lunes, 13 de abril de 2009

LOS ESCRITOS DE SALOMON

Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares.

El rey Salomón tenía una sabiduría fuera de lo normal, una sabiduría que Dios le había concedido. Recordemos que cuando fue coronado como rey de Israel, al suceder en el trono a su padre David, pidió a Dios que le diera sabiduría para gobernar (I Reyes 3: 3-14), cosa esta que Dios le concedió. Por este motivo Salomón hizo gala de su sapiencia en todas las materias: ¨Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría¨ (1 Reyes 4: 29-34).

En esta ocasión, en nuestro empeño por descubrir los temas más sobresalientes de la Biblia y conocer un poco más de ella, llegamos a los libros escritos por Salomón, estamos hablando de Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Como dicen los versículos más arriba, los escritos de Salomón fueron mucho más extensos, pero recordemos que la Biblia es un libro religioso, cuyo interés es mostrarnos aquellas experiencias que conectan al hombre con Dios, por lo tanto encontramos en la Biblia sólo aquellos libros de Salomón que son pertinentes como revelación de Dios al hombre.

Cuando indagamos acerca de otras culturas de la tierra encontramos que en ellas también hubo filósofos que trataron de explicar el mundo y de dar respuestas a preguntas que el corazón humano no podía responder, como por ejemplo acerca del origen del mundo, del sufrimiento humano y de muchas cuestiones más. Pero ninguno de estos filósofos sustenta sus aseveraciones sobre base tan firme y trascendente como la que encontramos en la literatura hebrea. La inclusión de Dios como el Creador del mundo y el regente de todo el universo hace a la literatura hebrea, una con un carácter exclusivista, y diferente totalmente de toda otra cosmovisión.

Toda otra manera de interpretar el mundo, diferente de la que encontramos en la Biblia, si tomamos como buena y válida la revelación bíblica, no pasan de ser simples fábulas. Esto no quiere decir que no haya en la literatura de otras culturas cuestiones que puedan ser consideradas como saludables y provechosas para el hombre. Pero lo que queremos decir es que en cuestiones trascendentales que tienen que ver con la verdad absoluta, sólo la Bíblia podría ser considerada. O sea, o creemos lo que la Biblia dice, o estamos perdidos. Esa es en esencia la trascendencia de la sabiduría revelada en la Biblia. Podría sonar pedante, o pesimista, o tal vez para algunos hasta fatalista el hecho de la exclusividad de la verdad bíblica, pero no se puede creer en la Biblia y no llegar a esa conclusión. El propio Jesús, quien es la revelación última de Dios hizo una declaración que corrobora lo que estamos diciendo acerca de la trascendencia de la sabiduría bíblica: ¨Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí¨ (Juan 14:6).

Así que cuando leemos la Biblia, no estamos simplemente ante una forma más de comprender el mundo, sino que estamos frente a la única verdad que nos revela la única sabiduría, que nos da el conocimiento más seguro acerca del único Dios.

Los libros sapienciales de Proverbios y Eclesiastés junto con el libro de Job y algunos salmos, constituyen la filosofía o dichos de sabiduría del pensamiento hebreo, filosofía que está muy ligada a la experiencia de la nación judía con su Dios Jehová. Los principios éticos y las normas establecidas por Dios para la conducta de los hombres moldearon todo el pensamiento de esta nación. Los hombres que escribieron inspirados por Dios, como es el caso de Salomón, lo hicieron apegados a lo establecido por Dios por medio de su siervo Moisés y los demás profetas. Lo que leemos en Job, Salmos, Proverbios y Eclesiastés en la Biblia, en esencia, no es el pensamiento unilateral de hombres, sino que es parte de la revelación de Dios dada a los hombres, aún cuando estos escribieran con su estilo literario y limitados por su alcance intelectual.

Veamos ahora una breve explicación del significado de cada uno de estos libros:

I.- Los Proverbios de Salomón Son Reflexiones Útiles Para la Vida Diaria.

Una cosa buena que tiene el libro de Proverbios es que podemos usarlo como libro devocional diario, pues tiene un capítulo para cada día del mes. Podemos reunirnos con la familia y hasta parafrasear estas enseñanzas prácticas. Eso es lo bueno de estas composiciones, que están repletas de consejos prácticos para enseñar a nuestros hijos y a nosotros mismos como conducirnos en la vida, y sacar de ellas el mayor provecho.

Así como estos proverbios, nuestra cultura también tiene sus refranes producto de la observación de la cotidianidad, que están también repletos de sabiduría popular, en este sentido podría aventurarme a decir que los refranes son proverbios populares. Por ejemplo: ¨Dime con quien andas y te diré quien eres¨. Este refrán se refiere a que las personas buscan la compañía de quienes son como ellas.

Así que tanto los proverbios como los refranes tienen entretejida una verdad. Una verdad como la fe utilitaria, que se asemeja a la preocupación mostrada por Santiago en su carta, en el Nuevo Testamento, cuando nos habla de la necesidad de la praxis de la vida cristiana.

Los proverbios de Salomón muestran la preocupación de un padre por un hijo, y le aconseja para lo que tendrá que enfrentarse: las tentaciones, el enojo, la pereza, el orgullo, las ganancias injustas, los peligros de la lengua, las mujeres malas, etc. Y también le muestra la importancia de los valores verdaderos: la generosidad, la corrección de los hijos, la amistad, la prudencia, la templanza, etc. Aunque Salomón no es el mejor ejemplo en todo lo que está aconsejando, pero no deja de ser verdad lo que está proponiendo como principios excelentes de vida. Aquí se cumple lo que dijo el Señor Jesús a cerca de los escribas y fariseos: ¨Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen ¨ (Mateo 23:3)

En el libro de Proverbios la sabiduría aparece personificada, como si se tratara de alguien, y se la presenta como una cualidad inherente a Dios: ¨Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres. Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte. (Proverbios 8: 22-36). Esto es típico de la literatura de ese tiempo, no es ningún misterio, y sólo buscaba hacer más interesante la composición.

El principio sobre el cual se sustenta la sabiduría verdadera es el temor de Jehová (Proverbios 1:7). Este es un principio elemental en toda la Biblia, no ha de ser diferente en los libros sapienciales. El autor no puede ser condescendiente con los criterios de la época acerca de la concepción del mundo, como no lo podemos ser nosotros en el día de hoy. El autor de los proverbios, aunque pudiera recoger los dichos de los sabios de su época o ser influenciado por ellos, en aquellas cosas que atañen a la realidad de la vida; pero está limitado por el criterio divino revelado en el Pentateuco y los escritos de los profetas. Lo que hace al libro de Proverbios parte de la colección bíblica es precisamente su apego a la revelación divina.

Hay que tener cuidado en el día de hoy con ciertos pensamientos que quieren imponerse a lo revelado por Dios en su Palabra, o que pretenden apropiarse de la misma autoridad que tienen los escritos bíblicos. Algunos de los llamados ¨profetas¨ y ¨apóstoles¨ de hoy, que se toman muy en serio esos títulos, han estado encaminando a mucho pueblo por veredas extraviadas, so pretexto de haber recibido una nueva revelación. Pero nada que no concuerde con lo que ya ha sido revelado, puede ser considerado ni siquiera.

La misma revelación bíblica, como ya hemos expresado en otra ocasión, fue producto de un proceso de evolutivo, o sea, progresivo, que culminó con la persona de Jesús. Es por esta causa que aún los proverbios de Salomón deben ser leídos y analizados a la luz de la sabiduría de Jesucristo en el Nuevo Testamento, porque con Jesús, se selló la revelación (Hebreos 1:1-3).

El libro de Proverbios en definitiva nos habla de los beneficios de obrar bien en la vida, lo cual tarde o temprano dará sus buenos frutos.

II.- El libro de Eclesiastés Es el Discurso de Un Hombre Desengañado de la Vida.

Si el libro de Proverbios es un manojo de sabiduría para vivir, el libro de Eclesiastés es una confesión de desengaño de la vida. Salomón ya era viejo cuando escribió este libro. Había disfrutado de todos los beneficios del poder, poder que lo había apartado de su genuina fe en Dios, esto nos muestra lo perjudicial que puede resultar el trono cuando el que lo ocupa se envanece. Pero ahora lo vemos arrepentido, reconociendo sus errores, podríamos decir que aquí aparece trágicamente desencantado de la vida.
Aunque cuando uno lee este libro puede notar la carga pesada de gran pesimismo, pero también uno puede percatarse de las conclusiones sinceras a las que había llegado Salomón después de haber buscado en vano fuera de los límites del Señor: ¨El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala¨ (Eclesiastés 12:13,14).

Este libro, como todos los libros de la Biblia, debe ser leído completamente y de manera contextual; leer todo el discurso, no quedarnos en el camino. Si paramos en algún lugar de este libro y hacemos tienda allí, de seguro malinterpretaremos lo que dice. El escritor nos va llevando desde una perspectiva materialista de la vida, hasta el convencimiento de que lo espiritual es más importante, e imprescindible para poder entender el mundo Material. Como siempre en el autor está presente un componente permanente, que es la fe en el Dios Verdadero, sin cuyo conocimiento el hombre no puede encontrarle sentido a la existencia. Esta ha sido una cuestión planteada incluso por los ateos, el mundo no tiene sentido sin la idea de un Dios.

Es posible que Salomón, al relacionarse con los filósofos de su época, se haya dejado influenciar de sus postulados, y que hasta llegara a llenarse de incertidumbre acerca del significado del mundo espiritual y de lo que ocurre con la persona una vez que ha muerto, pero luego lo vemos retornando a la fuente verdadera. Es lo mismo siempre, la persona se puede pasar la vida negando la existencia de Dios y del mundo espiritual, y tratando de demostrarlo infructuosamente, para luego tener que reconocer su incredulidad, su encerramiento; en un instante, en un segundo de luz que sólo puede venir del mismo cielo. Ese es el misterio de la vida.

A pesar de todo el pesimismo que vemos en las palabras de Salomón en Eclesiastés, podemos aprovechar muchas de las consideraciones que hace el autor acerca de los problemas con los que tenemos que lidiar día a día en el mundo, como es la expresión ¨no hay nada nuevo debajo del sol¨: ¨¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol¨ (Eclesiastés 1: 9). Además, este es un libro que nos enseña a poner los pies sobre la tierra, al considerar las realidades con las que tenemos que enfrentarnos, y que de nada nos sirve nuestro cuidado de las cosas materiales si al final todo lo que vemos será deshecho. Esta es una verdad en toda la Biblia, por causa del pecado este mundo está destinado al fracaso, y toda la creación, así como todas las realizaciones materiales de los hombres, están reservadas para el fuego: ¨pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos¨ (2 Pedro 3: 7).

Así que el mucho afanarse llenando la vida de ansiedades no parece ser muy sabio. Esta es una verdad que aprendemos en el libro de Eclesiastés. Pero esto no significa que nos vamos a sentar a esperar el triste final; no, pues mientras ese día llega, la vida continúa, y esta es otra verdad que aprendemos en el libro de Eclesiastés cuando nos dice: ¨Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora¨ (Eclesiastés 3:1).

Aprovechemos el desengaño de Salomón para darnos cuenta que lo que en verdad cuenta como provechoso y bueno para nuestras vidas es hacer caso a lo que Dios nos dice en su palabra. Que cualquier discurso sin este elemento de la fe en el Dios verdadero es pura palabrería sin ningún sentido.

III.- El Cantar de los Cantares Es un Poema de Amor Romántico.

Finalmente llegamos al último poema de la Biblia; y es, gracias a Dios, un poema romántico: nos referimos al Cantar de los Cantares, que también se llama Cantares de Salomón.

Con relación al aporte que este libro puede hacer a nuestra vida conyugal, muchos de nosotros hemos perdido el sentido del amor romántico, y hemos descuidado los detalles que hacen a un matrimonio interesante. Así que las parejas deberían prestar más atención el uno por el otro, y cultivar el romanticismo vital para hacer un matrimonio perdurable. Dios, a la hora de traer a Adán una compañera, no lo hizo sólo con el propósito de que pudieran llenar la tierra de hijos, sino, y creo que esto es primordial, que tenía el interés de que ambos pudieran disfrutar de la compañía, y de todo el placer que uno y otro se pudieran proporcionar. Esta parte del matrimonio es mucho más importante que la procreación misma, ya que de la relación íntima eficaz y placentera de los esposos dependerá la felicidad de toda la familia.

Aunque este poema habla del amor de Salomón con una doncella llamada la Sunamita, se ha identificado siempre con el amor de Dios por su pueblo Israel y el amor que Jesucristo tiene por su iglesia.

En la Biblia se utiliza el matrimonio para comparar la relación de Cristo con la iglesia, y el libro de Apocalipsis habla de las bodas del cordero: ¨Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios¨ (Apocalipsis 19:7-9).

Estos son cinco cantos bien orquestados y organizados para ser disertados en un arreglo teatral. Salomón y la Sunamita se encuentran después de estar separados por un tiempo, y luego se vuelven a separar, pero sin perder la esperanza de encontrarse nuevamente. De la misma forma, la iglesia espera con ansias al Esposo que vendrá un día del cielo para así estar juntos para siempre.

Si usted quiere ser parte de esa esposa que se vestirá de gala para esperar al Esposo, usted necesita aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador. Sólo así podrá estar convidado para esa fiesta que se celebrará cuando Cristo venga otra vez.

Mensaje predicado por Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, en abril 12 de 2009.

lunes, 6 de abril de 2009

LOS SALMOS, EXPRESIONES DE ADORACION A DIOS

Salmos
El libro de los Salmos pertenece al grupo de libros poéticos de la Biblia, juntamente con los libros de Job, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Aunque también, a los libros de Job, Proverbios y Eclesiastés se les puede clasificar como literatura sapiencial. No hay duda que los salmos son una colección de reflexiones de la vida real que pueden ser utilizadas como instrumentos de meditación y devoción cristiana. Sabiéndole dar la verdadera interpretación dentro de un contexto bíblico general, los salmos constituyen piezas de gran valor a la hora de buscar o dar aliento y fortaleza.

Algunas características que podemos encontrar en los salmos son por ejemplo, que unos salmos son más extensos que otros. Así podemos ver que el salmo 117 es el más corto, mientras el salmo 119 es el más largo. Pero hay algo sobresaliente y distintivo en los salmos, y es su carácter devocional.

Los salmos fueron usados por los primeros cristianos como el himnario de la naciente iglesia. Naturalmente que habrá algunos salmos que a la luz del Nuevo Testamento no podrían ni pueden ser usados para la adoración dentro del contexto evangélico, por el grado de madurez de la revelación bíblica ya en los tiempos de los primeros cristianos.

Dentro de algunos Salmos podemos encontrar imprecaciones y malos deseos para con los enemigos, como es el caso por ejemplo de Salmos 58: 6-10, donde el salmista manifiesta deseos de muerte contra sus enemigos. Estos salmos no encajan con el espíritu de perdón enseñado por Jesucristo a la nueva congregación. Pero no sólo el libro de los Salmos debe ser analizado a la luz del Nuevo Testamento, sino todo el Antiguo Testamento, pues es en el Nuevo Testamento que tenemos, como ya hemos dicho en intervenciones anteriores, una revelación terminada. Y es la ética del Nuevo Testamento la que está vigente y por la que debemos conducirnos.

Algunas personas utilizan los salmos como amuleto, atribuyéndoles poder en sí mismos. Como es el caso famoso del salmo 91 que habla de la protección de Dios para los que viven bajo su cobertura. Muchas personas colocan en la cabecera de su cama o en su mesita de noche una Biblia abierta en este salmo, con la intención de ser librados de los malos espíritus. Pero esto es erróneo, pues la Biblia como libro solamente, sin una lectura que se aplique a nuestras vidas y que llegue a modificar nuestra conducta, no podría producir ningún efecto.

Usted puede tener salmos favoritos que le gusta leer diariamente o recitar de memoria, o que le vienen a la mente en momentos especiales de su vida; eso sí es correcto, y esto lo debemos hacer no sólo con los salmos, sino con toda la Biblia. Es una buena práctica memorizar pasajes bíblicos clave, para así usarlos para compartir nuestra fe, o para llenarnos de ánimo en momentos de necesidad. Uno de los salmos más conocidos es el Salmo 23 que nos habla del cuidado que Dios tiene de sus hijos, y que es el favorito de muchos creyentes. Recitar la Palabra de Dios es algo muy fortalecedor, pero mucho más lo es hacer caso a lo que ella dice.

Entrando en materia, veamos los siguientes aspectos con relación a los Salmos:

I.- ¿Qué Son los Salmos?

Los Salmos eran los himnos y cantos que cantaba el pueblo de Israel en los servicios de adoración en el templo de Jerusalén, tanto en el primer templo, como en el segundo templo. Aunque ha de entenderse que los sobrevivientes del cautiverio, los que participaron del segundo templo, fueron los que utilizaron el himnario completo.

Los Salmos son composiciones poéticas, como ya hemos dicho, que fueron transformados en canciones para los grupos corales del templo. En algunos salmos incluso hay indicaciones para la música que se debía usar al momento de ser cantados.

Los Salmos son una colección de la poesía lírica religiosa del pueblo de Israel. Debemos repetir que en los libros históricos, así como en algunos libros proféticos, también encontramos intercalada alguna poesía lírica religiosa. También en el Nuevo Testamento, aunque en menor cantidad, podemos verificar trozos de poesía, como es el caso del cántico de María en Lucas 1: 46, 45. Podemos ver una gran similitud de este cántico con el de Ana, registrado en I Samuel 2:1-10.

Los Salmos son al mismo tiempo, y mucho más significativamente, himnos, canciones, a los que por su género musical se les denomina salterios, haciendo alusión al instrumento de cuerdas que acompañaba estos cantos. Estos salmos pueden ser una colección de cantos del primer templo y del segundo templo, pues se mencionan autores que existieron en el primer templo, en tiempo de Salomón. Los salmos de David ya existían en tiempos del primer templo, y han de haberse usado en la adoración. Aunque no hay duda que en el templo restaurado después del cautiverio, los cánticos llegaron a cobrar un significado más que especial.

Los Salmos fueron primero el himnario del pueblo hebreo en el judaismo, y luego se convirtió en el himnario de la iglesia primitiva en el cristianismo, que lo ha usado en sus cultos como cantos y en sus lecturas devocionales, como nos lo refiere el apóstol Pablo en Colosenses 3:16: ¨La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales¨.

Los salmos, como los himnos que han usado las iglesias cristianas desde siglos, son composiciones con un alto contenido teológico, cosa de la que adolecen muchas canciones en la adoración cristiana en el día de hoy. Lamentablemente muchas veces se pone más énfasis en la música que en el contenido de las alabanzas. En muchas canciones no se menciona el nombre de Jesús, ni de Dios, ni del Espíritu Santo.

Los compositores asumen que los oyentes, o los que cantan esas canciones saben que están cantando a Dios. ¿No será que muchos artistas cristianos con el interés de que su música sea parte del Hit Parade de la semana en las emisoras seculares, procuran composiciones con cierta ambigüedad, de modo que suenen bien al oído de quienes las escuchen, y así poder ser aceptados por los locutores y programadores en el día a día?

Otra característica que tienen estas canciones de ahora, es que se centran en las personas que escuchan las canciones (son humanistas) y no en la Persona de Dios que debe ser predicado y exaltado en las canciones. Muchas canciones están diseñadas para levantar el ánimo de la gente, y esto se hace no desde una perspectiva teológico-bíblica, sino desde una perspectiva meramente psicológica, como una terapia para hacer que la gente se sienta bien. Así que resulta agradable para mucha gente ir a un culto de adoración, aunque no sea cristiana, pues allí encontrará un ¨adorador¨ que le hará sentir que es una persona valiosa, aunque se esté quemando en el infierno viviendo una vida de pecado; porque muchas de estas canciones no sólo no mencionan tal cosa como el pecado o el arrepentimiento, sino que evitan hacer esto, y en su lugar llevan al individuo a ¨extasiarse¨ en la ¨gracia de Dios¨.

No estoy en contra de los cantantes cristianos modernos, ni de sus canciones modernas; no, de ninguna manera, me encantan los nuevos ritmos, y canto muchas de esas canciones y en nuestra iglesia se cantan semanalmente, pero nos cuidamos de seleccionar aquellas canciones que tengan contenido que se ajuste a la teología bíblica.

Creo que las iglesias deben estar al día con la música de este tiempo, pero también creo que no se deben desdeñar los himnos antiguos, pues esas alabanzas son insuperables. Podemos tomar esos himnos y enriquecerlos con nuestros ritmos e instrumentos autóctonos. Todo ello debe formar parte de nuestra colección de cantos, como los salmos que se deben cantar hoy.

II.- ¿Quiénes Son los Autores de los Salmos?
Con relación a quines son los compositores de estas poesías, podemos decir que unos 50 salmos son anónimos. O sea, en los registros de que se tiene noción hay una colección de cincuenta de estos salmos a los que no se les ha atribuido autoría específica. Más o menos ochenta de estos salmos son atribuidos a David,, dos a Salomón, doce a Asaf, trece a los hijos de Coré y uno a Moisés.

El hecho de la vinculación de David tan poderosamente a la autoría de los salmos tiene su razón de ser, pues él era un gran músico y poeta (I Samuel 16: 16-18; 2 Samuel 1: 19-27; 3: 33-34); y no se puede pasar por alto su gusto especial por el culto y la adoración (2 Samuel 6: 5, 15-16). No hay duda del gran papel jugado por David en la lírica del pueblo hebreo. Aunque como hemos visto, David no construyó el templo, sino que fue a su hijo Salomón que le tocó este privilegio, pero David fue el que organizó los servicios de adoración en el templo, distribuyó las responsabilidades de los levitas y designó los cantores y los músicos que tomarían parte en el culto en el templo.

Debemos destacar el papel de dos grandes compositores de Salmos, estos son Coré y Asaf. Algunos de los salmos dentro de la colección de David y de Asaf, son atribuidos a Coré. En los Salmos del 73 al 89, la mayoría son atribuidos a Asaf.

Cuando hablamos de los autores de los salmos, no podemos dejar de hablar de los responsables de ejecutar las alabanzas: los cantores y los músicos a los cuales hoy se les llama adoradores. Creo que todos somos adoradores, pues todos participamos y debemos participar de la adoración, desde el más pequeño hasta el más grande, no importa que cante bonito o que a penas entone. A las personas que dirigen la música y las alabanzas en la iglesia no debería llamárseles de forma exclusiva adoraradores, sino más bien, y utilizando el lenguaje bíblico, cantores y músicos: ¨Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría¨ (I Crónicas 15:16).

Estas personas eran especialistas del canto y de la música, como los que existen hoy en las iglesias, que estudian para realizar un ministerio efectivo y profesional para Dios.

Ya sea como un cantante que se dedica exclusivamente a eso, y con lo que también se gana la vida, sea como encargado en una iglesia o como artista profesional, de forma particular, siempre que utilice su arte como un ministerio, debe tener cuidado de hacerlo con el criterio adecuado, y bajo el orden que establece la Biblia se deben ejercer los dones, para la edificación del cuerpo de Cristo.

III.- ¿Cómo Podemos Agrupar los Salmos?
Por lo general, el libro de los Salmos estaba dividido en cinco partes, como una especie de Pentateuco de la Adoración: 1) libro I, que va del capítulo 1 al capítulo 41; 2) libro II, que va del capítulo 42 al capítulo 72; 3) libro III, que va del capítulo 73 al capítulo 89; 4) libro IV, que va del capítulo 90 al capítulo 106; y 5) el libro V, que va del capítulo 107 al capítulo 150. Así que tenemos un total de ciento cincuenta salmos.

Los Salmos al mismo tiempo se pueden clasificar en dos grandes grupos: 1) Salmos del Primer Templo, que va del Salmo 1 al Salmo 89, o sea las tres primeras colecciones de cantos; y 2) Salmos del Segundo Templo, que va del Salmo 90 al Salmo 150, o sea las dos últimas colecciones de cantos.

Los Salmos del primer templo se usaron durante el tiempo de Salomón y de los reyes del reino dividido, y la mayoría de los mismos fueron escritos por David, o sea que las composiciones poéticas de David, fueron escritas con el propósito de ser usadas como cantos o himnos en la adoración. Podemos decir que el rey David pensó en todo a la hora de hacer los preparativos para la construcción de la casa de Dios.

Los Salmos del Segundo Templo se escribieron durante el cautiverio y durante el período de reconstrucción del templo y de los muros de la ciudad, durante el tiempo de Zorobabel, hechos que están narrados en los libros de Esdras y Nehemías.

Podemos encontrar temas diversos en los salmos, que también podemos denominar como géneros literarios. Así podemos encontrar: Salmos de alabanza o himnos; salmos de oración o súplicas que pueden ser particulares o colectivas; salmos de acción de gracias, salmos de instrucción o enseñanza o salmos sapienciales y salmos de profecías mesiánicas, llamados propiamente salmos mesiánicos. Aunque en realidad los temas predominantes en los salmos son la oración y la alabanza. Además podríamos encontrarnos en algunos salmos con una mezcla de géneros literarios.

Con respecto a los Salmos mesiánicos, diremos que estos son salmos propiamente proféticos, que se refieren a Jesucristo y a situaciones de su vida, de su pasión, muerte y resurrección. Uno de estos salmos es el Salmo 22 que está repleto de profecías acerca del Mesías prometido y que se cumplieron de manera cabal en la persona de Jesús. Este salmo habla de los sufrimientos del Mesías y de su posterior triunfo. Estos salmos mesiánicos no eran muy comprendidos por los que los cantaban antes de que Jesús viniera, pero son una joya dentro de la adoración para los cristianos que comprendemos el significado de los mismos y su cumplimiento en la persona de Jesús.


Hasta el día de hoy, los judíos no cristianos rechazan que en Jesús se hayan cumplido las profecías mesiánicas de estos salmos, pues ellos rechazan a Jesús como Mesías, por ese motivo le entregaron en manos de Poncio Pilato para ser ejecutado.

Cuando lea los Salmos de ahora en adelante, espero que pueda valorar la importancia de estas composiciones para la vida devocional de los creyentes, pues en ellos se cuentan los grandes episodios en los que Dios ha sido misericordioso con su pueblo, lo cual nos garantiza que siga siéndolo para con nosotros hoy. Al mismo tiempo, en los Salmos se puede uno dar cuenta de los grandes hechos de Dios, empezando por la creación, siguiendo por su providencia y cuidado, y culminando con su redención en Cristo, situaciones que son contadas y exaltadas en los Salmos para nuestra ilustración y edificación.

Un salmo que viene bien para aquellos que necesitan reconocer sus pecados delante del Señor y llegar a una experiencia personal de arrepentimiento es el Salmo 51. En este Salmo el rey David reconoció sus graves pecados, los confesó a Dios y manifiestó su dolor al saberse pecador delante de Dios. Esta es una experiencia que deberá repetirse en tu vida si deseas ser salvo. Te invito a estudiar este Salmo y reflexionar seriamente respecto de tu vida delante de Dios.

Sermón predicado por Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, en Abril 5 de 2009.

domingo, 29 de marzo de 2009

PERSEVERANCIA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Job

Con el libro de Job entramos en una brecha en nuestro recorrido por toda la Biblia entre la historia, la novela y la poesía. Como ustedes saben la Biblia es un conjunto de libros, una pequeña biblioteca de los clásicos de Dios. De los libros de la ley pasamos a los libros históricos, y ahora vamos entrando por los pasillos de la historia a nuevos géneros literarios amenos y atractivos: La novela y la poesía.

Al decir que en Job estamos entre la historia, la novela y la poesía, queremos significar, además, que esta es una historia real, con personajes reales, circunstancias reales y lugares reales, pero contada en un estilo literario novedoso hasta este momento; aunque tanto los libros de la ley como los libros históricos, que hasta ahora hemos visto, están salpicados de poesía. Pero esta no es una novela ficticia, no es una poesía romántica, no es una prosa inventada, aunque tenga su gracia como recurso literario y esté adornada con delicados matices artísticos.

Para que tengamos una idea más clara con ejemplos contemporáneos, esta no es una obra al estilo Dan Brown, el cual falsea la realidad y la distorsiona a su antojo, sino más bien al estilo Gabriel García Márquez, donde el autor se inspira en hechos reales, aunque cambie el nombre a los personajes y algunos lugares. En la historia de Job, sin embargo parece que los personajes y los lugares son más bien reales, y esto hace al relato de Job una pieza literaria digna de todo crédito y crucial en el tema que trata.

Santiago habló de Job como un personaje real cuando afirmó: ¨ He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo¨ (Santiago 5:1). En Ezequiel 14: 14-20, se le compara con personajes reales de la Biblia como Noé y Daniel. Job existió en los tiempos patriarcales, cuando la comprensión de la fe se encontraba aún en su estado primitivo. Recordemos que la Biblia nos va llevando por una autopista virtual hasta llegar al clímax de la revelación, el cual es Jesucristo mismo (Hebreos 1:1-3).

Vemos que Job manifiesta fe en el Dios Todopoderoso al estilo de Abraham. Viene de una cultura ajena al pueblo de Israel, aunque en los amigos que le visitan en su angustia podemos encontrar parentescos familiares con los orígenes del pueblo hebreo, como es el caso de Elifaz, quien era descendiente de Esaú, hermano gemelo de Jacob (Génesis 36:4, 11). Así que una vez más encontramos en la Biblia que los propósitos de salvación de Dios se extienden al mundo entero, no se circunscriben al pueblo de Israel. Dios está interesado en salvar al mundo, por eso envió a Jesucristo, para dar su vida por todos (Juan 3:16).

Job parece un sacerdote antiguo. En el relato lo vemos intercediendo ante Dios por la vida espiritual de sus hijos, y además es descrito como un hombre con mucho poder político, económico y social, y como una persona sumamente próspera. Pero al mismo tiempo en la descripción que se hace de él se destaca su carácter de integridad: ¨Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal¨ (Job 1:1). De este hombre vamos a hablar, específicamente de su grande prueba de fe.

I.- Origen y Naturaleza de la Prueba.

Nosotros aquí en la tierra somos ajenos a muchas cosas que pasan en el cielo, en el mundo de lo invisible, de lo espiritual, sin duda que eso es verdad. En el libro de Job encontramos una gran similitud con lo que nos describe el apóstol Pablo en Efesios 6, relacionado con ese mundo espiritual que no podemos percibir con nuestra intuición natural. Fuerzas oscuras se mueven en regiones espirituales con intenciones malignas en contra de los que desean vivir una vida recta para Dios. El libro de Job es una muestra viva para hacer conscientes a los creyentes de esta realidad.

Dios conoce cosas de nuestras vidas que ni siquiera nosotros mismos conocemos. El tiene control de todas nuestras circunstancias, aún cuando veamos que aparentemente eso no es así. Con respecto a lo que nos relata el libro de Job y la visita de Satanás en la que Dios tiene la oportunidad de cuestionarle, creo que el autor de este libro está usando un recurso propio del estilo literario de la novela. Está recreándonos una escena para mostrarnos la participación de nuestro enemigo en los hechos reales de nuestra vida. Cómo muchas de las cosas que nos pasan en la tierra tienen su origen en decisiones que se toman en el mundo de lo espiritual, mundo que sólo Dios conoce y controla de forma cabal.

Hablando de la prueba de Job, quisiera que veamos que cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar, en el Padrenuestro, que es la oración modelo, él dijo: ¨Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal¨ (Mateo 6:13). Esta expresión no significa que Dios nos tiente, pues Santiago explica esto muy bien, que Dios no tienta a nadie: ¨Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido¨ (Santiago 1:13,14).

Santiago nos enseña que Dios tiene el control del tipo de prueba al que seremos sometidos, o sea que Satanás no opera a su antojo. Dios no permitirá que seamos tentados más allá del límite de nuestras fortalezas, eso es lo aprendemos en I Corintios 10:13: ¨No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar¨.

Job no se esperaba esta prueba, él mismo manifiesta estar sorprendido de lo inexplicable que le resultaba lo que le estaba pasando. Es la historia de nuestras vidas, estamos esperando siempre que nos sucedan cosas buenas, aunque tengamos temores de que cosas malas nos pueden suceder. Pero nunca estamos lo suficientemente preparados para cuando llega la hora de la verdad. Es en el proceso de la prueba que vamos siendo concienciados acerca de los misterios que rodean nuestra vida.

Aunque Job no estaba preparado para lo que le aconteció, pero sí podemos decir que él da muestras de una certidumbre de fe única. Esa es la clase de reciedumbre que Dios espera de los que se dicen ser sus hijos. Es muy fácil ser fiel a Dios cuando todo va bien. No sé que van a argumentar los defensores de la teología de la prosperidad, frente a las calamidades de Job, y frente a la crisis mundial que hoy abate al mundo en lo económico, social y político, situación de la que los creyentes no somos ajenos, ni mucho menos podemos abstraernos, aunque queramos.

Job fue quebrantado de forma sorpresiva, precisamente en aquellas cosas que más temía. Seremos lesionados de manera significativa en aquellas cosas que más nos duelen, y el enemigo de nuestras vidas conoce nuestro lado débil, pues él tiene suficiente tiempo para analizarnos y conocer nuestras flaquezas: ¨Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo¨(I Pedro 5: 8, 9).

Pero lo bueno de todo esto es que aunque Satanás conozca al hombre en sentido general y natural, él desconoce razones que la razón no conoce, y es la invencible fuerza de los que esperan con firmeza en Dios, y Dios es invencible. Por eso Satanás siempre ha de quedar ridiculizado, no importa la magnitud de la saña con la que se proponga hacernos desviar de la fe en Dios. La razón de esta garantía está en los límites que Dios establece cuando permite que Satanás pruebe a Job: ¨Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida¨ (Job 2: 6).

Job fue atacado con pruebas externas, y también fue confrontado en carne propia. Fue arruinado económica y familiarmente, sus riquezas y sus hijos le fueron quitados, y ahora le abate una grave, mortal y desesperante enfermedad.

Y como si todo esto fuera poco, su esposa le aguijonea con fuertes palabras de amargura: ¨Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete (Job 2:9). Aún en su condición, tiene él palabras de amonestación para su amada esposa, a la que trata de corregir en su agónica propuesta. Esta es una demostración previa de lo que ha de ser su postura en todo el libro: ¨He aquí, aunque él me matare, en él esperaré¨ (Job 13:15). Esta es la esencia de la fe verdadera: creer en Dios por lo que él es, no por lo que hace. Esta es la fe del creyente que persevera hasta el fin, como dice el apóstol Pablo en 2 Timoteo 1: 12: ¨Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día¨.

¿Dónde, en qué lugar encajan en todo esto, aquellos que piensan de la vida cristiana como una preñada de prosperidad, salud y bienestar? Piensan que argumentando positivismo van a conseguir más adeptos para el evangelio, pero el evangelio es mucho más que una filosofía, es un confrontamiento violento con la realidad del pecado en la vida de la humanidad y un llamado radical a romper con los patrones o moldes del mundo que vive de espaldas a Dios. Para esto se necesita el carácter de Job, su perseverancia en medio de la prueba, no importa que la vida esté rodeada de prosperidad material y salud, o que nos consuma la miseria y la enfermedad.

La Biblia nos dice que ¨el que persevere hasta el fin, este será salvo¨: ¨Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo¨ (Mateo 10:22).

Hasta este momento en la narrativa de esta historia hemos visto el prólogo o presentación en prosa de lo que será la obra más extensa en versos, a partir del capítulo tres. Nos hemos topado con todos los personajes que intervienen en el drama, aunque Satanás no será mencionado ya más, pues ha quedado establecido que no podrá destruir la integridad de Job, y el autor ha dejado claro que el diablo no tiene ya nada que buscar, habiendo agotado todos sus recursos, sin lograr su propósito.
Dios espera que en la vida nuestra sea así también, que el enemigo se dé cuenta que no tiene nada qué buscar en nuestras vidas. Si hacemos caso al mandamiento de nuestro Señor Jesucristo, es seguro que podremos salir airosos de cualquiera pruebe, no importa su naturaleza: ¨Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil ¨ (Mateo 26:41).

II.- Reacción de Job Ante la Prueba.

Ahora nos concentraremos en el plano puramente humano. Porque aunque es verdad que hay fuerzas invisibles que operan en las regiones espirituales, no menos cierto es que acá abajo, en nuestra dimensión, tenemos nuestros problemas, propios de nuestra naturaleza. Tenemos limitaciones en muchos aspectos; y la vida misma y nuestra idiosincracia, va creando una cosmovisión que determinará en mucho nuestro comportamiento. La manera como creemos determina la manera como reaccionamos o interpretamos lo que nos ocurre.

Los amigos de Job, Elifaz, Bildad y Zofar, llegaron con buenas intenciones de dar consuelo en medio del dolor que éste experimentaba, y al principio lo hicieron muy bien, pues guardaron silencio y se unieron a su pena. Cumplieron el mandato bíblico de solidarizarnos con los que padecen algún tipo de calamidad: ¨llorad con los que lloran¨ (Romanos 12:15). Pero una vez que Job externó sus quejas producto de su dolor, una reacción normal en una situación como esa, sus amigos empezaron a filosofar. Es muy fácil desde la perspectiva de los amigos de Job, juzgarle; pero no era fácil ponerse en su lugar.

Job está desesperado. En una situación que a otro mortal lo llevaría a cometer suicidio, él se mantuvo, aunque se quejara, esperando en la misericordia de Dios. Esta es la postura que Dios espera de sus hijos, de los que tienen una esperanza por encima de las expectativas que tiene el común de los seres humanos. Job representa una clase de persona que tiene una convicción tan firme en Dios, al punto que su primera y última esperanza es Dios. Su vida se centra en Dios.

Job manifiesta tres deseos respecto de su vida, según nos lo registra Andrés Glaze en Comentario Bíblico Mundo Hispano: a) el deseo de nunca haber nacido; b) el deseo de haber muerto al nacer; y c) el deseo de morir. ¿Acaso no ha sentido usted en algún momento de su vida que es mejor estar muerto que vivo? Si usted no ha tenido este tipo de reflexión, le felicito, pero esté preparado, porque si vive mucho, estoy seguro que lo tendrá en algún momento. El libro de Job nos ha sido dado para que nos demos cuenta que, cuando esos pensamientos de derrota lleguen a nosotros, como creyentes en el Dios Todopoderoso, podemos estar por encima de cualquier sentimiento de autodestrucción.

Job no parece decidido a quitarse la vida, sino que él desea que Dios se la quite, y esto es una cosa muy diferente. El sabía que el dueño de la vida es Dios, y sólo él tiene derecho de quitarla: ¨y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. (Job 1: 21). De ninguna manera podemos estar de acuerdo con el suicidio, ni con la eutanasia. Pero roguemos siempre a Dios por aquellos que sufren grandes dolores, producto de enfermedades incurables, y por aquellos que pasan por grandes conflictos mentales en medio de graves ansiedades y depresiones. Esa es nuestra tarea frente al dolor y la angustia humanos.

Los amigos de Job habrían sido más elocuentes si se hubieran quedado callados. El mejor aporte que le podemos hacer a una persona que pasa por situaciones similares a las de Job, es nuestra compañía y nuestro abrazo solidario. Los amigos de Job trataron de buscar una justificación a la calamidad de Job, en su conducta. Pero ha quedado descartada esta posibilidad desde el principio del libro cuando se afirma el carácter recto de Job. Por eso decimos que la vida recta delante de Dios no garantiza la prosperidad material; y la pobreza y/o la calamidad no son producto necesariamente de haber cometido algún pecado. Tanto puede ser próspero materialmente el impío como el creyente.

Precisamente frente a esta disyuntiva es que el escritor del salmo 73 confiesa su incapacidad, en principio, de comprender porqué personas malas prosperan y personas buenas pasan necesidad: ¨En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos¨ (Salmos 73: 2, 3). Pero él mismo llega a convencerse de su equivocada percepción, cuando afirma: ¨Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer¨ (Salmos 73: 16.18).

La cuestión más importante aquí es la actitud que tenemos, ya sea ante la vida de prosperidad o la vida de estrecheces económicas. La esperanza de Job, pese a ser muy próspero, no estaba puesta en las riquezas materiales, como sucede con las personas impías adineradas, que el dinero se convierte en su dios. En el otro sentido, el haber sido puesto en situación de tanta calamidad, no le era excusa a Job para renegar de Dios.

Aunque Job estaba en su derecho de sentirse desgraciado y creerse abandonado, pero fíjese que la Biblia dice una expresión que se repite: ¨En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno¨ (Job 1: 22; 2: 10). Job se quejó hasta que no pudo más. Es mejor quejarse delante del Señor y abrir nuestro corazón delante de él, porque esto es saludable para el corazón y la Biblia nos dice que él puede compadecerse de nuestras debilidades: ¨Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados¨ (Hebreos 2: 17,18).

Pero aún en todas sus quejas delante de Dios, Job reconocía la imposibilidad de disputar delante de Dios: ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo! (Job 16:21). De todos modos, cuando tengamos algún problema, vayamos mejor delante de Dios con nuestras quejas.

III.- La Respuesta de Dios Ante la Prueba.

Muy a pesar de que a veces da la impresión que el mundo va sin control y sin sentido en una carrera sin propósito alguno, en verdad la historia se ha encargado de corroborar que al final el bien siempre triunfa sobre el mal. Desde el más sofisticado sistema planetario, hasta la más insignificante criatura de la creación, está bajo el cuidado y control del Dios Todopoderoso. Y es mejor ser consciente de esta verdad que no serlo.

Los que han tratado de renegar de Dios porque no han encontrado respuestas satisfactorias a sus dilemas, o han tenido que humillarse al final arrepentidos delante de él, sucumbiendo ante la pesada carga de evidencias de su existencia, o por el lado contrario y pesimista, han desperdiciado toda su vida tratando de demostrar algo que no puede ser demostrado, tratando de negar algo que es imposible de negar, y se han privado de la comunión con su Creador; y paradójicamente se han convertido en enemigos de alguien que ellos dicen que no existe.

Job se queja delante de Dios porque sabe que él existe, porque sabe que lo hay, de otro modo no estaría ni siquiera el nombre de Job en la Biblia (Hebreos 11: 6). El hecho de que Job trate de discutir con Dios, es un indicio más que suficiente de que él sabía de la existencia de Dios. Ojalá el problema del mundo fuera que cuestionara a Dios para conocer de las cosas que le son ocultas, y no como ocurre con frecuencia, que el hombre cuestiona acerca de la existencia de su propio Creador, haciéndose así más bruto que los mismos animales, que siendo animales, reconocen a su amo: ¨El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento¨ (Isaías 1:3).

El papel de Eliú en la obra de Job es definido como uno que da respuestas a las preguntas de Job en medio de su desesperado cuestionamiento y hace una apología magistral en interés de explicar asuntos relacionados con la integridad de Dios. Pero en definitiva, y aunque no existieran teólogos como Eliú, Dios ha de revelarse al corazón del hombre, porque Dios conoce al hombre y por ende conoce a Job.

Además, en definitiva, Dios ya sabía lo que tenía reservado para Job mucho antes de que se terminara la novela. Eso es lo bueno, que la vida de cada uno de nosotros, para Dios es como una novela que ya él leyó. El sabe lo que hay al final, como en mitad del libro y puede andar entre las páginas a su antojo. A Dios nadie le puede decir nada que ya él no sepa.

Ahora Dios responde y todo el mundo tiene que callar:: ¨¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás¨ (Job 38: 2, 3). A partir de aquí hay una serie de preguntas de Dios que no son respondidas y que quedan como una tarea para que cada uno de nosotros busque la respuesta. Estas preguntas están relacionadas con los grandes misterios de la vida.

Pero lo más gratificante de la historia de Job es como termina: ¨Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job¨ (Job 42: 10). Ya lo dijo el Señor Jesús: ¨De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna¨ (Lucas 18:29, 30). Lo que más vale es esperar en Dios y por eso Job fue premiado.

Sermón predicado por Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana en marzo 29 de 2009.

martes, 24 de marzo de 2009

ENTRE EL CAUTIVERIO Y LA RESTAURACION

Esdras y Nehemías

Ya hemos visto como la nación de Israel perdió su soberanía al ser llevada cautiva en su totalidad. Hemos visto que esta condición del pueblo de Dios fue el resultado de su desobediencia al obrar en contra de los principios establecidos por Jehová, quien es el verdadero rey de Israel. También pudimos percatarnos que este cautiverio fue dirigido por Dios como una forma de castigo disciplinario para el pueblo al que él le tiene misericordia, o sea que ese cautiverio estaba planeado por Dios, y que tenía un límite.

Dios no ha abandonado a su pueblo del todo, sino que lo está preparando para algo mucho más grande y glorioso, la inminente e imprescindible aparición del Mesías, que nacería del seno de esta nación. Esto es algo que tenemos que tener pendiente siempre que estudiemos cualquier libro en el Antiguo Testamento.

Así que Dios ya tenía prevista la restauración de la vida nacional de Israel. No podemos decir que Dios les devolverá su total soberanía, pues nos parece que Dios tiene aun previsto para la nación experiencias disciplinarias que se tomarán más tiempo de lo que humanamente pensamos. Pero la verdad de que Dios no ha abandonado a su pueblo al someterlo al cautiverio, es tan evidente, que la Biblia nos habla con suma claridad acerca de este tema para no dejarnos duda alguna, pues Dios no deja nada al azar, sino que todo obedece a un plan. Cuando estudiemos los libros de los Profetas, tanto los mayores como los menores, nos daremos cuenta de muchos detalles en este sentido, porque tendremos que repasar estas historias de los reyes que ya hemos visto, así que esta será además una manera de afianzar los conocimientos respecto de lo que ya hemos estudiado.

Aunque en realidad hemos ido extrayendo, y lo seguiremos haciendo, pasajes bíblicos paralelos que respaldan el estudio de un libro de la Biblia, o que complementan su explicación. Por ejemplo, con respecto a los propósitos de Dios para con el pueblo de Israel y su restauración del cautiverio, ya el profeta Isaías había profetizado el nombre del rey que sería el responsable de dar la orden para el regreso de los judíos a su tierra.

Estamos hablando del rey persa Ciro, que es mencionado por el profeta Isaías unos doscientos años antes de que ocurrieran estos hechos que están narrados en los libros de Esdras y Nehemías, libros en los que nos ocuparemos en este momento. Podemos leer esta profecía en Isaías 44: 8; 45: 1, 13 y su cumplimiento lo encontramos por primera vez en 2 Crónicas 36:22, 23; luego, este último pasaje de 2 Crónicas, se repite en los primeros versículos de Esdras; lo cual puede significar que tanto los libros de Crónicas como el de Esdras, son de la autoría de una misma persona.

Hablamos de este período de Esdras y Nehemías como un período entre la cautividad y la restauración por el hecho de que los preparativos para la restauración se iniciaron durante el cautiverio.

Los libros de Esdras y Nehemías tratan de la reconstrucción del templo de Jerusalén y de los muros de la ciudad, de la restauración de la vida religiosa de la nación, y de la restauración de la vida social y política. O sea, una reconstrucción en tres dimensiones: Física, espiritual y sociopolítica. En estas tres dimensiones veremos la restauración de la nación.

I.- Restauración del Templo y de la Ciudad de Jerusalén.

Esta restauración física nace de una preocupación profunda en el corazón de los cautivos que son conscientes de los propósitos de Dios para con su nación. Los protagonistas de esta obra de restauración no ignoraban las profecías, sino que actuaron en consecuencia de las mismas. Ellos sabían que Dios tenía mejores planes para con la nación de Israel y para ellos como parte de su pueblo en el mundo.

Así que, producto de un decreto del rey persa Ciro, un remanente del pueblo cautivo regresa a Israel para reconstruir el templo que estaba arruinado y para restaurar la ciudad que estaba destruida. El primer grupo de colonos que fueron asentados en territorio israelita después del cautiverio, fueron dirigidos por Zorobabel, quien fungía como líder político, y Jesúa o Josué como sumo sacerdote era el líder religioso. Estos designaron los trabajos de reconstrucción del templo, y lo primero que hicieron fue construir el altar.

Naturalmente que muchos de los recursos para esta obra, que no eran suficientes, fueron proporcionados producto de un decreto del rey Ciro: ¨Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén¨ (Esdras 1:4). Este rey tuvo el privilegio de conocer las profecías de Isaías con respecto a su designación departe de Dios para llevar a cabo la obra de restauración del templo y de la ciudad de Jerusalén. No hay duda, que esto ha de haber causado un gran impacto en su vida, por el interés que se aprecia en él de realizar esta obra.

Sea porque estaba convencido de ello o por conveniencia política, este rey creía que era un elegido de Dios, o por lo menos así lo decía: ¨Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judᨠ(Esdras 1:2). Y en verdad que lo era. Dios se vale de las circunstancias y de las personas que él quiera para cumplir sus planes, y lo mejor que podemos hacer los seres humanos es hacer lo que Dios demanda de nosotros. Me parece que este rey ha de haber sido muy bendecido por Dios por someterse a su voluntad.

Pero los eternos enemigos de Israel, los habitantes no judíos de la tierra prometida, se opusieron a las obras de reconstrucción que se estaba realizando, y fueron tan insistentes en su empeño de detener la obra, que esperaron hasta el reinado de Artajerjes para conseguir lo que se propusieron. Satanás siempre se opondrá a que se levanten altares al Dios verdadero, él no tiene objeciones respecto de los lugares altos de idolatría, más bien él es propiciador de estos sitios, pero estará siempre en contra de los planes de rendir culto al Dios verdadero.

Los hijos de Dios no debemos ignorar las estratagemas del diablo, cosa que está presente en todos los tiempos, pues su actividad no cesa. El apóstol Pablo habla de cómo Satanás le estorbaba en su labor misionera (I Tesalonicenses 2:18). Cada vez que nos proponemos hacer algo para el Señor, debemos estar preparados para enfrentar los impedimentos que el enemigo pondrá. Pero no debemos intimidarnos por las amenazas, vengan de donde vengan, pues el poder de Dios es siempre superior a cualquier obstáculo, la Palabra de Dios nos manda a resistir, hasta que el diablo tenga que huir (Santiago 4:7).

Aunque la obra de reconstrucción fue detenida por un período de más o menos veinte años, y este fue sin duda un tiempo de gran desaliento y frustración, por la parálisis que provocó el miedo que se apoderó de los que había venido de la cautividad, el impulso dado por la palabra profética de Hageo y Zacarías, hizo que los trabajos de reconstrucción fueran reiniciados, hecho que ocurrió durante el reinado de Darío.

Aunque hubo de nuevo intentos por detener esta magnífica obra, Darío enérgicamente dio instrucciones para que se terminara esta obra, pues él tenía planes particulares de que se orara por él y por sus hijos al Dios del cielo desde ese templo: ¨Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judíos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra. Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno, para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos. También por mí es dada orden, que cualquiera que altere este decreto, se le arranque un madero de su casa, y alzado, sea colgado en él, y su casa sea hecha muladar por esto. Y el Dios que hizo habitar allí su nombre, destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual está en Jerusalén. Yo Darío he dado el decreto; sea cumplido prontamente¨ (Esdras 6:7-12).

Como vemos, ahora sí que será posible terminar la obra de reconstrucción del templo y de la ciudad, pues el rey Darío ha proporcionado los recursos para que esto se pueda realizar. Este templo tenía que estar levantado para cuando Jesús apareciera en el escenario humano, pues muchas de las profecías respecto de él se cumplirían estando en vigencia los oficios sacerdotales que se llevaban a cabo en el mismo. De la misma forma, antes que Jesucristo venga por segunda y definitiva vez, el templo de Jerusalén debe estar reconstruido. Tengo entendido que ya se tienen todos los materiales reservados para la realización de esa obra, y que sólo se espera que el tiempo sea favorable para que esto se efectúe, pero sin duda que así ocurrirá, y será una señal más de la venida inminente del Señor.

El templo se pudo terminar y obviamente se reanudaron los oficios religiosos en el mismo tal como se hacía antiguamente. Me imagino la majestuosidad de este templo, solamente al pensar que tenía 27 metros de alto, uno puede hacerse una idea de lo imponente que era aquello. He tenido la oportunidad de visitar Holyland, muy cerca de Orlando, Florida y ver una réplica del templo de Salomón, solamente la réplica causa un gran impacto a quien lo observa, ¡qué sería para los más ancianos que habían regresado del cautiverio, al recordar los días de gloria de la casa de Dios!

II.- Restauración de la Vida religiosa de Israel.

Esto nos habla de su restauración espiritual y moral, de la restauración del culto y de la adoración en el nuevo templo. Y esto es lo primero que Dios hace, primero tiene que ser levantada la moral espiritual, tiene que ser dignificado el nombre de Jehová en el corazón de la nación, tiene que haber un despertar en la fe del pueblo judío y un nuevo celo por el Dios Verdadero. La reedificación del templo físico tiene que ser el resultado de una reconstrucción espiritual en el corazón de la nación, una mirada al interior de sus conciencias respecto de su relación con Dios.

En la adoración de los sacerdotes, el día que se empezó la reconstrucción del templo, hubo una manifestación de alabanzas a Dios que se puede definir como un acto singular: ¨muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos¨ (Esdras 3:12,13). Había una motivación especial para esta forma de culto, donde se mezclaron los sentimientos de añoranzas y melancolía de los más viejos que no paraban de llorar, con el júbilo y la risa de los más jóvenes que estaban llenos de esperanza. Esto no fue un acto manipulado, sino una manifestación producida por la espontaneidad de los presentes. Este no era un acto común, cotidiano, era un momento de gloria que no se repite, que es único en la vida de cualquier iglesia. Lamentablemente, muchos de los cultos a Dios que vemos hoy, no dejan ningún espacio a la manifestación verdadera del Espíritu Santo, porque los encargados de dirigirlos y de guiar al pueblo de Dios en la adoración, han establecido un patrón de conducta, si se quiere cultural, en uno y en otro extremo. Están los que no permiten ciertas manifestaciones espontáneas como las que vemos en el pueblo de Israel en la ocasión que nos ocupa, y existen también los que piensan que todos los cultos tienen que estar cargados de emociones fuertes, gritos, risas y llanto. Tanto los unos como los otros causan mucho daño al pueblo de Dios. Creo que debemos hacer un balance entre estas dos maneras de adorar a Dios, y que es prudente, justo y bíblico permitir que el alma se exprese con sinceridad y espontaneidad dentro de un espíritu de conocimiento y orden. Un principio que no debemos olvidar a la hora de adorar a Dios nos lo proporciona Habacuc 2:20:¨ Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra¨.

Una vez que el templo estuvo ya terminado, después de reanudarse los trabajos durante el reinado de Darío, se efectuó una dedicación especial del nuevo templo y el culto fue reestablecido; y de esta manera, la vida religiosa del pueblo de Israel toma de nuevo forma. Es tiempo para pedir perdón, para reconciliarse con el Señor y emprender una nueva relación con él. Dios siempre estará dispuesto a perdonar al que se arrepiente, por eso dice: ¨al que a mí viene, no le echo fuera¨ (Juan 6:36).

III.- Restauración de la Vida Social y Política de Israel.

Esto nos habla de la devolución de su territorio y de la devolución de su vida social (costumbres y cultura), no así de la devolución de su gobierno. Ahora regresan a vivir como una nación en su propio suelo, aunque bajo la regencia del imperio reinante en el mundo en su momento, estamos hablando de los persas, de los griegos, y de los romanos. Pero este es un tiempo de reformas principalmente espirituales, porque el propósito de Dios al traerles de nuevo aquí, aún bajo dominio extranjero, es hacerles volver a él, y enseñarles nuevamente que la seguridad y estabilidad de ellos como pueblo debía estar centrada en su fe en Dios por encima de todo. Porque la nación de Israel está destinada a ser una nación diferente. El estar colocada en ese punto geográfico del planeta tiene un gran significado para los designios divinos relacionados con el planeta Tierra. Aunque la Biblia es un libro religioso, la geopolítica, así como cualquiera otra ciencia auxiliar de la antropología, no está lejos de su consideración. Esta era una nación santa en medio de un mundo pagano, y esto era algo que los israelitas todavía no habían asimilado, y por eso han sufrido un cautiverio y aún sufrirán muchas más calamidades hasta aprender a vivir al amparo de Dios.

Lo más importante del libro de Nehemías es mostrarnos como, en definitiva, el triunfo de la soberanía divina está garantizado a pesar de todos los inconvenientes.

Nehemías tuvo el encargo de reconstruir los muros de la ciudad. Había recibido del rey Artajerjes permiso para ir como gobernador a realizar esta encomiable tarea. La manera como comienza este libro, con una oración donde él desahoga toda su tristeza por la condición de su nación, nos habla de la gran estatura espiritual de este hombre: ¨ Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey¨ (Nehemías 1:11).

Estas son palabras de un hombre del calibre de Moisés, un hombre verdaderamente comprometido con el bienestar de su nación y decidido a buscar el rostro de Dios, dispuesto a humillarse y confesar sus pecados y los de su pueblo. El mundo precisa de muchos hombres y mujeres como Nehemías hoy. Hoy que las sociedades están sumergidas en una grave crisis económica, cuando se pone en evidencia la verdadera crisis, que es espiritual, existencial, el mundo precisa de hombres y mujeres de una fe firme en el Dios verdadero, en el Dios de la Biblia, que proclamen su nombre y clamen fervorosamente a él en busca de socorro.

Es en momentos como estos, cuando todo parece desvanecerse y no se vislumbra ninguna esperanza, cuando se pone de manifiesto nuestra convicción. Nehemías era un hombre convencido de su fe, él esperaba en Dios y esperaba una respuesta divina a su oración. El no hizo ninguna declaración, como se acostumbra modernamente en muchos círculos cristianos, a declarar cosas, con la premisa de que lo que uno dice tiene mucho poder, haciendo depender la fe de nuestras propias palabras y afirmaciones. Nehemías no se atrevió a tanto, como se atreven muchos hoy, pretendiendo ser los más espirituales, decretando cosas que son sólo competencia de la soberanía divina, Nehemías sólo oró, pidió con humildad a Dios, y obró conforme a su fe, hasta ver la reacción divina a las súplicas de su corazón. Y el Señor premió su fe.

Nehemías caminaba en la senda por donde Dios pasa, por eso sabía cuáles eran los perfectos planes de Dios para con su pueblo, planes que Dios mismo había revelado a sus siervos los profetas. Así que Nehemías sabe como orar conforme a la voluntad de Dios. Siempre que oremos, procuremos hacerlo dentro de lo que a Dios le agrada y lo que él nos ha mostrado en su Palabra.

Nehemías cumplió la tarea de dirigir la obra de reconstrucción de la muralla de la ciudad, pese a las oposiciones. El convirtió cada cosa mala en una oportunidad para demostrar su confianza en Dios y para enseñar a los judíos a ir delante de sus enemigos por medio de la oración. Nehemías era un hombre pragmático con un corazón lleno de fe. Difícilmente podrá ser doblegado un espíritu así.

Nehemías fijó su mirada en su objetivo, no perdió de vista su visión y se empeño en ello hasta lograrlo. Nada ni nadie lo pudo desviar de su propósito. Los creyentes deben ser personas firmes en su posición, que más que ser influenciados por el mundo, influencien al mundo con el mensaje del evangelio y con su carácter diferente.

Estamos llamados a ser la luz del mundo (Mateo 5:14). De la misma forma que Nehemías procuró construir los muros de la ciudad, también se preocupó por la restauración de la vida espiritual de Israel. De esta manera su labor estaba completa.
Esdras y Nehemías cumplieron con la parte que les fue comisionada por el Señor, hagamos nosotros la nuestra. Estimado amigo, responda al llamado de Jesucristo, pues él tiene una tarea para asignarle a usted también, pero primero tiene que entregarle su vida a él.

Sermón predicado por Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 22 de marzo de 2009.

domingo, 15 de marzo de 2009

CUANDO LOS REYES AGRADABAN A DIOS

I Crónicas 13:1-4

En esta ocasión nos vamos a referir a los dos libros de Crónicas de la Biblia, en el Antiguo Testamento. Como hemos dicho ya, estamos echando un vistazo a los libros de la Biblia, presentando las ideas principales y haciendo una breve aplicación de las lecciones espirituales contenidas en esos libros, aplicadiones que son pertinentes para nosotros en el día de hoy.

A diferencia de los libros de Reyes, que básicamente se dedican a mostrarnos los defectos, vicios y pecados de los reyes de Israel, en los libros de Crónicas tenemos una panorámica desde una perspectiva un poco más positiva, donde se resaltan sobre todo los momentos de gloria de estos reyes, principalmente de David y Salomón, y sus intenciones de agradar a Dios, mostradas en lo relativo al culto en el templo y los preparativos especiales de los responsables de la adoración. Pero en los casos donde hay evidencia de pecado en el actuar de estos reyes, hay una respuesta divina de amonestación y castigo; y se presenta también la actitud de arrepentimiento que estos personajes tuvieron en su momento, y la respuesta de perdón y restauración departe de Dios.

Algo que no podemos perder de vista, es que los nombres y biografías de estos reyes no están en el Libro Sagrado por ellos mismos, sino que están ahí por la relación de ellos con el Dios de Israel, y confrontados por la conducta buena o mala que tuvieron frente a los ideales de Dios, quien es el verdadero rey de esta nación. O sea, que estos reyes se han sentado en una silla muy caliente, el trono que corresponde a Dios. Eso se puede decir de cualquier gobernante del mundo en cualquier momento, pues claramente la Biblia muestra que el mundo es de Dios, y que él es el que quita y pone reyes (Daniel 2:21).

Cuando a Jesús le presentaron la moneda con la inscripción de la efigie del César, al plantearle el dilema de dar o no dar tributo al Estado romano, este respondió en Mateo 22:21: ¨Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios¨, estaba en realidad expresando que todo el mundo, lo del César, y el César mismo, son de Dios. Podemos decir que del César era el poder político temporal, como es el poder político temporal de los políticos de hoy, pero de Dios es el César, todo su poder político y el mundo en sentido general (Salmo 24:1). Este es un principio elemental de mayordomía.

A cada hombre o mujer que ostente en algún momento el poder político, Dios le demandará por la forma justa o injusta como asuman su rol, y le ajustará cuentas a su debido momento, tal como vemos que lo hizo con los reyes de Israel. Y si Dios ha hecho eso con su pueblo, estoy seguro que lo hará, con más razón, con los otros pueblos del mundo, por aquello que dice la Biblia: "Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" (1 Pedro 4:17). Creo que Dios está muy pendiente de la política del mundo, tal y como lo vemos interesado en la política de Israel.

Debemos ver siempre a Israel como un modelo de lo que es, ha sido y será la actitud de las naciones de la tierra frente a Dios, y cuáles han sido las condiciones que Dios ha establecido para que las naciones tengan algún tipo de trato con él, y viceversa.

Los libros de Crónicas comienzan con una serie de genealogías que empiezan con Adán y los doce patriarcas de la antigüedad más lejana: Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc (que fue traspuesto y se lo llevó Dios, Génesis 5:24), Matusalén (que fue el hombre que vivió más años, Génesis 5:27), Lamec, Noé, Sem, Cam y Jafet. Estos constituyen el linaje de los llamados en Génesis ¨los hijos de Dios¨ en contraposición con ¨los hijos de los hombres¨ (Génesis 6:2). Estos son los participantes de una raza redimida, que seguirá la línea que se inició con Abel y que finalmente nos llevará hasta Jesucristo, el Mesías prometido.

Esta genealogía nos lleva por Abraham hasta los doce hijos de Jacob que formarían el pueblo de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Izacar, Zabulón, Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser. Luego tenemos de manera especial los descendientes de Judá, la tribu de donde vendría el rey David, y posteriormente nacería el Mesías, el Rey que instaurará el reino eterno prometido a David. Hasta el capítulo 9 tenemos esta interminable lista de nombres, que si bien a veces se torna insoportable, no menos cierto es que tiene un gran valor para el significado de la historia bíblica y los planes de Dios para la salvación del mundo, planes que se cumplirán muy a pesar de los impedimentos de los hombres y de Satanás.

En los capítulos 10 al 21 de I Crónicas tenemos una repetición de pasajes descritos en I y II Samuel que nos hablan de la vida de David, pero con algunos detalles enriquecedores. En verdad, Crónicas es una interpretación de los acontecimientos descritos en los libros de Samuel y los libros de Reyes, con la intención de llamar la atención al pueblo de Israel, en tiempos de la restauración, después del cautiverio, acerca de las consecuencias de obedecer o desobedecer a Dios. Cuando hablemos de los libros de Esdras y Nehemías veremos esto con mayor claridad.

En Crónicas, de Saúl sólo se menciona su trágico final. Tan negativa fue la influencia de Saúl, que el cronista bíblico no consideró oportuno redundar en sus hechos tan perjudiciales, aparte de que la intención del historiador, en este caso, es animar a los israelitas, que tienen por delante la restauración de su nación, resaltando los hechos donde los reyes buscaron agradar a Dios.

En Crónicas podemos destacar:

I.- El Papel de David Buscando Agradar a Dios.

Como hemos dicho ya, David consolidó la monarquía en Israel. Fue David el rey que mejor interpretó, como gobernante terrenal, los propósitos de Dios. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que el papel de David en la historia universal, ha sido la de hacer el gobierno más justo y equitativo de los que han existido, y posiblemente de los que existirán hasta que Jesucristo venga por segunda y definitiva vez. David fue el modelo preferido por Dios para un rey humano en Israel. Hoy, sin embargo, el modelo por excelencia, tanto para David, si estuviera presente ahora, como para cualquiera otro gobernante, sea este cristiano o no, es sin duda, Jesucristo, el ¨REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES¨ (Apocalipsis 19:16).

En realidad, siempre ha sido Dios el modelo perfecto a ser imitado, y es él quien ha establecido tanto las leyes que rigen el universo, así como las leyes espirituales que rigen la vida moral del hombre. Cuando alguien no hace caso a las leyes naturales o físicas, sufrirá inmediatamente las consecuencias. Por ejemplo, si una persona se arrojara al vacío desde una altura considerable, es seguro que perecerá por ignorar o menospreciar las leyes que rigen la gravedad. De la misma forma, cualquiera que viole alguna ley espiritual, también sufrirá las consecuencias. Pero las consecuencias de violar las leyes espirituales son mucho peores, pues trascienden este mundo, pertenecen al ámbito de la eternidad. De modo que si una persona no se arrepiente de sus pecados aquí y ahora, será culpado en el juicio final, y será condenado al infierno por toda la eternidad.

Aquí es donde encontramos la gran preeminencia de David como rey humano, modelo para los demás reyes de la tierra: David pecó, pero él se arrepintió, confesó sus pecados a Dios y recibió de Dios el perdón anhelado, y su vida fue redireccionada en la búsqueda de agradar a Dios (Salmos 51). Mientras los gobernantes de la tierra no redireccionen sus vidas en orientación hacia Dios y sus propósitos, seguirán dando pasos imprecisos, y la solución a los problemas del mundo será cada vez más imposible de lograr.

David se preocupó por la casa de Dios en la misma dimensión que se preocupó por su propia casa, y por este motivo Dios le permitió hacer los preparativos para la construcción del templo de Jerusalén, que su hijo Salomón llevó a cabo. ¿En qué medida nos preocupamos nosotros hoy por el templo? ¿Nos ocupamos del templo en la misma medida que nos ocupamos de nuestra casa? David amaba grandemente la casa de Dios, así como el escritor del Salmo 84, donde el autor comienza diciendo: ¨!Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo¨. Todavía mucho más, el salmista dice algo extraordinario: ¨Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad¨ (Salmo 84:10). De esta manera debemos amar la casa de Dios y desear el compañerismo de los hermanos en los cultos. Que cada domingo sea un día especial en nuestras vidas.

II.- El Papel de Salomón Buscando Agradar a Dios.

Como ya hemos visto, durante el reinado de Salomón, la monarquía en Israel fue engrandecida y alcanzó su mayor gloria. Antes de que esa gloria llegara a envanecer a Salomón, éste realizó la más grande obra de su reino: el templo. Uno de los hechos bíblicos más importantes para la vida del pueblo de Dios, tanto para el Israel político, como para el Israel espiritual (la iglesia), lo constituye la dedicación del templo de Jerusalén. En este acto de dedicación se registra el pacto de Dios con Salomón en el que Dios promete: Oír nuestras súplicas, perdonar nuestros pecados y sanar nuestra tierra (2 Crónicas 7:14). Pero esto tiene varias condiciones que debemos cumplir: Andar rectamente delante de Dios, hacer las cosas que él manda y guardar sus leyes (2 Crónicas 7: 17).

En la dedicación de cualquier persona, Dios siempre cumplirá esta promesa, pero también exigirá las mismas condiciones, porque él no cambia, y no negocia las demandas de su ética. Dios actúa en el ámbito de lo inmutable, de lo absoluto y de lo eterno o imperecedero, y los que le siguen deben conocer su carácter, lo que él espera, y actuar en consecuencia.

Lamentablemente ni Salomón, ni la mayoría de los demás reyes del reino dividido, ni mucho menos el pueblo de Israel, en sentido general, fueron fieles a Dios, y por ese motivo el templo, símbolo de la presencia de Dios, fue saqueado y luego quemado durante la caída de Jerusalén por el rey Nabucodonosor (2 Reyes 25: 1-7).

III.- El Papel de los Reyes del Reino Dividido buscando Agradar a Dios.

El propósito de Dios es que los reyes vean la diferencia entre servirle a él y servirle a los reinos de las naciones (2 Crónicas 12:8). Por ese motivo Dios entregó a la nación de Israel en manos de sus enemigos. Sin embargo, durante el periodo de los reyes del reino dividido, algunos reyes trataron de hacer volver el corazón de la nación hacia Dios. Aunque Dios anhela siempre la unidad, hubo algunos reyes del reino dividido que actuaron según el modelo que Dios exigía, pero lamentablemente esto no hizo que la nación se arrepintiera de forma genuina.

Josías fue uno de estos reyes singulares que hicieron lo recto delante del Señor y que merece ser mencionado. Se puede decir de él que fue el reformador de la vida religiosa de Israel en un tiempo de gran oscuridad espiritual. Su labor fue encomiable tal como se narra en 2 Reyes 22 y 23. Fue radical en su guerra contra la idolatría, no tuvo misericordia con los propiciadores de los cultos paganos en la nación, de tal modo que siendo rey del reino del sur (Judá), las influencias de su reforma llegaron hasta el reino del norte.

A tal grado de importancia llega la vida de Josías que se le compara con Moisés, con Josué y naturalmente con David. Josías fue celoso de todo lo concerniente a las cosas sagradas, y por ese motivo Dios le bendijo grandemente en lo concerniente a su actitud cuando el libro de la ley fue hallado en el templo: ¨Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrían á ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y tú serás recogido á tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar¨ (2 Reyes 22: 18-20).

Qué maravilloso poder hallar en medio de tantos reyes llenos de grandes vicios y pecados a uno con tantas virtudes como Josías, del cual nos dice la Biblia lo siguiente: ”No hubo otro rey antes de él, que se convirtió al Señor de todo corazón, de toda su alma y de toda la ley de Moisés; ni después nació otro igual. Con todo eso, el Señor no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado” (2 Reyes 23:25, 26).

¡Qué triste! La forma como terminan estas historias del pueblo de Israel, nos hablan de la desgracia humana producto del pecado, y nos muestran que no es nada favorable lo que espera a este mundo. El panorama mundial, lejos de vislumbrarnos un futuro luminoso y positivista, nos augura un futuro sombrío. Es difícil no ver pesimismo en el porvenir del planeta tierra. Hasta los científicos nos hablan de la gran catástrofe que nos acecha. Todo esto será el desenlace de un mundo que se aleja más y más de Dios.

Creo que lo mejor que podemos hacer es prepararnos de manera individual para ese final que se acerca, entréguele su corazón al Señor antes que sea tarde.

Sermón predicado por Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, en marzo 15 de 2009.

domingo, 8 de marzo de 2009

DE LA MONARQUIA AL CAUTIVERIO

I Reyes 11: 11-13

Los dos libros de los Reyes en el Antiguo Testamento nos presentan la condición de la monarquía en Israel después de la muerte de David. Si los libros de I y II Samuel nos hablan del establecimiento y consolidación de la monarquía, los libros de I y II Reyes nos cuentan de la decadencia progresiva del pueblo de Israel durante la monarquía, producto de la desobediencia y el mal proceder de sus gobernantes. La razón por qué los nombres de estos reyes se encuentran en estas historias bíblicas es por lo que ellos tuvieron que ver con Dios, sea por bien o sea por mal. Recordemos que la Biblia es un libro religioso, que nos habla de la relación de Dios con el hombre, y eso es lo que más interesa al escritor de este libro sagrado.

Si bien en el principio de estos libros vemos el esplendor y gloria del gobierno de Salomón, no menos cierto es que Salomón mismo se apartó de los caminos del Señor en los últimos años de su reinado. Lo que caracteriza a los libros de los Reyes es precisamente la serie de eventos negativos cometidos por los reyes de Israel, incluyendo los propios vicios de Salomón. Aunque se destacan los males cometidos por los reyes del Norte de Israel, también vemos la triste caída del reino de Judá, aunque posterior al reino del Norte.

Quisiera que viéramos por parte como estos acontecimientos tan funestos culminan en la cautividad de la nación completa, como una forma de castigo divino.

I.- Gloria y Decadencia de Salomón.

Los primeros dos capítulos de I Reyes están dedicados a mostrarnos como fueron los últimos días de David, y el traspaso del reino de Israel a su hijo Salomón, traspaso que estuvo salpicado de sangre, pues Salomón tuvo que tomar decisiones drásticas contra algunos contrincantes que le habían puesto en jaque. Es difícil la tarea de gobernar, y mucho más difícil gobernar al pueblo de Israel, un pueblo al que se ha definido como un pueblo rebelde y contradictor (Romanos 10:21). Podemos decir que esta es la misma condición de todos los pueblos de la tierra, y en cualquiera nación, si revisamos su historia, veremos el mismo comportamiento mostrado por el pueblo de Israel.

Así que, nunca ha sido ni será fácil gobernar una nación. Muchas veces los gobernantes, no importando el tipo de gobierno, tienen que hacer cosas que no son las más agradables para salvar a la nación de conflictos que la pueden desestabilizar. Pero creemos que las acciones de los gobernantes deben estar siempre dentro del marco de la ley, pues ellos deben ser un modelo para los gobernados.

Lo más destacado de Salomón es su fama de sabio, cualidad esta que le fue concedida por Dios como un don especial. Salomón pidió expresamente a Dios que le diera sabiduría para gobernar (I Reyes 3:9,10). Muchos gobernantes han tratado demagógicamente de parecerse a Salomón, pidiendo en su toma de gobierno, supuestamente a Dios, que les dé sabiduría para gobernar, pero esto ha sido sólo de labios, pues en sus acciones han demostrado todo lo contrario de la sabiduría.
Es bueno explicar que no es lo mismo ser inteligente que ser sabio. La sabiduría tiene que ver más con el carácter, con la prudencia en todos los sentidos y con mostrar equilibrio y justicia en la forma de actuar. Pero lo que vemos en la mayoría de los gobernantes de la tierra es un interés por manipular a las masas, ofreciendo siempre cosas que no está en su voluntad cumplir, y poniendo en riesgo la nación, al hacer compromisos de aposento con los poderosos para perpetuarse en el poder, todo esto en perjuicio de las mayorías.

De Salomón se puede decir que mientras fue consecuente con el tipo de carácter que Dios aprueba, realizó el gobierno más brillante de Israel, su fama se difundió por el mundo entero, y logró reinar durante un largo período de paz, que trajo prosperidad a la nación de Israel.

A Salomón le tocó el privilegio de construir el gran templo d Jerusalén, llamado Templo de Salomón, tal como Dios lo había prometido a su padre David ( 2 Samuel 7:12-14). Se hicieron todos los aprestos necesarios para este gran proyecto arquitectónico único en la historia. Los mejores constructores, artistas y artesanos fueron contratados para esta obra. Esta magnífica obra fue encargada a Hiram de la tribu de Neftalí, una persona especial del cual la Biblia dice lo siguiente: ¨E Hiran era lleno de sabiduría, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce. Este, pues, vino al rey Salomón, he hizo toda su obra¨ (I Reyes 14). Lo cierto es, que no se escatimaron recursos para esta obra. Muchos de estos recursos ya estaban disponibles desde el reinado de David, el cual había hecho provisión y había establecido los diferentes niveles de oficios para los servicios de adoración en el templo, tal como se narra en I Crónicas 21: 28-26.

Dios había dicho a David que por causa de él haber derramado mucha sangre, él no sería la persona indicada para edificarle casa en Israel, pero que su hijo Salomón lo haría ( I Crónicas 22: 7-19). Así que David hizo saber estas instrucciones a Salomón antes de morir, para que se edificara el templo tal como él lo había planeado.

Salomón trasladó el arca de Dios al templo una vez que la obra estuvo concluida, y realizó un gran acto de dedicación. Este acto ha sido muy memorable, y hablaremos de él con detalles cuando estudiemos las Crónicas de los reyes.

Salomón fue muy versado en todas las ciencias, y muy admirado por el mundo entero por su sabiduría y por el esplendor de su reino, tanto que, el propio Señor Jesucristo hace comparaciones con su majestuosidad: ¨ Ni aún Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos¨ (Mateo 6: 29). Cuando los hombres y mujeres somos fieles a Dios, Dios nos exaltará delante de los demás: ¨Y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público (Mateo 6:6). Salomón es el autor de los Proverbios, de Eclesiastés y de Cantar de los Cantares, libros poéticos de la Biblia que estudiaremos en su momento. Así que Salomón fue grandemente bendecido por Dios con muchos dones y talentos.

Pero Salomón terminó muy mal. Siempre es más importante como uno termina que como uno comienza. Salomón tenía una gran debilidad, podríamos decir que es la debilidad de la mayoría de los hombres: las mujeres. Esta fue la causa de su desgracia, pues la misma Biblia al hablarnos de su decadencia, es lo primero que nos dice: ¨Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extrañas; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor¨ (I Reyes 11: 1,2). Y la Biblia agrega: ¨Y sus mujeres desviaron su corazón¨ (I Reyes 11: 3). Cuando uno llega al capítulo 11 de I Reyes, uno ve algo insólito: Cómo este hombre que había sido dotado de la más exquisita sabiduría, había menospreciado el temor de Dios por el placer de las mujeres. El hedonismo lo llevó a la egolatría y a la idolatría de toda índole. En su libro de Eclesiastés podemos ver, sin embargo como se convenció al final de su existencia de lo inútil e insignificante de la vida a espalda de Dios.

Dios le hizo saber que por sus graves pecados, el reino de Israel sería resquebrajado, aunque no durante su vida, pero sí después de su muerte, y esto por la misericordia prometida a David (I Reyes 11: 11-13). Los últimos días de Salomón no fueron muy halagüeños como podemos ver, pues Dios lo puso a probar la amargura de la rebelión, de la sublevación y de los complots constantes (I Reyes 11: 31.40).

De esta manera Dios quería hacer a Salomón consciente de lo que aguardaba a la nación de Israel después de su muerte. Después de la muerte de Salomón, tenemos una serie de acontecimientos que están marcados por la mala actuación de la mayoría de estos gobernantes, en un reino dividido que terminará en ruina y cautiverio.

II.- Decadencia de la Monarquía y la Intervención de los Profetas.

Durante los últimos días del reinado de Salomón, ya se venía gestando la división del reino de Israel. Así que después de su muerte, al pasar el reino a manos de su hijo Roboam, el lado norte de Israel que estaba formado por las demás tribus, aparte de la tribu de Judá, se rebeló al frente de Jeroboam. Dios propiciaría esta división como una forma de castigo merecido (I Reyes 11:11-13). Así que Israel se divide entonces en reino del Norte y reino del Sur.

Cada uno de estos reinos tendrá una sucesión de reyes, unos más o menos peores que los otros, y de vez en cuando uno que hará lo recto delante del Señor, pero en fin de cuentas, la situación irá empeorando hasta la decadencia total. La profecía del profeta Ahías en los albores de este reino dividido, es una muestra de lo que espera a Israel durante este periodo oscuro: ¨Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Eufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehovᨠ(I Reyes 14:15).

Durante este período del reino dividido, hubo constantes guerras intestinas entre Judá (reino del sur, con capital en Jerusalén) e Israel (reino del norte, con capital en Samaria) y además, siempre la amenaza y el temor de los enemigos vecinos: Egipto, Asiria y Babilonia.

La mayoría de estos reyes, tanto de Israel como de Judá, estaban viviendo según el modelo equivocado de Saúl, y muy pocos se decidían por el modelo preferido de Dios, que fue el gobierno de David, cosa esta que Dios anhelaba y que no perdía tiempo para hacérselo saber al pueblo, pues David era el parámetro del tipo de rey que él deseaba para Israel, que si bien es cierto que no era perfecto, era mejor que cualquiera otro rey humano que ellos pudieran tener.

Esta añoranza divina de un rey conforme al corazón de Dios es algo que vemos expresado en la Biblia: ¨Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre¨ (I Reyes 15: 11). Dios tiene un modelo, y él no descansará hasta que sus hijos lleguemos a alcanzar la estatura de ese modelo. Dios nunca estará de acuerdo con lo malo o lo mediocre, ni se conformará sólo con lo bueno, sino que él exigirá lo mejor, la excelencia. Jesucristo es hoy nuestro modelo a ser imitado, y esta es una demanda superior a la exigida a los reyes de Israel: ¨Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo¨ (Efesios 4:13).

Y para que nadie en Israel alegara ignorancia, Dios levantó a hombres idóneos para anunciar su palabra, a los profetas. Al través de ellos Dios ha de enrostrar a la nación su pecado, y esta ha de ser una tarea muchas veces peligrosa. El hecho de que el profeta vaya al rey y lo enfrente en nombre de Dios por su mal proceder, es considerado por los que gobiernan a la manera humana, como actos subversivos; así que el profeta ponía su vida en grande riesgo cuando denunciaba los males y pecados, y esto es algo que ocurrió con mucha frecuencia en Israel.

Muchos profetas fueron asesinados por decir la verdad de Dios. Esto es algo que se repite al través de la historia en el mundo. Todos aquellos que desempeñan un rol similar al de un profeta en las naciones modernas, como los periodistas que denuncian las injusticias que se cometen, son conscientes del grave peligro que corre su vida al exponerse de tal manera, enfrentando el poder político. Pero aquellos que son conscientes de su llamado, no se amedrentan frente a ninguna amenaza, mucho menos lo pueden hacer los profetas de Dios.

Elías y Eliseo son dos profetas que se destacan en el tiempo del reino dividido. Elías y Eliseo fueron profetas tan especiales que al través de ellos Dios obró grandes milagros como detener la lluvia y pedir que lloviera, pedir que bajara fuego del cielo, multiplicación de elementos de la naturaleza, como el caso de la multiplicación de la harina y el aceite de las viudas, la resurrección de un niño, el milagro del hacha que flotó en el agua, y el milagro de sanación de una enfermedad incurable para ese tiempo, la lepra.

Cada uno de estos milagros son similares a los obrados por Jesús muchos siglos después en el Nuevo Testamento. Elías y Eliseo mostraron una anticipación de los poderes que acompañarían al Mesías, y además, el nombre de Elías está particularmente relacionado con el Señor Jesús, pues él juntamente con Moisés apareció con Jesús en el monte de la transfiguración ante la mirada atónita de sus discípulos Pedro, Juan y Jacobo (Mateo 17:1-13).

Elías fue el maestro de Eliseo y debemos mencionar de forma especial un hecho singular que sobresale en su vida, y es que él fue traspuesto para no ver la muerte. Elías está en el cielo sin haber pasado por el proceso de la muerte, al igual que Enoc. Ellos son las primicias de los que seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos el día que el Señor venga en su segunda venida, como dice la Biblia (I Corintios 15: 52).

Elías libró una tremenda batalla contra los sacerdotes de Baal. Aunque tuvo éxito en su empresa y destruyó el culto a Baal, pero su vida corrió grande peligro ante las amenazas de la malvada Jezabel, la esposa fenicia adoradora de Baal que se había buscado el rey Acab. Esta era una pareja maligna que provocó grandes males a la nación de Israel, especialmente en el reino del norte.

Acab muere de una forma muy peculiar en una batalla contra los sirios; nos dice la biblia: ¨Un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta y sácame del campo, pues estoy herido. Pero la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corría por el fondo del carro¨ (I Reyes 22: 34,35).

En cuanto a Jezabel, esta recibió su castigo durante el reinado de Jehú; su cuerpo despedazado fue comida de los perros (2 Reyes 9:30-37). Toda la familia de Acab fue exterminada. Estos libros de I y II de Reyes terminan siempre mal, muy mal. No pueden terminar bien los que se apartan del Señor y se van tras las corrientes de este mundo.

III.- El Cautiverio.

Varias décadas después de la muerte de Eliseo, el reino del norte de Israel cayó en manos de Salmanasar rey de los asirios. Todo esto por apartarse de los caminos del Señor; por esto Dios los entregó en manos de sus enemigos (2 Reyes 17:14-18). Así que Asiria se adueña de Samaria y establece allí sus dominios, y se inicia la mezcla de razas, de culturas y de religiones, formándose un sincretismo peligroso que apartará a los israelitas muy lejos del Señor.

Los creyentes debemos ser conscientes que aunque vivimos en este mundo, pertenecemos a la patria celestial, y que hay cosas de nuestra cultura con las que no podemos estar de acuerdo, y a las que de ninguna manera nos podemos conformar (Juan 17:16, Romanos 12:2). La demanda del Señor a los israelitas de no hacer alianza con las naciones paganas, es lo equivalente a lo que nos dice la Biblia en el Nuevo Testamento, de no hacer compromisos con los incrédulos, no hacer compromisos que interfieran con nuestra ética y nuestras creencias, pues esas son cosas innegociables (2 Corintios 6:14).

El cristiano que ignora este principio, está desperdiciando la gracia de Dios que le ha sido dada, está siendo una afrenta para el pueblo de Dios y se convierte en un hazmerreír del diablo. Los israelitas se pusieron en terreno de Satanás, y sufrieron las consecuencias.

En tiempos del rey Josías en Judá, no valió para el pueblo de Israel que se hicieran reformas y llamados al arrepentimiento, ni que se arreciara la persecución contra los propiciadores de todo tipo de maldad, de todo vicio y pecado, pues de todos modos Dios ya estaba determinado a que Judá corriera la misma suerte que Israel: ¨Con todo eso, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado. Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí¨ (2 Reyes 23:26,27). Así que, no pasó mucho tiempo para que también el reino del Sur, Judá, cayera cautivo, pero esta vez en manos de los babilonios, bajo el mandato del rey Nabucodonosor.

Juan Pablo Duarte, el padre de nuestra patria dominicana, en su máxima sentencia nos dice: ¨vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin honor¨, y nosotros decimos que para vivir sin honor dentro de la patria, es mejor vivir sin patria. Esta nación dominicana, como muchas patrias de nuestra América Latina y muchas naciones del mundo, está viviendo en condiciones similares a las del pueblo de Israel durante el tiempo del reino dividido, pues nuestros gobernantes viven de espaldas a Dios, y de espaldas a las necesidades más perentorias del pueblo.

Nuestros gobernantes, supuestamente democráticos, se atreven a ir a una cumbre a pedir flexibilidad en la política internacional en favor de una nación como Cuba, que está regida por más de cincuenta años por una dictadura, en vez de pedir al gobierno cubano que permita al pueblo trillar su propio destino en un sistema democrático. Pero esa actitud no me sorprende de personas que viven cada día pregonando una cosa, y haciendo otra totalmente diferente, o sea, que eso es parte de su demagogia, la cual ni siquiera disimulan.

La razón de todo este errático accionar es el cautiverio al que Satanás tiene sometido a nuestros pueblos, los cuales son víctimas de sus trampas. Aquí también el enemigo tiene sus redes de sincretismo, alejando a los hombres cada día más de la verdad bíblica y viviendo en ignorancia, una ignorancia espiritual que sobrepasa todo intelecto y tiene sometida la voluntad del hombre.

Sólo Jesucristo, conocido y aceptado en el corazón de los individuos, puede transformar de manera genuina la suerte de nuestros pueblos y del mundo.

Mensaje predicado por el pastor Leandro González en la Primera Iglesia Bautista de Mao, en Marzo 8 de 2009.