos. En la práctica, se violan frecuentemente estos principios ideales que se encuentran representados de alguna manera en la fuente autoritativa por excelencia, en materia de jurisprudencia, que es la Biblia.

En el presente mensaje veremos cómo Dios ha manifestado al hombre a través del tiempo los códigos que han de regirle para conducirle a una vida nueva en relación con su Creador y con su prójimo; consideraremos como las leyes de Dios al hombre han sido dadas para provecho del mismo hombre y, finalmente plantearemos la responsabilidad y privilegio que representa el ser un siervo de Dios en la aplicación de la justicia en la tierra, apoyados básicamente en Romanos 13: 1-7.

I. El Principio de los Códigos de Justicia.

Como se sabe, Hamurabbi, sexto rey de la primera dinastía de Babilonia, promulgó un famoso código de leyes grabado en ambos lados de un pilar de piedra que data aproximadamente del 1723 antes de Cristo, siendo esta la inscripción babilónica más extensa que se halla encontrado. El Código de Hamurabbi es muy parecido al código de Moisés, con la diferencia notable de que el código bíblico reconoce únicamente a Jehová como Dios de Israel.

Podemos darnos cuenta de algo muy especial, y es que en la ley mosaica podemos encontrar misericordia y protección para los pobres y desafortunados, mientras que en la ley de Hamurabbi había protección para los ricos y un interés centrado en ellos. !Cómo se parece al mundo de hoy!

La existencia de este y otros códigos de leyes tan antiguos supone la existencia de normas y disposiciones legales, mucho antes de que se tuvieran nociones de la Palabra revelada a Moisés. Esto concuerda perfectamente con las palabras del apóstol Pablo en Romanos 2: 14, 15: "Porque cuando los gentiles que no tienen la ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos". Ya Dios había mostrado de alguna manera al hombre, mucho antes de darle de forma concreta y terminante su Palabra, instrucciones concernientes a su debido comportamiento.

Cuando Moisés recibe de Dios los 10 mandamientos en el Sinaí, es muy probable que ya existiera una manifestación oral tradicional de estos principios, que fueron expresados definitivamente como un código divino. En principio, este código fue dado al nuevo pueblo que debía ser santo, y en sentido general luego este Decálogo vino a ser la base de sustentación de los más elementales principios de ética universales.

Hay expresiones en esta ley como "acuérdate", en relación con la disposición del día de reposo, que presupone una práctica ya antigua, antes del encuentro de Moisés con Jehová en el Sinaí. Es notorio además la práctica del diezmo en la vida de Abraham, mucho antes de que se tuviera noticia de un código específico como las tablas de la ley y las demás leyes dadas por Dios a Moisés.

Esto nos lleva a deducir que lo que Dios hizo fue recopilar en un tomo conciso los fundamentos esenciales de principios legales, que sirvieran como patrón o constitución, si se quiere, a la nueva nación hebrea, y al mundo por extensión; principios estos que ya eran practicados. Dios no ha dejado nunca al hombre desprovisto del conocimiento de su perfecta voluntad. Desde Adán, a quien Dios le marcó los límites de su estancia en el Edén, mostrándole claramente sus deberes y privilegios, así como las consecuencias de sus infracciones, el hombre ha tenido pleno conocimiento de que vive en un mundo regido por leyes universales que le atañen directamente, por causa de su ineludible relación con su Creador, sus semejantes y toda la creación misma.

A la descendencia de Noé (Sem, Cam y Jafet) tocó la tarea de dar continuidad a los principios de justicia establecidos por Dios, que se mantenían vigentes, sin duda, después del diluvio universal. Pero sabemos de la decadencia de la raza humana al paso del tiempo, y de la necesidad de intervención de Dios en el escenario humano para sujetar al hombre a sus designios, y encausar la historia hacia sus planes determinados, tal como nos lo relata el libro de Génesis en su capítulo 11, nos referimos a la Torre de Babel.

La verdad revelada y escrita sustituyó con Moisés a la transmisión oral de la voluntad de Dios, puesto que muchas veces fue adulterada y puesta en olvido, ya fuera por descuido, por ignorancia o de manera voluntaria. Ahora Dios se la ha entregado por escrito, inspirada por su Santo Espíritu (2 Pedro 1:21). Dios ha dado instrucciones precisas desde el principio, y es imposible humanamente que podamos tener en un libro, aunque sea la Biblia, todos los detalles que el hombre de la antigüedad conocía respecto de la mente de Dios en materia legal u otro asunto.

La Biblia es la historia del mundo en síntesis, la cual se escribe en detalles en los periódicos de cada día, y en los libros y enciclopedias de todos los tiempos. Toda la sabiduría verdadera, juiciosa y correcta contenida en todas las bibliotecas, encuentran su esencia en la Biblia. Todo procedimiento de justicia que es auténticamente fiel, necesariamente encontrará su mejor punto de referencia en lo que Dios ya ha dicho en su Palabra. Por eso, la esencia del Decálogo es la más alta institución dada al hombre, que tiene vigencia universal y eterna.

Esta Suprema Ley ha recibido la aprobación de nuestro Señor Jesucristo, el cual la exaltó en sus alocuciones, colocándola en una dimensión positiva jamás concebida por mortal alguno. Jesús nos ha dejado un extracto de los diez mandamientos al resumirlos así: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente...y a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22: 37,39); y en el versículo 40 concluye: "De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas". Así que Jesús es quien nos presenta propósito final de Dios al darnos la ley.

El principio de toda ley humana debe estar regido por las leyes de Dios. Enseñar a cumplir el primer y fundamental principio es tarea de las iglesias cristianas en el día de hoy. Los gobernantes y legisladores, junto a los magistrados deben velar por un cabal cumplimiento de estos principios, como siervos de Dios que han sido colocados en puestos de eminencia para cumplir un propósito divino (Romanos 13: 4). Es el temor de Dios lo que constituye la única garantía en el cumplimiento del derecho para todos los hombres (Proverbios 1:7). Donde no hay temor de Dios no existe la ley.

II. El Beneficio de las Leyes de Dios.

Lo que Dios hace es siempre bueno, perfecto y provechoso. Hoy en día podemos ver la importancia de hacer caso a las leyes de Dios.

Como muestra, miremos el siguiente panorama: Tristemente, son muchos los millones de seres humanos que han fallecido por causa del Sida, una enfermedad que se multiplica como producto de la promiscuidad sexual. Lo asombroso del caso es que en vez de favorecer esta estadística para un freno en las relaciones sexuales ilícitas, hay un mayor índice de promiscuidad. Siguiendo este mismo pensamiento, es importante reflexionar que, los crímenes y los criminales aumentan cada día en el mundo, a pesar de la pena de muerte. Por esta causa es obvio que la ley, si bien procura dar lecciones de moral o de conducta y mostrar al hombre el conocimiento del pecado (Romanos 3:20), no menos cierto es que está encaminada básicamente a cobrar las transgresiones. La ley tiene el deber de castigar, de imponer sanción, independientemente de los resultados en la conciencia de los individuos propensos a delinquir. Por eso la Biblia dice que ¨la ley mata irremisiblemente ¨ (Hebreos 10:28).

El hombre en pecado se encuentra en una abierta rebelión contra Dios, aun cuando su mala conducta le traiga graves perjuicios. La humanidad hoy vive en la búsqueda del placer aunque ese placer le lleve a la muerte. El hombre ha deificado el goce carnal, y le ha asignado una categoría fuera del orden correcto. Esta actitud del corazón humano se manifiesta en todas las acciones de su cotidianidad. El irrespeto por las instituciones es notorio. Para el hombre de hoy no existen verdades absolutas; todo encaja bien en su mundo de relatividades, y así se calma la conciencia cautiva.

En nada parecen preocuparle al hombre las consecuencias de sus malos actos. Los graves males que ocurren no le sirven de escarmiento; más bien, “como animales irracionales” (Cito al apóstol Pedro en 2 Pedro 2: 12 1), se entregan a la consecución de sus deseos egoístas. Esta condición del hombre le lleva a desconocer e ignorar voluntariamente la ley de Dios, deleitándose en la maldad en perjuicio de sus semejantes.

No es posible que individuos de esa clase puedan desarrollar una sociedad de convivencia. Es por tal razón que se hace imperioso que el evangelio sea predicado a todas las personas, porque lo único que cambia a una sociedad de manera efectiva es que los que la componen tomen la decisión de hacer caso a los preceptos divinos.

La mala actitud humana para obedecer a Dios, es lo que ha hecho que el Señor permita leyes tan duras como la Ley del Talión en el Antiguo Testamento. El Señor Jesús dijo que muchas de estas disposiciones, como la del divorcio, fueron establecidas por Moisés por la dureza del corazón. Si el hombre hace caso a lo establecido por Dios, vivirá feliz y será dichoso. El creyente está llamado a ser el mejor ciudadano.

III. Los Magistrados Como Siervos de Dios.

En cierta ocasión tuve la oportunidad de visitar a un oficial judicial de mi provincia. El pasaje bíblico que compartí con él fue: Romanos 13: 1-7. Al leer y explicarle el concepto de la Palabra de Dios con respecto a su puesto de eminencia, fue de gran sorpresa para él descubrir la dimensión tan elevada de un ministro de justicia en el planteamiento evangélico. Se asombró aún más al darse cuenta del gran peso de la autoridad divina que le otorga el privilegio de ser un servidor de la justicia en la tierra, debiendo rendir cuenta a Dios de su labor. Todo magistrado debe meditar respecto de su posición desde esa perspectiva, debe saber que la Biblia enfáticamente destaca su labor como una tarea puesta al servicio del bien y en contra del mal.

Ciertamente, la justicia humana es sierva de Dios en cuanto cumpla con el verdadero rol de defensora de los inocentes y fiscal acusador de los culpables, castigando e infundiéndole temor al malo.

Cuando los magistrados, ya sea con la anuencia de los gobiernos o no, se prestan al soborno corruptor y al abuso de poder, se convierten en reos de la misma espada que ostentan.

Es imprescindible que exista un régimen que gobierne y establezca un orden que haga gobernable un país. Sin regulaciones pertinentes, se hace imposible la sobrevivencia pacífica. El maligno Satanás prefiere la anarquía donde tenga absoluta libertad para hacer con este mundo cuanto desee.

Es posible que lo que dice el apóstol Pablo en 2 Tesalonicenses 2: 6 que detiene al Anticristo, sea el orden político existente en todos los Estados de la tierra (como lo consignan muchos teólogos). Parece que llegará el día en que las sociedades serán apáticas a cualquier forma de gobierno. Entonces aparecerá "el hombre de pecado", el cual gobernará el mundo por un período relativamente corto, según Apocalipsis 13:5. Revelándose así de una vez por todas el gran misterio de la apostasía. Los hombres verán quién era que estaba detrás de toda la maldad; de toda desobediencia, terrorismo y barbarie. En este sentido adquiere mayor importancia el respeto al orden, ya que se nota su trascendencia.

Aunque han existido gobiernos y líderes políticos sanguinarios, antisemitas y ateos, éstos no han sido el Anticristo propiamente. Estos entran en la categoría que dice I Juan 2: 18: "han surgido muchos anticristos". Por eso, aún con todos sus defectos, los gobiernos de la tierra cumplen un papel determinado por Dios. Por tal motivo, siempre que no se viole ningún principio fundamental de ética bíblica, el creyente está en la obligación de cumplir a cabalidad con las regulaciones del Estado en que vive. Deberá ser respetuoso de los símbolos patrios, pagar impuestos, cumplir la constitución, votar para elegir al presidente y funcionarios del gobierno, y tener una conducta correcta para evitar el descrédito moral y la persecución de la justicia.

Romanos 13: 4 otorga poderes especiales a los tribunales de justicia, a fin de actuar con rigor en aquellas acciones malas que lo ameriten. En muchos países existe la pena de muerte para castigar crímenes horrendos.

Muchos han criticado este proceder, indicando que esto no evita el que otros practiquen los mismos crímenes, y es cierto en muchos casos. Pero a mi juicio, aunque bien pudiera ser un escarmiento para algunos el que se ejecute la pena de muerte, lo más importante aquí es el castigo en sí por causa del crimen, independientemente de los resultados que tenga en los que pudieran tener malignas y criminales intenciones. Como decíamos con relación al Sida, lujuriosamente las personas se vuelven más propensas a una vida sexual irresponsable a pesar de las consecuencias de esta enfermedad. Esto demuestra que el problema está en el corazón humano, que está por encima de toda razón y que domina la voluntad del hombre, haciéndole un esclavo de las bajas pasiones sin importarle el corolario de fatalidades que sus malos actos pudieran traerle.

Las disposiciones legales requieren el cumplimiento del castigo al margen de los resultados paralelos. Además, cuando la justicia castiga ejemplarmente el crimen, evita los sentimientos y acciones de venganza. En este sentido, la justicia realiza una labor de verdugo que cobra por la ofensa cometida, atiende la voz de la sangre que clama por vindicación. En este sentido le refiero al episodio de Génesis 4 que nos relata la muerte de Abel por parte de su hermano Caín.

Generalmente, las personas que se oponen a la pena de muerte, también se oponen a las guerras, a la formación de ejércitos y de policías, y al uso de las armas en sentido general. Quienes piensan así nos están diciendo que vivimos en un paraíso perfecto donde no cabe la maldad, y que por ende no debe haber quien la enfrente.

Pero creemos que se equivocan, porque sin la represión contra el mal ningún Estado podría subsistir. Aun Dios tuvo que echar del cielo con violencia, haciendo uso de sus ejércitos, al que se constituyó príncipe del mal en las regiones celestiales (Isaías 14: 12-15; Daniel 10: 13, 20; Judas 9). Dios mismo es llamado en la Biblia "Jehová de los ejércitos" (I Samuel 17: 45). La realidad es que hay fuerzas espirituales que combaten en la oscuridad motivando el mal y propiciando la violencia (Efesios 6:12). En este sentido, los gobiernos deberían tomar "toda la armadura de Dios" para ir contra el mal, porque sin Dios no es posible destruir la maldad, como dice el salmo 127: 1: "Si Jehová no guardare la ciudad; en vano vela la guardia". La iglesia tiene el deber de orar por los que están en eminencia, por el presidente y funcionarios, para que podamos vivir en relativa calma hasta que Jesús venga (I Timoteo 2:1,2). El crimen sólo prospera en una sociedad donde los que están llamados a combatirlo hacen causa común con los criminales, este es el caso del narcotráfico en todo el mundo.

Mientras esperamos la venida del Señor, como ciudadanos de este mundo debemos cumplir con lo que el mismo Señor ha establecido con relación a los gobiernos humanos. Satanás es el dios de este siglo porque la mayoría de las personas han dado la espalda al verdadero Dios. Pero es bueno recalcar que quien tiene el verdadero control del mundo es Dios (Salmo 24: 1). El orden político que existe debe ser respetado y apoyado en todo aquello que no atente contra el deber cristiano.

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos dio estas instrucciones a los creyentes, en un tiempo en que gozaban de cierta libertad religiosa, pero más adelante el emperador romano Nerón y otros más, con saña malvada persiguieron, torturaron y mataron a miles de cristianos. La historia nos registra que el propio apóstol perdió su vida por la causa de Cristo en el gobierno del imperio romano. Por esos factores, a muchos les cuesta aceptar como válido el respeto y cumplimiento en un gobierno dictador, por ejemplo.

Pero pese a todo esto la Biblia es clara en cuanto a la necesidad de la existencia de autoridad en el mundo.

La posición de un cristiano en el mundo siempre será de riesgo, puesto que los seguidores de Jesús estamos en el mundo pero no somos del mundo (Juan 15: 19; 17: 14).

Aún en medio de situaciones conflictivas y amargas podemos ser leales a los principios de nuestro Señor Jesucristo. Se puede ser abogado honesto, funcionario público incorrupto, policía cumplidor del deber, soldado digno de la patria, presidente que salga del palacio con la frente en alto.

Leandro González


Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana el 25 de abril de 2010.